La Corte Suprema otorgó el título de abogada y abogado a un grupo de licenciados y licenciadas en una audiencia pública encabezada por la presidenta del máximo tribunal, Gloria Ana Chávez y Ruiz. La ceremonia, transmitida a través del canal Poder Judicial Chile, se realizó conforme al artículo 521 del Código Orgánico de Tribunales, que establece la reunión del pleno para estos efectos.
Durante el acto, los postulantes prestaron juramento o promesa de desempeñar la profesión con lealtad y honradez, tal como exige el artículo 522 del mismo cuerpo legal. Tras la toma de juramento, la secretaria subrogante certificó el cumplimiento del requisito, y la presidenta declaró a los asistentes legalmente investidos con el título.
EL JURAMENTO COMO DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS
En su discurso, la presidenta Chávez subrayó que la fórmula del juramento no es un mero protocolo, sino una declaración de principios que resume el alto contenido valórico que la sociedad espera de los abogados. La lealtad y la honestidad, señaló, se expresan en virtudes como la excelencia, la buena fe, la actualización permanente, la probidad y la ética.
Agregó que estas virtudes deben cultivarse día a día mediante acciones concretas y que su promoción requiere un examen crítico permanente para mejorar el servicio a la justicia. La autoridad judicial recordó que la sociedad confía en que los nuevos abogados ejercerán su labor con dignidad en cualquier ámbito: ejercicio libre, magistratura, servicio público, academia, empresa o defensa de personas vulnerables.
LA FIGURA DE ARTURO PRAT COMO EJEMPLO
La presidenta vinculó simbólicamente la celebración del Día del Abogado con el combate naval de Iquique del 21 de mayo de 1879. Destacó que Arturo Prat, capitán de la Esmeralda, obtuvo el título de abogado en 1876, compatibilizando responsabilidades navales con el estudio disciplinado de las leyes.
Según su intervención, Prat encarnó la integridad personal y profesional, mostrando que la vocación no puede separarse de la rectitud. La sociedad, afirmó, espera abogados técnicamente competentes, pero también personas capaces de ejercer el derecho con prudencia y sentido de responsabilidad, conscientes de que detrás de cada conflicto hay vidas humanas y derechos que reclaman protección.
LLAMADO A LA ÉTICA PROFESIONAL
La presidenta enfatizó que el juramento prestado no se agota en la ceremonia, sino que se proyecta hacia el futuro como una exigencia permanente de conducta. La abogacía, dijo, no es solo un medio de realización profesional, sino una función esencial para la vigencia del Estado de derecho y la preservación de la paz social.
Finalmente, instó a los nuevos abogados a aspirar a la excelencia recordando el ejemplo de integridad de Prat, y los felicitó por este hito en sus vidas, deseándoles oportunidades de desarrollo profesional y personal.
La ceremonia concluyó con un aplauso general y el agradecimiento de la presidenta a los asistentes.
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
