MARIA PIA ADRIASOLA Y SU PLAN EN CONSTRUCCION
La primera dama María Pía Adriasola ha asumido un inédito protagonismo político durante los primeros meses del gobierno de José Antonio Kast. Su presencia en la primera cuenta pública del Presidente, el 1 de junio en el Congreso, marcó un hito: ajustó la banda presidencial y acompañó a Kast en el saludo a los parlamentarios, algo inusual para una primera dama.
Adriasola, abogada de 60 años, madre de nueve hijos y de firmes convicciones conservadoras, busca reinstaurar el rol institucional de la primera dama, eliminado durante la administración de Gabriel Boric por Irina Karamanos. Sin embargo, hasta ahora carece de una resolución exenta que defina sus funciones, lo que limita su agenda.
Pese a las restricciones, ha realizado unas cincuenta actividades sociales, entre visitas a fundaciones y comunas. Recientemente lanzó el ciclo «Encuentros para vivir mejor», conversatorios en La Moneda sobre envejecimiento activo, entornos digitales seguros y familia. Su equipo, contratado a honorarios por Presidencia, incluye un jefe de gabinete y periodistas.
La ministra de Desarrollo Social, María Jesús Wulf, ha sido una aliada clave. Adriasola la invitó a trabajar juntas desde enero, y juntas han posicionado temas de infancia, natalidad y adulto mayor. La primera dama también ha participado en hitos políticos, como el cambio de gabinete del 19 de mayo, donde consoló a las ministras salientes, y en el cónclave del 14 de abril, donde llamó a la unidad del oficialismo.
Kast ha defendido su rol, señalando que no debería sorprender que ambos aparezcan juntos en actividades públicas. Adriasola mantiene silencio sobre temas valóricos controversiales, siguiendo la estrategia del Presidente. Aunque sin institucionalidad definida, su entorno destaca que está logrando visibilizar un cargo que administrativamente no existe.
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
