Mercado laboral: Horizontal alerta sobre pérdida de empleo formal y deterioro de la calidad
La tasa de desempleo del trimestre febrero-abril sorprendió al superar la barrera del 9 por ciento, ubicándose en 9,1 por ciento, su nivel más alto en casi cinco años. El dato intensificó los análisis sobre las causas de estas malas cifras, que no solo reflejan una alta desocupación sino también una débil creación de empleo. En el mismo periodo se generaron solo 68.299 plazas laborales nuevas, con un alza de apenas 0,7 por ciento anual, y la totalidad de esos empleos fueron informales, lo que implica una pérdida en la calidad de los nuevos puestos de trabajo.
LA ALERTA DE HORIZONTAL
Un análisis del centro de estudios Horizontal levanta la alerta sobre cómo ha venido mermando la calidad de los empleos en el país. Su directora ejecutiva, María José Abud, afirmó que el Indicador de Calidad del Empleo cayó 1,6 puntos en un año, lo que en términos concretos significa que 105 mil personas que antes tenían un empleo de calidad ya no lo tienen.
Esta baja se explica principalmente por una disminución en los trabajadores con cotizaciones de seguridad social. Abud explicó que trabajadores que antes estaban cubiertos por previsión y salud asociadas a su empleo ahora no lo están, ya sea porque pasaron a la informalidad o porque su situación laboral se precarizó. La caída es transversal, pero más marcada en mujeres, con una baja de 2,1 puntos porcentuales, que en hombres, con una caída de 1,3 puntos porcentuales.
El Indicador de Calidad del Empleo mide qué porcentaje de la población ocupada cumple simultáneamente con cuatro dimensiones: cotizaciones de protección social, formalidad contractual, ausencia de subempleo y ausencia de búsqueda activa de empleo.
Abud señaló que esta caída revela una combinación preocupante: el desempleo sube y la calidad del empleo baja al mismo tiempo. Esto contrasta con lo observado durante la pandemia, cuando el empleo de calidad alcanzó su nivel más alto del período por una razón atípica: las cuarentenas eliminaron primero los empleos informales, dejando una base de empleados con mejores condiciones relativas. Hoy, frente a la desaceleración económica, el patrón es el inverso: el empleo informal y el subempleo actúan como colchón ante la pérdida de empleo formal, por lo que la calidad se deteriora junto con el desempleo.
LOS SECTORES MÁS AFECTADOS
El estudio también ahonda en los sectores económicos más afectados en cuanto a la pérdida de calidad del empleo. Según Abud, hay una erosión inédita en sectores que tradicionalmente concentraban los mejores empleos, como electricidad y gas, servicios financieros, telecomunicaciones y administración pública, todos con caídas relevantes en su indicador de calidad. Sin embargo, estos sectores son pequeños en términos de empleo, por lo que su impacto en el promedio nacional es acotado.
También se observa que sectores grandes, como transporte y almacenamiento o servicios administrativos y de apoyo, que ya partían con niveles de calidad bajo el promedio nacional, disminuyen ahora adicionalmente el nivel de empleo de calidad. Abud advirtió que se están deteriorando buenos empleos y empleos que ya eran precarios se están precarizando todavía más.
EL SUBEMPLEO
Otra variable analizada en el reporte es la tasa global de subutilización, que aumentó 1,2 puntos porcentuales en un año. Este incremento se debe principalmente a un aumento del 19 por ciento de los trabajadores parciales involuntarios, lo que equivale a 100.378 trabajadores que quieren trabajar más horas de las que laboran actualmente.
La brecha de género crece en 12 meses y respecto al trimestre móvil anterior, situándose en menos 8,7 puntos porcentuales, guiada principalmente por mujeres fuera de la fuerza de trabajo que desean un trabajo pero no cumplen simultáneamente los criterios de búsqueda activa y disponibilidad inmediata.
Abud precisó que el indicador de calidad del empleo incorpora la ausencia de subempleo como una de sus cuatro dimensiones, por lo que el alza del 19 por ciento en trabajadores parciales involuntarios afecta negativamente el empleo de calidad. No obstante, buena parte del alza de la tasa global de subutilización proviene de la fuerza de trabajo potencial: personas fuera del mercado laboral que querrían trabajar pero no buscan activamente.
Las expectativas para los próximos trimestres no son auspiciosas. El trimestre analizado, febrero-abril, corresponde a la parte del año en que por estacionalidad el mercado laboral suele mostrar su mejor desempeño relativo, y aun así se ven retrocesos en ocupación, alza de desocupación e informalidad. Abud señaló que esto sugiere que en los trimestres venideros, sin ese impulso estacional, la presión podría intensificarse.
Además, alertó sobre el efecto del menor crecimiento sobre el empleo. Hay un desacople preocupante entre la actividad económica y la creación de empleo asalariado, lo que indica que es fundamental retomar el crecimiento económico, pero también se requieren agendas que resuelvan desafíos estructurales del mercado laboral.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
