La minería chilena enfrenta el desafío de reducir sus costos operativos ante la caída de leyes y la mayor profundidad de los yacimientos. Un estudio elaborado por Acades con el apoyo de Plusmining revela que la infraestructura hídrica compartida podría generar ahorros superiores a 525 millones de dólares anuales al año 2035. La investigación propone la integración parcial como el mecanismo más eficiente para el abastecimiento de agua desalada, en contraste con el modelo atomizado que predomina en la industria.
AHORRO POTENCIAL
El informe analiza tres modelos de infraestructura hídrica para la minería. El primero, la atomización, consiste en que cada faena desarrolla su propia desaladora, sistema de impulsión y ductos, lo que ha sido lo más habitual en el país. El segundo, la integración total, plantea una red común que centraliza toda la producción y transporte. El tercero, la integración parcial, propone una infraestructura que reúne a usuarios con demanda geográficamente compatible, compartiendo la aducción principal y parte del bombeo.
Los costos unitarios nivelados varían según el modelo. En un sistema atomizado, el costo alcanza los 5,60 dólares por metro cúbico de agua. Bajo un esquema de integración parcial, esa cifra descendería a 4,68 dólares por metro cúbico al 2035, lo que representa una reducción del 16 por ciento. Esta diferencia equivale a un ahorro potencial de 525 millones de dólares anuales considerando el volumen de agua proyectado para esa fecha.
INTEGRACIÓN PARCIAL COMO SOLUCIÓN
El director ejecutivo de Plusmining, Juan Carlos Guajardo, señala que la pregunta ya no es si se puede producir agua de mar y llevarla a grandes distancias y altura, porque esa capacidad existe. La interrogante ahora radica en cómo financiar esa infraestructura. Logradas ciertas condiciones, la integración parcial entre proyectos puede reducir el costo del agua de 5,60 a 4,68 dólares por metro cúbico en diez años, lo que implica aumentar la competitividad de la minería chilena.
El estudio destaca que la integración parcial no apunta hacia ninguno de los extremos: ni hacia la atomización de proyectos ni hacia una red única de alcance regional. En cambio, propone un diseño modular articulado por corredores geográficos o agrupaciones de demanda compatibles, en el que la escala se aprovecha hasta el tramo en que efectivamente genera eficiencia. El informe indica que esta alternativa reduce costos, acorta la red hídrica y mejora la seguridad del suministro.
OPORTUNIDAD EN ATACAMA
La Región de Antofagasta concentra gran parte de la infraestructura de desalación en el país, pero la mayoría de esos proyectos avanzaron de forma independiente. El estudio reconoce que las construcciones son funcionales y válidas, aunque están desplegadas en trazados paralelos con duplicación de obras y capacidades que podrían haber sido previstas de forma más eficiente.
En contraste, la Región de Atacama aparece como un territorio con ventajas para desarrollar infraestructura pensada en la integración parcial. Su cartera minera se encuentra en una etapa más temprana que la de Antofagasta, y la infraestructura hídrica aún no está consolidada. El informe plantea que esa condición no constituye una limitación, sino una ventaja comparativa: existe margen para evaluar, comparar y estructurar soluciones antes de que cada proyecto fije su trazado, obtenga sus permisos y suscriba sus contratos de forma independiente.
CONCLUSIÓN DEL ESTUDIO
El reporte concluye que si esa ventana de oportunidad se utiliza con criterio, la región puede evitar los costos asociados a la falta de coordinación que caracterizó el desarrollo en Antofagasta, entre ellos la duplicación de trazados, los permisos paralelos y las plantas dimensionadas únicamente en función del ritmo individual de cada operador. La nueva capa de infraestructura hídrica que está tomando forma en el norte de Chile puede construirse con criterio de sistema, y esa elección sigue estando disponible.
La integración parcial puede implementarse mediante corredores regionales bien delimitados, con reglas claras de acceso y expansión, y con mecanismos de coordinación que permitan alinear la demanda antes de que cada actor consolide su diseño. De esta forma, la industria minera chilena podría avanzar hacia una mayor eficiencia y competitividad en un contexto de costos crecientes y exigencias ambientales cada vez más estrictas.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
