El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, celebró esta semana el despacho de la megarreforma tributaria del gobierno desde la Cámara de Diputados al Senado, un avance clave para la administración Kast. Sin embargo, el camino en la Cámara Alta se presenta más complejo debido a una correlación de fuerzas distinta, que obligará al Ejecutivo a negociar con mayor intensidad para mantener el núcleo del proyecto.
PRIMERA ETAPA EN LA CÁMARA
Tras la votación en la Cámara, Quiroz junto a los ministros Claudio Alvarado y José García Ruminot lograron superar la primera valla sin grandes riesgos para el corazón de la iniciativa. No obstante, fuentes del oficialismo reconocen que el trámite en el Senado requerirá una habilidad negociadora mayor, ya que los apoyos son más estrechos y las presiones para ajustes vienen desde distintos sectores.
EL PANORAMA EN EL SENADO
El gobierno confía en tener asegurados al menos 26 votos tanto para aprobar la idea de legislar como para salvar el corazón del proyecto, aunque para la totalidad de los cerca de 50 artículos de la reforma se necesitarán acuerdos más amplios. Senadores considerados bisagra, como Matías Walker, Miguel Ángel Calisto y Alejandro Kusanovic, serán determinantes. Walker anticipó su voto a favor de la idea de legislar, pero pidió una mayoría consolidada para darle mayor legitimidad a la iniciativa. Kusanovic, en tanto, puso en duda su voto a favor del proyecto, mientras que Walker y Calisto han solicitado ajustes. “Llevamos creciendo por 12 años al 2% y eso ha generado un aumento del desempleo”, señaló, respaldando medidas como la invariabilidad tributaria y el crédito al empleo.
LOS AJUSTES EN LA MESA
El Ejecutivo ya ha mostrado señales de apertura en algunos puntos. Una de las modificaciones posibles es la invariabilidad tributaria a 25 años para proyectos de inversión superiores a US$50 millones, que podría ajustarse reduciendo el plazo a 20 años y elevando el piso del proyecto a US$500 millones. Otra propuesta es eximir del pago de contribuciones a propietarios de viviendas mayores de 65 años, pero con un límite en el valor comercial de la propiedad, entre $500 y $600 millones, para no afectar los ingresos municipales.
LA GRAN BATALLA
El punto más controversial es el crédito tributario para reducir costos de contratación, con un costo fiscal de US$1.400 millones. Críticos transversales advierten sobre su alto impacto en el déficit de corto plazo y su bajo efecto en la creación de empleo. El ministro Quiroz ha defendido la medida como un motor de crecimiento, aunque ha indicado disposición a escuchar a los senadores sin desdibujarla. Una posible salida sería reducir su vigencia para acotar los riesgos fiscales.
PERSPECTIVAS DE APROBACIÓN
Desde la oposición, el senador PS Gastón Saavedra cuestionó el crédito al empleo por incentivar el pago del ingreso mínimo sin generar nuevos puestos de trabajo. En tanto, el exsubsecretario de Hacienda Alejandro Weber estimó que el proyecto se aprobará, pero con ajustes marginales en franquicias, invariabilidad y contribuciones. “La pregunta es si habrá espacio para una aprobación más amplia que haga irreversible la reforma”, señaló, asignando baja probabilidad a ese escenario.
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
