El próximo martes 2 de junio, el ministro de Seguridad, Martín Arrau, comparecerá ante el Senado para exponer su plan de seguridad, una iniciativa que busca consolidar la estrategia del Gobierno en una materia que ha concitado atención desde la campaña presidencial. El anuncio ocurre en medio de un debate sobre la continuidad de la política pública heredada de la administración anterior.
PRIMEROS LINEAMIENTOS DEL PAQUETE LEGISLATIVO
Arrau ha adelantado que presentará un conjunto de proyectos de ley que califica como “muy potente”. Según sus declaraciones, se trata de más de veinte iniciativas, algunas de las cuales recibirán urgencia legislativa, mientras que otras serán anunciadas por el Presidente en la cuenta pública. El ministro señaló que se han revisado más de cien propuestas para seleccionar aquellas que formarán parte de este paquete.
Entre las materias que abordará el plan se encuentran medidas contra el vandalismo, que implicarían la pérdida de ciertos beneficios estatales para quienes cometan estos actos. También se contemplan incentivos para que jóvenes se integren a las Fuerzas de Orden y Seguridad, junto con un refuerzo en la protección jurídica de los funcionarios policiales, apoyo tecnológico y otros medios operativos.
El ministro ha explicado que las iniciativas se agrupan en dos grandes ejes: uno de tipo penal y sanción, y otro de carácter institucional, dirigido a Carabineros, la Policía de Investigaciones y Gendarmería. La idea es actualizar las herramientas legales frente a la evolución del fenómeno delictual.
LA IMPRONTA DEL MINISTRO Y LAS CRÍTICAS A LA CONTINUIDAD DEL PLAN
La presentación de Arrau se da luego de que afirmara que el plan se enmarcará en la Política Nacional de Seguridad Pública elaborada durante el gobierno del ex Presidente Gabriel Boric, en el contexto de la ley que creó el Ministerio de Seguridad Pública, promulgada en 2025. Esa declaración generó reacciones de la oposición e incluso de la exministra vocera Camila Vallejo, quien cuestionó en redes sociales que el actual Gobierno adoptara la política de la administración anterior.
Para zanjar la controversia, Arrau calificó la polémica de “artificial” y reiteró que su sector, el Partido Republicano, venía trabajando en un plan de seguridad propio desde la campaña del Presidente José Antonio Kast. El subsecretario del Interior, Máximo Pavez, respaldó al ministro señalando que cada autoridad pone su propia impronta a partir de la base existente.
En la misma línea, el senador y presidente del Partido Republicano, Arturo Squella, enfatizó que la impronta de Arrau será “radicalmente distinta” a lo realizado antes. Mencionó que se busca reivindicar el uso de la fuerza por parte de las policías, restablecer el sentido de autoridad y otorgar una protección jurídica reforzada, que podría llegar a aplicar, en ciertos casos, el Código de Justicia Militar.
EL DESAFIO DE RESULTADOS Y EL TIEMPO
Expertos en seguridad han analizado los márgenes de acción del ministro. Rocío Zepeda, académica de la Universidad Mayor, señaló que el Plan Nacional de Seguridad vigente hasta 2031 está bien elaborado, con un enfoque en reinserción y protección social. A su juicio, resulta complejo para Arrau introducir cambios sustanciales dentro de ese marco, aunque podría dar prioridad a ciertos pilares según su posición ideológica, como el combate al crimen organizado y la reducción de la violencia en las calles.
Por su parte, Roberto Munita, académico de la Universidad de los Andes y de la Universidad Nacional Andrés Bello, considera que el ministro cuenta con cierto margen para proponer nuevas medidas. Sin embargo, advierte que demorarse en impulsar innovaciones podría retrasar la entrega de resultados, que es el parámetro con el que se medirá su gestión. Munita subraya que, más que el contenido de las políticas, importan el tono y la velocidad con que se implementen. Si Arrau logra generar gestiones visibles y percibidas por la opinión pública, podría ayudar a recuperar el relato del Gobierno en seguridad.
Arrau ha insistido en que su enfoque prioriza las políticas de Estado por sobre las diferencias partidistas. Al respecto, sostuvo que “cuando hablamos de qué gobierno hizo qué, es ser pequeño”, y que refundar instituciones en seguridad sería un error. La apuesta del ministro es adecuar las herramientas existentes a los tiempos actuales, en un escenario donde el tiempo y los resultados concretos serán sus principales desafíos.
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
