El anuncio que hizo el Partido Republicano para aumentar los quórums necesarios a reformas constitucionales ha provocado una división inmediata dentro del oficialismo, luego de que la propuesta tomara por sorpresa a varios de sus integrantes. La ofensiva llegó apenas unos minutos después de que un grupo transversal de parlamentarios, desde la UDI al Frente Amplio, diera a conocer un proyecto para endurecer los requisitos de las acusaciones constitucionales.
CONTEXTO DEL ANUNCIO
El presidente de la colectividad, Arturo Squella, justificó la medida señalando que la actual Carta Fundamental se ubica entre las cinco más débiles del mundo en cuanto a protección. Según su argumento, esto afecta la estabilidad institucional y debe corregirse mediante la incorporación de quórums supramayoritarios, como los dos tercios y tres quintos, que existían antes de la reforma que estableció los cuatro séptimos. La propuesta se presentó como un complemento al debate sobre las acusaciones constitucionales, aunque en privado varios en el sector aseguran que el tema no fue discutido previamente.
POSICIONES ENCONTRADAS
Mientras algunos en la UDI y RN, como los diputados Diego Schalper y Constanza Hube, y el exministro Hernán Larraín Matte de Evópoli, dieron su visto bueno inicial, otros actores políticos han manifestado reparos importantes. El senador Matías Walker, quien impulsó la reforma de los cuatro séptimos en 2022 junto a la hoy ministra Ximena Rincón, calificó la iniciativa como una provocación. Walker recordó que aquella modificación permitió dar credibilidad al Rechazo durante el proceso constituyente y advirtió que no aceptará un retroceso hacia los quórums de la Constitución de 1980.
La diputada Joanna Pérez, ex Demócratas y hoy en la bancada de RN, también se distanció del planteamiento republicano. Sostuvo que el acuerdo de los cuatro séptimos fue una respuesta institucional a dos procesos fallidos y que no apoyará medidas que impliquen retroceder en los consensos alcanzados. Por su parte, el senador Andrés Longton, subjefe de la bancada de RN, se mostró dispuesto a discutir el tema, pero condicionó cualquier avance a la búsqueda de transversalidad, como ocurrió con la reforma a las acusaciones constitucionales.
MATICES Y CRÍTICAS
El senador de Evópoli Luciano Cruz-Coke planteó una postura intermedia: a favor de subir los quórums a tres quintos, pero no a dos tercios. Sin embargo, consideró más urgente ajustar el mecanismo de las acusaciones constitucionales, que a su juicio funciona mal y perjudica al Congreso. En el Partido de la Gente, el jefe de bancada Juan Marcelo Valenzuela cuestionó la prioridad de la propuesta, afirmando que la ciudadanía no está pidiendo cambios en los quórums y que el debate parece querer reinstalar cerrojos del pasado.
Desde la oposición, el jefe de bancada del PS, Raúl Leiva, criticó que el Partido Republicano no comprenda la trascendencia del proyecto transversal sobre acusaciones constitucionales. La diputada del Frente Amplio, Carolina Tello, fue más directa y calificó la ofensiva como oportunismo político con nombre y apellido. En el sector se acusa a Republicanos de usar esta propuesta como una cortina de humo para entorpecer la discusión sobre los libelos acusatorios.
PERSPECTIVAS DEL DEBATE
La iniciativa de Squella ha reabierto el debate sobre la rigidez constitucional en Chile. Mientras algunos sectores la ven como un guiño al electorado más duro de la derecha, otros advierten que podría bloquear futuras reformas si se restablecen quórums que exigen mayorías muy amplias. Por ahora, la propuesta no cuenta con el respaldo suficiente para avanzar en el Congreso, y varios parlamentarios insisten en que cualquier modificación debe construirse sobre acuerdos transversales que den estabilidad al sistema político.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
