La agencia clasificadora de riesgo Moody’s advirtió que la recuperación de los “colchones fiscales” es condición indispensable para que Chile preserve su actual nota crediticia soberana. El pronunciamiento se produce luego de que el gobierno definiera una nueva trayectoria fiscal que apunta a un déficit de -1,5% del PIB para 2030, abandonando la meta de balance fiscal que había sido comprometida originalmente. Esta decisión, según el análisis entregado por la clasificadora, representa un debilitamiento significativo respecto de la ruta recomendada por el Consejo Fiscal Autónomo (CFA), que propone alcanzar un superávit del 1% del PIB en el mismo horizonte.
LA ESTRATEGIA FISCAL DEL GOBIERNO
El gobierno estableció como eje de su período la consolidación gradual de las cuentas públicas, pero la meta para el final de la década resultó más laxa de lo esperado por los organismos técnicos. Mientras el CFA sugiere un superávit del 1% del PIB entre 2029 y 2030 para permitir la recomposición de los colchones fiscales que históricamente caracterizaron a Chile, el Ejecutivo optó por un déficit persistente de -1,5%. Esta diferencia marca un contraste relevante en la estrategia de mediano plazo y ha captado la atención de las clasificadoras internacionales. Moody’s fue la primera de las tres grandes en emitir un análisis público sobre el impacto de esta decisión.
EVALUACIÓN DE MOODY’S SOBRE LA CREDIBILIDAD FISCAL
En su análisis, Moody’s destacó que el cumplimiento de los objetivos fiscales y el control de la deuda serán factores cruciales para la calificación soberana. La agencia señaló que en los últimos años se han registrado desviaciones “en ocasiones considerables” que han empezado a erosionar la credibilidad del marco fiscal chileno. Aunque reconoció que los gobiernos chilenos suelen fijar metas claras para todo el período legislativo y que el CFA tiene un rol activo de alerta, también advirtió que la presión efectiva para garantizar el cumplimiento de esos límites autoimpuestos es limitada.
Un punto especialmente crítico, según Moody’s, fue la desviación del año pasado, cuando el déficit superó en más de dos puntos porcentuales del PIB el objetivo que el propio gobierno había revisado al alza. Ese incumplimiento se explicó, en parte, por una sobreestimación de los ingresos, en particular los provenientes de la nueva ley contra la evasión fiscal, y también por un gasto público mayor al previsto. La clasificadora concluyó que la nueva trayectoria hacia 2030 “refleja una posición de partida en 2025 sustancialmente más débil de lo previsto”.
SENSIBILIDAD A SHOCKS ESTRUCTURALES
A pesar de que la relación deuda/PIB de Chile es relativamente baja en comparación con muchos de sus pares con calificaciones similares, Moody’s subrayó dos características estructurales que exigen un margen de seguridad mayor. En primer lugar, el menor nivel de riqueza del país, medido por el PIB per cápita, implica una base tributaria más angosta y una capacidad limitada para absorber perturbaciones económicas. En segundo lugar, la economía chilena sigue dependiendo fuertemente de un número reducido de materias primas, especialmente el cobre, cuyos precios se determinan globalmente y escapan al control de las autoridades. Esta concentración incrementa la volatilidad tanto del PIB como de los ingresos fiscales.
Por estas razones, la agencia enfatizó que mantener una baja carga de deuda pública y, sobre todo, reconstruir los colchones fiscales que distinguieron históricamente el perfil crediticio de Chile es más determinante para preservar la calidad soberana de lo que una comparación general de la deuda con otros países podría sugerir. En su escenario base, Moody’s prevé una estabilización del ratio de deuda cerca de los niveles actuales, pero alertó que un crecimiento inferior al esperado o nuevas desviaciones frente a las metas fiscales podrían elevar la deuda por encima del límite prudencial.
RECOMENDACIONES Y RIESGOS FUTUROS
La clasificadora espera que el gobierno adopte medidas correctivas si surge el riesgo de superar el límite de deuda autoimpuesto. No obstante, advirtió que la trayectoria fiscal es sensible a shocks económicos y fiscales. La recomendación central de Moody’s apunta a que la estrategia de mediano plazo debe priorizar la reconstrucción de los colchones fiscales, incluso si ello implica apartarse de la meta de déficit recién definida. El mensaje es claro: sin una recomposición de esos márgenes de seguridad, la nota crediticia soberana podría enfrentar presiones en el futuro.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
