EL FOCO DE LA MONEDA PARA BLINDAR LA APROBACIÓN DE KAST
El jueves, cerca de las 19:30, los líderes de los partidos oficialistas comenzaron a llegar al palacio de Gobierno para la segunda reunión de coordinación con el presidente José Antonio Kast.
La semana había sido especialmente turbulenta, marcada por los efectos del sistema frontal que afectó a gran parte del país —la primera emergencia natural que enfrentaba el gobierno— y por el caos oficialista que asestó un revés al despacho de la Ley de Reconstrucción en el Senado. Además, surgieron dos contratiempos: las denuncias de la exvocera Mara Sedini sobre conspiraciones dentro del oficialismo en su contra, y la renuncia repentina del subsecretario de Hacienda, Juan Pablo Rodríguez, luego de dar positivo en un test de drogas.
En La Moneda, las evaluaciones son moderadas, pero no pesimistas.
Durante la reunión, el equipo político destacó que la megarreforma —el proyecto más relevante del gobierno de Kast— fue finalmente aprobada, y que solo queda definir la compensación para los municipios. Aunque reconocieron críticas por la lentitud en algunas zonas afectadas por la crisis climática —la más intensa en tres décadas—, consideraron que hubo correcciones, anticipación y una amplia presencia del gobierno en el terreno.
El propio presidente encabezó los operativos, viajando a las regiones del Maule, Coquimbo y Atacama, lo que destacó su liderazgo. Para los líderes partidarios, el gobierno de Kast busca recuperar el apoyo ciudadano a través de la reconstrucción de las áreas devastadas. El respaldo, que ronda el 37% en promedio, cayó a finales de marzo debido al fuerte aumento de los combustibles provocado por la guerra en Irán, y se ha visto afectado durante la tramitación de la megarreforma.
Por eso, en la cita se coincidió en que priorizar los resultados es fundamental para proteger la aprobación del gobierno en las encuestas, cuyo «piso psicológico» —según fuentes internas— se sitúa en el 35%.
Bajar de ese nivel, y especialmente caer al 30% o menos, es considerado una señal de alerta para algunos. No solo porque igualaría el respaldo ciudadano del expresidente Gabriel Boric, lo que quieren evitar, sino porque afectaría la capacidad de impulsar iniciativas económicas complejas —como cambios al mercado de capitales y a la jornada de 40 horas— y otras como el indulto a militares condenados por acciones durante el estallido social de 2019, que exigen republicanos y libertarios.
EL MODELO ANTE UNA CATÁSTROFE
El enfoque ante catástrofes venía preparándose desde la campaña, cuando Kast criticó duramente cómo Boric manejó los incendios y la reconstrucción en la Quinta Región, Ñuble y Biobío. En abril de 2023, publicó: «El presidente Boric prometió que los damnificados en los incendios tendrían una casa antes del invierno. No solo no cumplió, sino que a la primera lluvia fuerte colapsó todo. ¡Gobierno incompetente!»
Conscientes de que serían evaluados con ese mismo estándar ante la primera tragedia natural, y de que cualquier error se convertiría en foco de críticas de la oposición, el equipo de Kast tomó medidas con anticipación.
A finales de enero, cuando aún estaban en la Oficina del Presidente Electo (OPE), Kast instruyó que todos los futuros ministros participaran en una extensa jornada de capacitación con expertos del Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred). Esta labor se retomó en el quinto consejo de gabinete, el 22 de junio, con el Plan Invierno, y en el del lunes 20, durante los temporales.
Según se informa en Palacio, el diseño se basó en la presencia de Kast en las zonas afectadas, no solo para mostrar la presencia del Estado, sino para coordinar, brindar contención a las familias y establecer un estilo propio en la gestión de emergencias.
El equipo que definió esta línea está liderado por el biministro del Interior y de la Segegob, Claudio Alvarado, junto con Cristián Valenzuela, director de Comunicaciones y Contenidos del Segundo Piso; María Paz Fadel, directora de Prensa de la Presidencia; y Felipe Costabal, director de la Secom. Desde el cambio de gabinete el 19 de mayo, que reemplazó el modelo centralizado inicial, este grupo se reúne todos los lunes para planificar estrategias comunicacionales, enviar minutas a los ministerios para posicionamiento temático y detectar alertas.
A diferencia de Piñera, que usaba chaquetas rojas en estas situaciones, Kast no utilizó identificaciones especiales, aunque en una visita a la Escuela de Infantería de San Bernardo vistió un atuendo militar, lo que generó críticas en redes sociales, a pesar de que Michelle Bachelet, Piñera y Boric también lo hicieron en su momento.
LA APROBACIÓN EN LA MIRA
Aunque el despliegue presidencial mejoró la aprobación hasta cinco puntos en algunas encuestas, en Palacio observan con cautela los próximos números. Aseguran que las encuestas no son una herramienta de decisión para ellos —al contrario de Piñera—, pero reconocen que monitorean las cifras.
En la sede de gobierno calculan que cuentan con una base de apoyo estructural superior a la de la primera vuelta, que hoy bordea el 35%.
Los expertos coinciden en que el «piso psicológico» para Kast se encuentra entre el 35% y el 30%. Juan Pablo Lavín, gerente general de Panel Ciudadano UDD, señala que «al gobierno le rinde más ver maneras de blindar y proteger su línea de flotación, sea esta del 30% o del 35%, más que salir a buscar —al menos en esta etapa— a la gente que perdió». Advierte que es muy difícil recuperar rápidamente a quienes se sienten defraudados o desencantados.
Explica que, según su último estudio, el 30% aprueba todo lo que hace el gobierno; otro 30% desaprueba todo (ambos grupos duros), y el 40% restante actúa con otros criterios. «En el área de interés de este último segmento no está la política ni la ideología y, por tanto, moviliza sus preferencias de acuerdo a lo que le sucede en lo cotidiano —si suben o no las bencinas, si un amigo encontró trabajo o si a un familiar le subieron el sueldo—, eso lo extrapola a una aprobación o desaprobación del gobierno. Pero es un marcaje volátil», sostiene.
A diferencia de los seguidores de Boric, en su mayoría menores de 35 años y con más de la mitad de voto voluntario, los de Kast son hombres mayores de 50 años, de regiones y en buena medida pertenecientes a la fracción de votantes obligados o menos politizados.
Cristián Valdivieso, director de Criteria, considera importante no jugar al límite e intentar aumentar los colchones de respaldo. «Asentarse o apostar por el 30% o menos es una línea compleja para el gobierno, porque es renunciar desde muy pronto a buscar traspasar la frontera del voto duro e instalar con esa postura el precedente o apuesta temprana de que va a haber alternancia. ¿Y qué efectos políticos provoca eso? Que es más complejo aglutinar la votación en el Parlamento. Ya no va a rendir el negocio de quienes buscan generar alianzas, por ejemplo con el PDG, porque ese partido, sin duda, va a empezar a tomar distancia en busca de la alternancia. De ahí que el gobierno del Presidente Kast debiera apuntar a un 40%», sostiene.
Recuperar los niveles de aprobación no es sencillo. Según advierten, la economía ha desplazado a la seguridad y la migración de los primeros lugares en las preocupaciones ciudadanas. Incluso si el país crece al 4%, los efectos no se verán de inmediato.
Camilo Feres, de Descifra, afirma: «El gobierno está jugando en una cancha que obviamente no es favorable, pero que es estable. Y creo que La Moneda está aprovechando esta ‘hora valle’, sin elecciones hasta los comicios municipales y regionales de octubre de 2028, para tratar de avanzar lo más posible en temas que considera estructurales».
El presidente de Evópoli, senador Luciano Cruz-Coke, coincide: «Si el marcador es malo en tres años más, hay que preocuparse. Pero hoy es el tiempo de aprobar las iniciativas que van a permitir que los objetivos del gobierno se cumplan en materia de seguridad y delincuencia, por un lado, y de crecimiento, desarrollo económico y empleo, por el otro».
En el oficialismo también hay conciencia del frágil apoyo de los libertarios y parte del PDG, partidos que ya compiten por diferenciarse y posicionar a sus líderes —Johannes Kaiser y Franco Parisi—, lo que genera presión temprana para La Moneda, sobre todo en el ámbito político y legislativo.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
