El primer tiempo del gobierno de José Antonio Kast en materia económica ha resultado más frío de lo anticipado. Si bien la administración asumió con un contexto externo favorable y un optimismo desbordado entre sus principales asesores, la realidad de los primeros meses ha mostrado un escenario adverso, marcado por una caída inesperada de la actividad, un aumento del desempleo y un deterioro fiscal que obligó al Ejecutivo a anunciar un alza en la deuda pública. Sin embargo, diversos economistas consultados coinciden en que esta turbulencia podría ser transitoria y que el segundo tiempo del período presidencial podría traer una recuperación impulsada por un boom de inversión minera.
LA ECONOMÍA EN FRÍO
Los indicadores económicos de la primera parte de 2026 han sido negativos. En abril, la actividad registró una contracción de 1,2%, completando cuatro meses consecutivos en terreno rojo. Esto ha llevado a los analistas a recortar sus proyecciones de crecimiento para el Producto Interno Bruto (PIB) este año, situándolo en torno al 1,5%, lejos del rango de 2% a 3% que el Banco Central proyectaba en diciembre pasado.
Paralelamente, la tasa de desempleo subió al 9,1% en el trimestre febrero-abril, su nivel más alto desde junio de 2021, afectando con particular fuerza a las mujeres, cuya desocupación llegó al 10,5%. Estos números han despertado inquietud sobre una posible recesión en el primer semestre.
El contexto internacional también ha jugado en contra. La guerra en Medio Oriente disparó los precios internacionales del petróleo, y el gobierno optó por traspasar ese aumento directamente a los consumidores a través del Mecanismo de Estabilización del Precio de los Combustibles (Mepco), una decisión que generó debate político pero que buscó evitar un mayor deterioro de las finanzas fiscales.
EL DILEMA FISCAL
Las cuentas públicas han sido otra fuente de presión. Hacienda anunció un aumento adicional de deuda pública por 6.200 millones de dólares para 2026, acercando el indicador al límite autoimpuesto de 45% del PIB. Este movimiento sincera que el deterioro fiscal es mayor al esperado y que la meta de convergencia a un balance estructural de 0% del PIB hacia 2030, prometida por el ministro Jorge Quiroz, no se cumplirá en los plazos previstos. El déficit fiscal, por tanto, acompañará al gobierno durante todo su ciclo.
Un decreto fiscal que se publicará en los próximos días establecerá la nueva ruta hacia 2030 y revelará si la deuda superará o no el límite prudencial. No obstante, dicho decreto no incluirá el impacto de la megarreforma que impulsa el gobierno, la cual aún no es ley. Según un experto en finanzas públicas cercano al Ejecutivo, cuando se sumen los efectos deficitarios de esa reforma hasta 2031, el panorama podría complicarse aún más.
VISIÓN DE LOS EXPERTOS
Pese al sombrío panorama, los economistas consultados llaman a la cautela. El exvicepresidente del Banco Central, Pablo García, sostiene que los datos negativos de la minería, la pesca y la agricultura responden más a factores de oferta y a una alta base de comparación que a una debilidad cíclica de la macroeconomía. Según García, si se excluyen esos sectores, el consumo y los servicios siguen expandiéndose.
Cecilia Cifuentes, directora del Centro de Estudios Financieros del ESE Business School de la Universidad de Los Andes, coincide en que hubo un cambio de contexto. La guerra de Irán generó un shock de oferta que afecta a Chile como importador neto de petróleo. No obstante, advierte que la decisión de Hacienda de traspasar el alza a los consumidores fue uno de los hitos que marcó el inicio del gobierno.
Hermann González, economista de Clapes UC y consejero del Consejo Fiscal Autónomo (CFA), señala que el mercado laboral ya venía deteriorándose antes de este gobierno, presionado por el aumento del salario mínimo, la reducción de la jornada laboral y la reforma de pensiones, todo en un contexto de cambio tecnológico que facilita la sustitución de empleo. En su opinión, la recuperación económica debería traer mejores cifras de empleo.
EL BOOM DE INVERSIÓN EN EL HORIZONTE
A pesar del mal comienzo, varios analistas apuestan por una recuperación en la segunda mitad del gobierno. Rodrigo Wagner, excoordinador macroeconómico del Ministerio de Hacienda durante la administración anterior, destaca que existen proyectos de inversión por 89.000 millones de dólares a la espera de aprobación. Desde el 11 de marzo, han ingresado más de 22.000 millones de dólares en nuevas iniciativas. Además, mayo se transformó en el mes con mayor monto de inversión aprobada en los últimos 11 años, con 13.900 millones de dólares.
Wagner sostiene que este boom de inversión minera, aunque no depende de cambios tributarios, generará un encadenamiento en toda la economía. Sus efectos comenzarían a verse hacia mediados de 2027 y con mayor fuerza en 2028. De hecho, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) proyecta para Chile un crecimiento de 1,7% en 2026 y de 2,5% para 2027.
Dentro del gobierno también se comparte esta visión. Una alta fuente del Ejecutivo aseguró que dado el tiempo de maduración de los proyectos, el impacto se reflejará en mayor crecimiento y creación de empleo en los años finales del mandato.
En suma, el primer tiempo de Kast ha sido frío, pero el partido aún no termina. Como concluye Pablo García, no hay que poner excesivo peso en datos de corto plazo que no marcan un cambio relevante en la evolución macroeconómica.
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
