A casi cien días de su instalación en el ala sur del segundo piso de La Moneda, el jefe de asesores del presidente José Antonio Kast, Alejandro Irarrázaval, ha logrado posicionarse como una figura de influencia decisiva en la administración pública, al punto de que su estilo y sus decisiones generan tanto lealtades como tensiones en el ecosistema político y partidario del oficialismo.
El ingeniero comercial de 64 años, quien se define a sí mismo como un hombre del mundo privado y siente desdén por la política, ha sido el principal artífice del reclutamiento de la mayoría de los 2.500 cargos de exclusiva confianza del mandatario. Su rol en la selección del gabinete ministerial consolidó un equipo debutante, con 16 independientes, y dejó fuera a figuras históricas del mundo republicano y gremialista.
INFLUENCIA Y CONFLICTOS
Quienes conocen el funcionamiento interno de Palacio señalan que Irarrázaval no duda en convocar a su oficina a presidentes de partidos y jefes de bancada para conocer sus puntos de vista. Sin embargo, su estilo directo y su rechazo a las dinámicas tradicionales de negociación le han granjeado una larga lista de detractores.
Un episodio que marcó su relación con el Partido Republicano ocurrió a fines de abril, cuando el senador Arturo Squella criticó públicamente la gestión del asesor, a raíz de la filtración de un oficio del Ministerio de Hacienda que solicitaba ajustes adicionales al 3% para el Presupuesto 2027, junto con la descontinuación de 142 programas por un valor de 5,4 billones de pesos. Squella responsabilizó a Irarrázaval por la falta de advertencia política, lo que derivó en un tenso cruce durante el comité político ampliado de los lunes, donde el senador preguntó si no hablarían del problema en la habitación.
La embestida, que el asesor calificó como una falta de lealtad, logró desestabilizarlo temporalmente, aunque su círculo más cercano cerró filas a su alrededor. El efecto también empoderó al ministro del Interior, Claudio Alvarado, quien debió intermediar para dar término a la reunión.
RECLUTAMIENTO DE CARGOS
Uno de los aspectos más relevantes desde una perspectiva administrativa es el proceso de selección de las autoridades del nuevo gobierno. Irarrázaval se reunía personalmente con los candidatos a cargos públicos, recopilaba antecedentes y solo después traspasaba los nombres al presidente Kast para la decisión final.
Su criterio, según relatan testigos, apuntaba a formar un gabinete leal, capaz de respaldar al mandatario en momentos complejos. Ese enfoque marginó a varias figuras de la generación que acompañó a Kast en su salida de la Unión Demócrata Independiente, como Rodrigo Álvarez, Marcela Cubillos o Marcelo Forni, quienes no obtuvieron cargos en la administración.
Incluso, en el caso del equipo económico, el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, fue contactado antes de la segunda vuelta presidencial y armó su propio grupo de colaboradores, lo que consolidó un contrapeso al poder del jefe del Segundo Piso.
EL ROL DEL ASESOR
Irarrázaval ha sido descrito como una suerte de jefe de gabinete oficioso, abriendo o cerrando la puerta del acceso al presidente. En diversas reuniones, ha exteriorizado frases que revelan su concepción del poder: «Si un ministro no cumple, lo echo», ha señalado a sus interlocutores.
En un encuentro con alcaldes del oficialismo, sostuvo que «todos sabemos que la corrupción parte en las municipalidades», declaración que fue recibida con molestia por los ediles. Asimismo, en una reunión con ex correligionarios de la UDI como Pablo Longueira y Claudio Alvarado, tensionó la discusión al afirmar que «para que nosotros podamos ganar, ustedes tienen que desaparecer», lo que provocó un altercado.
CRÍTICAS Y TENSIÓN POLÍTICA
El asesor presidencial mantiene una relación particular con los partidos de Chile Vamos, a los que no duda en mirar con desconfianza. Su equipo reducido, compuesto por Víctor Valdés, Antonio Barchiesi, Eitan Blotch y Álvaro Bellolio, ha sido señalado como un núcleo que exige información y rendición de cuentas a los ministerios, generando roces con varios secretarios de Estado.
A pesar de la estabilidad que ha mostrado en estas primeras semanas, la embestida de Squella dejó en evidencia que la figura de Irarrázaval no es invulnerable. No obstante, la cercanía con el presidente y su historial de lealtad en la campaña lo mantienen como un pilar del actual gobierno, mientras se redefine el equilibrio de poder en La Moneda.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
