El gobierno del Presidente José Antonio Kast enfrenta un complejo desafío diplomático: reactivar la relación con China, su principal socio comercial, después de un periodo inicial de enfriamiento que llevó al embajador chino Niu Qingbao a presentar una queja formal ante la Cancillería chilena por la falta de audiencias con las nuevas autoridades. Según fuentes diplomáticas, el representante de Beijing vinculó esta situación a las presiones ejercidas por Estados Unidos para frenar inversiones estratégicas chinas en la región. Este conflicto, que involucra la aplicación de la ley del lobby y la tramitación de proyectos como el cable submarino de fibra óptica entre Valparaíso y China, ha obligado al Ejecutivo a reajustar su política de puertas abiertas.
ACCIÓN DIPLOMÁTICA
El 1 de junio, al término de la primera Cuenta Pública del Presidente Kast, el embajador Niu Qingbao se acercó al ministro de Vivienda, Iván Poduje, le entregó su tarjeta y le solicitó una audiencia. La escena, ocurrida en Valparaíso, no fue un hecho aislado. Para entonces, la embajada china ya había manifestado a la Cancillería su preocupación por lo que consideraba una discriminación hacia sus representantes públicos y privados, quienes no estaban siendo recibidos por ministros y subsecretarios sectoriales.
La queja apuntaba directamente a la falta de respuesta a las solicitudes de reunión que se tramitan conforme a la Ley N° 20.730, que regula el lobby en Chile. Para los chinos, esto no era un problema de instalación del nuevo gobierno, sino una manifestación de las presiones de Estados Unidos para bloquear inversiones en áreas sensibles como energía, minería y telecomunicaciones.
TENSIÓN GEOPOLÍTICA
El alineamiento de Kast con la administración Trump, desde antes de asumir, encendió las alarmas en Beijing. Asesores del entonces presidente electo viajaron a Washington en febrero para reunirse con altos funcionarios del Consejo de Seguridad, y el propio Kast asistió en Florida al lanzamiento del “Escudo de las Américas”, una iniciativa de Trump. Para la Cancillería chilena, esta postura era insostenible, considerando que China es el destino del 40% de las exportaciones nacionales.
El canciller Francisco Pérez Mackenna intentó equilibrar la balanza. El 28 de marzo recibió al embajador Qingbao, pero el mismo día también se reunió con el embajador de Estados Unidos, Brandon Judd. Sin embargo, en La Moneda se resaltó la sintonía con la administración Trump, y hasta ahora Kast no ha recibido al jefe de la misión diplomática china en la sede de gobierno.
IMPACTO ECONÓMICO
La presidenta del Partido Socialista, senadora Paulina Vodanovic, denunció en una columna en El Mercurio que las empresas de capitales chinos han descrito “un patrón consistente: procesos que se dilatan, puertas que no se abren y reuniones que no se conceden”. Vodanovic recordó que China concentró en 2025 el 32,7% del intercambio comercial chileno, equivalente a US$ 65.332 millones. “No estamos en presencia de una relación coyuntural, sino de la columna vertebral del modelo exportador chileno”, señaló.
El secretario general de la Sofofa, Rodrigo Yáñez, también advirtió que la diversificación de mercados “no tiene por qué ser a costa de ningún socio comercial”. Las solicitudes de audiencia de empresas chinas, que habían crecido hasta un peak de 173 en 2023, cayeron drásticamente en los primeros meses del nuevo gobierno: entre marzo y abril solo se registró una reunión aceptada por un secretario de Estado, la ministra de Energía, Ximena Rincón, quien recibió a una delegación de la empresa Hangzhou Yuhang Zhangshan Stell Cylinder.
REACTIVACIÓN DEL LOBBY
En las últimas semanas, la situación ha comenzado a cambiar. El embajador Qingbao ya se ha reunido con los ministros de Defensa, Fernando Barros; de Hacienda, Jorge Quiroz; de Agricultura, Jaime Campos; de Cultura, Francisco Undurraga; y con el biministro de Obras Públicas y Transportes, Luis de Grange. También se ha entrevistado con parlamentarios, como el diputado republicano Stephan Schubert, presidente de la Comisión de RR.EE. de la Cámara Baja, y con el diputado del PDG Guillermo Valdés.
En esas reuniones, Qingbao expresó su preocupación por el proyecto de ley que crea un mecanismo de screening de inversiones extranjeras, exigido por Estados Unidos. Schubert le aseguró que no se trata de una discriminación contra China. Por su parte, la subsecretaria de Vivienda, Natalia Aguilar, recibió al embajador chino, quien fue invitado a visitar China.
El gobierno reconoce que hubo una “autoinhibición” de algunos ministros por temor a sanciones de Estados Unidos, como la que sufrió el exministro de Transportes Juan Carlos Muñoz, a quien se le revocó la visa por seguir adelante con el proyecto del cable submarino. Sin embargo, desde La Moneda aseguran que no hubo instrucciones para bloquear a los representantes chinos. La Cancillería ha transmitido a los ministerios que la política es de puertas abiertas con todas las embajadas.
CIERRE
El desafío para el gobierno de Kast es mantener un equilibrio entre sus aliados estratégicos y su principal socio comercial. Como señaló el diputado Valdés, “China es nuestro principal socio comercial y el principal destino de las exportaciones de la Región del Maule, mientras Estados Unidos es un aliado estratégico fundamental”. La reactivación del lobby chino es una señal de que, al menos en el ámbito diplomático, las puertas vuelven a abrirse.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
