Casi cuatro años después de que Chile se convirtiera en uno de los primeros países del mundo en reconocer legalmente a los trabajadores de plataformas digitales, el debate ha girado hacia un punto más concreto: la distancia entre la norma y la protección real, especialmente cuando ocurre un accidente en la vía pública.
La Ley 21.431, vigente desde septiembre de 2022, sacó de la informalidad a repartidores y conductores de aplicaciones, integrándolos al sistema de seguridad social. Pero la discusión actual, impulsada por un nuevo convenio internacional de la OIT adoptado el 12 de junio en Ginebra, ya no es si la actividad está regulada, sino si esa regulación se traduce en cobertura efectiva frente a los riesgos del trabajo en la calle.
EL GIRO DEL DEBATE EN CHILE
La 114 Conferencia Internacional del Trabajo aprobó el primer instrumento internacional vinculante sobre trabajo decente en la economía de plataformas. El convenio fija pisos mínimos en seguridad social, seguridad y salud, transparencia algorítmica y derechos colectivos, manteniendo la misma definición que la legislación chilena: los trabajadores pueden ser dependientes o independientes.
Yukiko Arai, directora de la Oficina de la OIT para el Cono Sur, explicó que la economía de plataformas transformó la organización laboral y generó nuevos desafíos como la gestión algorítmica, las decisiones automatizadas y la protección de datos. El resultado fue un marco común basado en principios, que deja espacio para la implementación nacional.
Fernando Arab, exsubsecretario del Trabajo e impulsor de la ley chilena, destacó que Chile fue pionero en esta materia y que el convenio mantiene la línea de permitir tanto la dependencia como la independencia, a diferencia de legislaciones como la española que obligan a laboralizar toda la actividad.
ACCIDENTES Y COBERTURA: LA BRECHA REAL
Donde la distancia entre la norma y la realidad se vuelve más tangible es en la seguridad laboral. Mariana Alcérreca, gerente de Asuntos Corporativos de Mutual de Seguridad, informó que desde 2022 se han registrado más de 700 siniestros asociados a trabajadores de plataformas. Las principales causas son choques, colisiones, caídas y pérdida de control en el tránsito.
El principal factor de riesgo, según Alcérreca, no está en la dimensión digital de la plataforma sino en el entorno físico donde se desarrolla la actividad. El nuevo convenio de la OIT recoge este énfasis y obliga a los Estados a prevenir accidentes y enfermedades profesionales, consagrando el derecho del trabajador a alejarse de una situación de peligro grave sin sufrir consecuencias.
A pesar de la cobertura incorporada por la ley, persiste un problema de oportunidad. La subcomisión de plataformas del Consejo Superior Laboral identificó que la protección de los trabajadores independientes puede activarse con desfase respecto del momento en que se generan los ingresos.
Alcérreca explicó que en el caso de cotización voluntaria la cobertura se activa al mes siguiente de la adhesión, mientras que en la obligatoria recién a partir del segundo semestre del año de la declaración en la operación renta. Ese rezago es el mayor desafío de la cotización de independientes y plantea la necesidad de avanzar hacia un modelo donde la protección opere en el mismo momento en que se genera el riesgo.
Arab coincidió en que ese punto debiera corregirse y que lo ideal sería una cobertura inmediata desde el primer día de la retención.
PREVENCIÓN SIN SUPERVISIÓN PRESENCIAL
La protección efectiva también implica prevención, una tarea compleja cuando la organización del trabajo está mediada por algoritmos y no por un empleador presente. Alcérreca señaló que la estrategia ha sido llevar la prevención al espacio digital, capacitando a más de 8 mil trabajadores a través de microcontenidos y rutas formativas distribuidas directamente en las plataformas.
Además de los riesgos físicos, los estudios de percepción muestran señales claras de riesgos psicosociales como la presión por tiempos de entrega, la inestabilidad de los ingresos y la necesidad de extender jornadas para alcanzar ciertos niveles de remuneración.
Desde el mundo sindical, Angélica Salgado, secretaria general de la Confederación de Sindicatos del Comercio y la Producción y encargada de la Secretaría Nacional de Nuevas Formas del Trabajo de la CUT, reconoció los avances pioneros de Chile pero advirtió que las normativas nacionales quedan cortas ante corporaciones transnacionales que aprovechan los vacíos legales del ecosistema digital. La CUT planteó que el convenio permite iluminar un limbo jurídico y que el fin de la discusión en Ginebra marca el inicio de la batalla local.
RATIFICACIÓN Y AGENDA PENDIENTE
El nuevo convenio entrará en vigor doce meses después de que dos países lo ratifiquen. Arab se manifestó favorable a que Chile lo adopte, señalando que apunta en el sentido correcto y está en línea con lo ya regulado por la ley chilena. La CUT fijó como objetivo político prioritario exigir al Gobierno y al Congreso la pronta ratificación y adopción legislativa del instrumento.
Arai recordó que la ratificación implica un compromiso jurídico de aplicar el convenio y adoptar las medidas necesarias, tras lo cual pasa a formar parte del sistema internacional de supervisión de la OIT.
Para Mutual de Seguridad, el desafío ya no es normativo sino de ejecución. Alcérreca evaluó que Chile tiene una posición sólida pero persisten brechas en la oportunidad de la cobertura para trabajadores independientes, en la disponibilidad de información integrada sobre siniestralidad y en la incorporación sistemática de la prevención. El foco, concluyó, no es construir desde cero sino perfeccionar un sistema que ya está alineado con estándares emergentes y llevarlo a su pleno funcionamiento.
Arai sintetizó la discusión afirmando que una norma internacional es un punto de partida, no un punto de llegada. Su eficacia depende de la implementación en cada país, del fortalecimiento institucional, del diálogo social, de mecanismos de cumplimiento y de la participación de los actores involucrados. El futuro del trabajo, sostuvo, no está determinado únicamente por la tecnología sino por las decisiones que adoptan las sociedades para que esa tecnología esté al servicio de las personas.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
