El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, dio un giro inesperado a la tramitación de la megarreforma de reconstrucción y reactivación económica al aceptar instalarse en una mesa de negociación con la oposición en el Senado, luego de semanas de resistirse a cualquier espacio de diálogo formal. La decisión, que rompió su propia estrategia de avanzar mediante intercambios de documentos, se selló tras una serie de reuniones de último minuto impulsadas por senadores oficialistas y la presidenta de la Cámara Alta, Paulina Núñez. El cambio de postura busca ampliar la base de apoyo de la iniciativa, cuya idea de legislar se aprobó por estrecho margen, y evitar un desgaste político que podría complicar futuras votaciones en un Senado empatado.
LA DECISIÓN DEL MINISTRO
Hasta el martes, Quiroz mantenía una posición firme: no conformar una mesa de trabajo y ceñirse a una metodología de intercambio de propuestas por escrito, con el objetivo de no alterar los ejes centrales del megaproyecto, conocido como el «corazón» de la iniciativa. El ministro estimaba que podía navegar la discusión en particular con los mismos 26 votos que aseguraron la aprobación en general, sumando unos pocos descolgados de la oposición. Sin embargo, esa estrategia comenzó a resquebrajarse ante la presión del oficialismo y el clima de diálogo que el Senado busca mantener con el gobierno de José Antonio Kast.
LA REUNIÓN CLAVE
El miércoles por la mañana, en las oficinas del Ministerio de Hacienda, Quiroz se reunió con los senadores oficialistas Javier Macaya, Luciano Cruz-Coke, Rodolfo Carter y Paulina Núñez. En ese encuentro, los cuatro legisladores le dieron el «empujón final» para que aceptara la propuesta de la presidenta del Senado de abrir una mesa de negociación. Según fuentes cercanas, el ministro ya estaba medio resignado y convencido de la necesidad de dar una señal de apertura, aunque reiteró que ello no implicaba alterar lo esencial de la iniciativa y puso como condición que la mesa fuera de carácter político, no técnico.
LA APERTURA AL DIÁLOGO
Horas después, cerca de las 18:30, al llegar al Senado, Quiroz fue consultado por su cambio de postura y negó haberse negado al diálogo. «En ningún caso, nunca jamás», afirmó, asegurando que siempre había conversado con parlamentarios de forma individual. Efectivamente, en los días previos se había reunido con senadores del PS y del Frente Amplio en La Moneda, así como con el Comité Unido, aunque siempre bajo el formato de intercambio de documentos. Una negociación formal con la oposición en su conjunto nunca se había concretado, pese a los contactos telefónicos y reuniones esporádicas con legisladores como Paulina Vodanovic, Pedro Araya, Ricardo Celis, Ximena Órdenes y Karim Bianchi.
LAS CONDICIONES DEL MINISTRO
En la reunión con los senadores opositores, Quiroz mantuvo su postura de no modificar el «corazón» de la megarreforma: la rebaja del impuesto a las empresas al 23%, la reintegración tributaria y la invariabilidad fiscal. Sin embargo, según algunos presentes, mostró apertura para buscar compensaciones o atenuar la menor recaudación fiscal producto de las rebajas. La senadora Vodanovic (PS) relató que el ministro dejó claro que la mesa no era para cuestionar todo el proyecto, sino para ajustar aspectos puntuales. «Vamos a rebajar el impuesto con ustedes o sin ustedes», habría señalado Quiroz, aunque Vodanovic aclaró que simplificaba la conversación.
LAS REACCIONES DE LA OPOSICIÓN
Tanto Vodanovic como la senadora Yasna Provoste (DC) valoraron la disposición de la mesa del Senado para generar un espacio de encuentro. Provoste destacó que era prematuro fijar una posición, pero reconoció el esfuerzo de la presidenta del Senado. Vodanovic, por su parte, subrayó que, ante las prevenciones de Quiroz, la oposición podía optar entre restarse y dejar que el proyecto avance con todos los costos, o tratar de introducir mejoras para mitigar sus efectos.
LA MESA DE NEGOCIACIÓN
La mesa constituida el miércoles incluyó, además de Quiroz y Núñez, a las senadoras Paulina Vodanovic y Yasna Provoste, y a los senadores Iván Moreira, Javier Macaya, Rodolfo Carter, Claudia Pascual, Loreto Carvajal, y en modo telemático a Andrea Balladares, Luciano Cruz-Coke, Diego Ibáñez y Ricardo Celis. La segunda cita quedó programada para el viernes. La decisión de Quiroz de sentarse a negociar también responde a la inestable situación del senador aliado Miguel Ángel Calisto, quien podría perder su cargo en los próximos meses, lo que dejaría al Senado empatado a 25 votos y haría más difícil para el gobierno aprobar futuros proyectos sin un acuerdo amplio.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
