Constanza Martínez, presidenta del Frente Amplio y candidata a la reelección el próximo 15 de agosto, realizó un análisis profundo sobre el momento político que enfrenta la oposición chilena frente a la ofensiva legislativa del gobierno de Kast. En una entrevista exclusiva, la dirigente abordó las consecuencias de la rápida tramitación de la megarreforma y delineó la estrategia que su partido impulsa para reconectar a la izquierda con la ciudadanía en un contexto de minoría parlamentaria.
Martínez sostuvo que la megarreforma es la expresión más clara de un gobierno que calificó como añejo y autoritario, que ha utilizado la inseguridad y la crisis migratoria como un caballo de Troya para beneficiar a los sectores más acomodados del país. Frente a esta realidad, la presidenta del FA enfatizó que la discusión no puede cerrarse entre las cuatro paredes del Congreso, porque si la oposición se limita a parlamentarizar el debate público, solo cosechará frustración entre los chilenos.
LECCIONES DE LA TRAMITACIÓN LEGISLATIVA
La dirigente destacó que la velocidad con que el gobierno logró sacar adelante la ley de Reconstrucción dejó una lección fundamental: la izquierda debe articular otras voces y visiones más allá del ámbito legislativo. En ese sentido, Martínez puso como ejemplo el rol de los alcaldes del Frente Amplio, quienes han aportado racionalidad al debate público en medio de la ofensiva oficialista. Para la presidenta del partido, la capacidad de convocar a sectores desafectados de la política es clave para construir un proyecto que ofrezca esperanza.
Martínez reconoció que la oposición debe cambiar su tono y su discurso para no caer en una mera sensación de tener la razón. La izquierda, señaló, debe estar dispuesta a ganar con la sociedad y a hablar con quienes no creen en la política. Esto implica pasar de un discurso de palabras a acciones concretas, con un Estado presente a través de las alcaldías y los diputados de la bancada.
UNIDAD ESTRATÉGICA FRENTE A LA ULTRADERECHA
Consultada sobre las críticas del oficialismo que acusan a la oposición de seguir un guion impuesto por el FA y el PC, Martínez afirmó que su partido ha tenido disposición al diálogo, presentando propuestas y asistiendo a La Moneda. Sin embargo, sostuvo que el gobierno nunca estuvo disponible a cambiar el corazón de la reforma, que beneficia a los más ricos y desconoce la realidad del país. La presidenta del FA insistió en que el gobierno tiene el peso de la prueba por tener mayoría parlamentaria e iniciativa presidencial.
Respecto a las diferencias tácticas dentro de la oposición, como los intentos de algunos sectores del Partido Socialista de alcanzar acuerdos con el ministro Quiroz, Martínez llamó a cuidar la unidad de propósito. Consideró irrelevante discutir esas diferencias cuando la megarreforma es tan regresiva, brutal e indolente. La dirigente advirtió que en reformas tan profundas se debe tener una mirada de largo plazo y no dejarse tentar por cantos de sirena que prioricen el acuerdo por sobre los principios.
HACIA UNA IZQUIERDA MAYORITARIA
Martínez enfatizó que la única herramienta de la izquierda para construir un proyecto de sociedad es la capacidad de formar una fuerza mayoritaria, no basada en mentiras o caudillos, sino en una construcción que invite a la sociedad a participar. A pesar de las derrotas duras, los aprendizajes deben servir para avanzar, no para pedir perdón por las ideas. La frustración ante un gobierno autoritario debe transformarse en esperanza y en un objetivo común.
La presidenta del FA también se refirió al proceso de elecciones internas de su partido, señalando que la unidad partidaria es un logro en un momento de fragmentación política. El adversario, dijo, es la ultraderecha, y la prioridad es articular a todas las fuerzas que se oponen a ella, más que definir una política de alianzas rígida.
En cuanto al internacionalismo, Martínez llamó a la izquierda chilena a mirar ejemplos como el del alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, o el del alcalde Tomás Vodanovic en Maipú, o Kicillof en Argentina, para entender que el municipalismo es un factor relevante en la política actual. La reflexión política, concluyó, debe traducirse en acciones que muestren que el progresismo es la alternativa a las crisis sistémicas.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor: Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
