Martín Arrau asume como nuevo ministro de Seguridad Pública con el desafío de demostrar que el gobierno cuenta con un plan concreto en la materia.
El ingeniero civil y exvicepresidente de Republicanos reemplazó a María Trinidad Steinert, quien reconoció en una entrevista radial la falta de una estrategia definida para enfrentar la crisis de inseguridad y el crimen organizado.
CRÍTICAS PREVIAS Y RUPTURA DE PARADIGMA
A fines de 2024, Arrau había cuestionado duramente la creación del Ministerio de Seguridad Pública, denunciando que se trataba de un nuevo gasto de impuestos sin solución real. En esa oportunidad, afirmó que Republicanos votó en contra de la iniciativa apoyada por Chile Vamos.
Sin embargo, poco más de 500 días después, asumió la jefatura de la cartera que había criticado. Su nombramiento fue recibido con dudas por su falta de experiencia directa en seguridad, aunque algunos recuerdan su labor como coordinador del área de Seguridad del Partido Republicano, desde donde denunció el aumento de homicidios, el comercio informal y la sobrepoblación carcelaria.
UNA LLEGADA INTENSA
El miércoles pasado, Arrau se instaló en el piso 4 del edificio de Teatinos 220, donde anteriormente operó el exministro Luis Cordero. A las 5:30 horas llamó a los seremis de seguridad y a las seis de la mañana llegó a su nuevo despacho.
Su primera jornada incluyó reuniones con los subsecretarios Andrés Jouannet y Ana Victoria Quintana, a quienes no aseguró ni descartó su continuidad. Luego se reunió con el general director de Carabineros, Marcelo Araya, y con el director general de la PDI, Eduardo Cerna, a quienes pidió aumentar la presencia policial en las calles. También recibió al director nacional de Gendarmería, Rubén Pérez, y al director del Centro Integrado de Coordinación Policial.
En el ámbito político, Arrau se reunió con la timonel de RN, Andrea Balladares, y con el presidente de la Comisión de Seguridad de la Cámara, Cristián Araya. Ha conversado con legisladores de todos los partidos, incluyendo al diputado Diego Schalper, quien señaló que la bancada RN lo invitará a almorzar tras la semana distrital.
LINEAMIENTOS Y PLAN DE SEGURIDAD
El 21 de mayo, Arrau citó a sus subsecretarios y a sus 11 asesores de confianza para una extensa jornada de trabajo. Revisó los proyectos dejados por Steinert y pidió «números y plazos», «fechas y costos».
Desde el gobierno aseguran que existe un plan de seguridad con siete ejes estratégicos: combate al crimen organizado y terrorismo, recuperación territorial, prevención integral del delito, fortalecimiento policial, análisis criminal, seguridad privada y nuevos desafíos. Este plan incluye seis nuevos proyectos de ley, como el castigo a incivilidades, el registro de vándalos, el fin de la puerta giratoria internacional y una reforma a Carabineros.
La gran incógnita es si la administración de Kast se ha guardado anuncios de mayor impacto para la primera Cuenta Pública del 1 de junio. El Senado ya citó a Arrau para el martes 2 de junio a una sesión especial sobre el estado de seguridad del país.
LA SALIDA DE STEINERT
La exfiscal regional de Tarapacá dejó el cargo tras una seguidilla de errores que la fueron hundiendo. Según fuentes de gobierno, el propio Kast pidió al exdiputado Darío Paya que reforzara a la ministra, sumándose a un equipo de crisis integrado por el presidente de Republicanos, Arturo Squella; Marcelo Rojas; y el abogado Emiliano García.
La apuesta de Steinert era presentar el plan en una sesión especial de la Cámara de Diputados el 11 de mayo, pero ese día la atención mediática se centró en la votación de la megarreforma en la Comisión de Hacienda, y ella esperó sola junto a su jefe de gabinete sin poder ingresar al hemiciclo.
Arrau, conocido por su alta capacidad de trabajo y apodado «el robot», tiene ahora todos estos antecedentes para intentar saldar la principal deuda del gobierno en seguridad. En sus redes sociales adoptó un tono más conciliador: «La seguridad requiere acuerdos amplios», afirmó.
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
