La ausencia de herramientas interpretativas para leer fenómenos sociales complejos ha sido, según el sociólogo Eugenio Tironi, una debilidad recurrente en la forma en que la oposición ha enfrentado la agenda del gobierno. Analista político y exdirector de Comunicaciones del gobierno de Patricio Aylwin, Tironi advierte que ciertos sectores de la centroizquierda han mostrado resistencia a un debate de fondo sobre la reforma tributaria impulsada por el Presidente José Antonio Kast, lo que limita su capacidad de articular una propuesta cohesionada.
Para Tironi, el proyecto de Hacienda, que busca reducir el impuesto corporativo y fomentar la inversión, revive traumas en la izquierda porque va en sentido contrario a las políticas de los gobiernos desde la transición: dirigir los recursos a la población a través de un crecimiento del Estado. El sociólogo subraya que la propuesta beneficia a las grandes empresas y apuesta por un manual anticuado, pero que la oposición tiene una oportunidad en el Congreso para influir en la discusión particular.
EL LUGAR DE LAS IDEAS EN LA OPOSICIÓN
Tironi, quien ha seguido de cerca la evolución del oficialismo y la oposición, señala que en parte de la centroizquierda chilena existe una tendencia a caer en la mera condición de oposición, sin entrar a lidiar en un debate más profundo. Esta mirada, afirma, lleva a repetir patrones de los años 80 en lugar de enfocarse en innovación, productividad y regionalización. El analista reconoce que la discusión prelegislativa, que se hacía en los 90 con figuras como Foxley y Marcel, hoy está ausente, pero aún hay espacios de maniobra.
El sociólogo propone que los parlamentarios de oposición transmitan una orientación socialdemócrata moderna: creer en el sector privado, incentivarlo, aumentar el empleo formal y transformar el patrimonio educacional en capacidad productiva. El vínculo entre educación y productividad, dice Tironi, es el agujero negro de Chile, y la tasa de innovación es bajísima. A su juicio, pensar en políticas que muevan el tablero productivo, como el acuerdo Codelco-SQM, es más relevante que la simple reducción de impuestos.
LECTURAS INSUFICIENTES DE LA REALIDAD
Tironi sostiene que tanto la oposición como el gobierno han mostrado dificultades para interpretar los fenómenos sociales. Respecto al gobierno de Kast, el sociólogo matiza que no se trata de que el Presidente no se interese por las ideas, sino que su equipo de referencia ha sido restringido y ha carecido de perspectivas provenientes de la gestión institucional. Señala que el cambio de gabinete reciente, con la salida de Trinidad Steinert y Mara Sedini, fue oportuno e indispensable, pero que el Presidente debe explicar a los chilenos como adultos, sin clichés paternalistas como «todo va a estar bien».
Tironi critica la falta de explicación seria: «No necesitamos hipérboles, metáforas, ni esa seguridad postiza del padre que le pone la mano al hijo en el hombro». El sociólogo cree que Kast no ha tomado el peso al cargo, manejando La Moneda como su hogar, y delega en personas del Segundo Piso con experiencia en organizaciones verticales y autoritarias.
EL ROL DEL GOBIERNO Y LOS DESAFÍOS DE LA OPOSICIÓN
Consultado sobre la administración de José Antonio Kast, Tironi diferencia entre ganar una campaña y gobernar. A su juicio, el Presidente no es un intelectual, sino un dirigente político y un hombre de acción, lo que no es un problema en sí mismo. Lo relevante es que sepa rodearse de personas con experiencia institucional. Aunque el discurso de «gobierno de emergencia» fue una buena lectura del momento, el ejercicio de gobernar es más complejo y requiere destreza política para justificar las promesas de campaña.
Sobre el cambio de gabinete, Tironi lo califica como un hecho que muestra sentido de realidad, al reconocer problemas de diseño. Las dificultades en seguridad y vocería expusieron al Mandatario, y la incorporación de figuras con oficio político es una apuesta con cierta lógica. Sin embargo, advierte que el principal riesgo para la oposición es ser gobernada por la calle, sumándose a movilizaciones irreflexivas que recuerden el trauma del 18 de octubre.
EL LUGAR DE LA INNOVACIÓN EN LA DISCUSIÓN
Finalmente, el sociólogo reflexiona sobre la necesidad de un debate menos doctrinario. Recurre a su experiencia para distinguir entre enfoques: los que se centran en el equilibrio macroeconómico y los que entienden la máquina productiva. Tironi se identifica con esta segunda vertiente, reivindicando políticas que fomenten la innovación, la regionalización y la cohesión social. A su juicio, la discusión en el Congreso puede generar un híbrido funcional, similar a la reforma de pensiones, si el ministro de Hacienda tiene autonomía y la oposición es propositiva sin satanizar al Frente Amplio.
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
