La carrera por la secretaría general del Senado entra en su recta final. El concurso público para cubrir la vacante dejará a un nuevo jefe superior de servicio, encargado de la administración y de actuar como principal ministro de fe en conflictos jurídicos y reglamentarios. El proceso, gestionado por una agencia externa, debiera concluir en las próximas dos semanas y ha estado marcado por tensiones internas entre funcionarios y senadores.
POSTULANTES DESTACADOS
Entre los candidatos figuran la exministra secretaria general de la Presidencia, Macarena Lobos (independiente); el prosecretario de la Cámara de Diputados, Luis Rojas; el secretario de la Comisión de Educación del Senado, Francisco Vives, y la secretaria de la Comisión de Trabajo de la corporación, Pilar Silva. Todos deben cumplir con al menos ocho años de experiencia legislativa y quince años de ejercicio profesional como abogados.
EL REGRESO DE GUZMÁN
El exsecretario general, Raúl Guzmán, también se presentó al concurso. Su mandato venció el 10 de marzo y no pudo renovarse debido al veto del expresidente del Senado, Manuel José Ossandón (RN), quien cuestionó su gestión administrativa. Ossandón impulsó un nuevo proceso abierto, con filtros como el requisito de experiencia legislativa que Guzmán no cumple en tiempo formal, aunque habría presentado antecedentes que acreditan asesorías legislativas durante su etapa como fiscal.
ACUERDO AMPLIO
La designación final requiere el voto favorable de dos tercios de los senadores en ejercicio (33 votos), el quórum más alto de la corporación. La Comisión de Régimen Interior, presidida por Paulina Núñez (RN), propondrá un solo nombre. El grupo incluye a senadores como Juan Luis Castro, Yasna Provoste, Pedro Araya, Sergio Gahona, Ignacio Urrutia e Iván Moreira, además de Ossandón. Al menos cuatro de sus siete integrantes se oponen al regreso de Guzmán, lo que podría ser determinante.
NEGOCIACIONES ANTES DE LA DESIGNACIÓN
En la corporación no hay consenso sobre el perfil ideal. Algunos prefieren un abogado de carrera del Senado, lo que favorecería a Vives y Silva. Otros respaldan el regreso de Guzmán, posición mayoritaria en el PS y presente en sectores de RN y la DC-Independientes. También hay quienes valoran las credenciales académicas de Lobos, aunque pesa su rol político en el gobierno anterior. Un grupo importante de exdiputados hoy senadores apuesta por Rojas, a quien conocen y respetan. Las bases permiten declarar desierto el concurso si no hay postulantes idóneos. La próxima semana se conocerá la terna o quina de preseleccionados, y luego los candidatos serán entrevistados por la comisión. Se anticipan intensas negociaciones para lograr una carta de consenso que evite el fracaso del proceso.
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
