LAS AFP REALIZAN LA ÚLTIMA LICITACIÓN DEL SIS Y BUSCAN RETORNAR AL ESQUEMA DE PRIMA DE RIESGO
Las administradoras de fondos de pensiones chilenas han puesto en marcha lo que será su último proceso de licitación del Seguro de Invalidez y Sobrevivencia, conocido como SIS. Este seguro colectivo, el más grande del país, protege a aproximadamente seis millones de afiliados al sistema previsional y representa el pago anual de una prima cercana a los 1.900 millones de dólares. La relevancia de este proceso radica no solo en su magnitud, sino también en que marca el fin de una etapa para las AFP, pues la reforma de pensiones de 2025 dispuso que el SIS será traspasado al Seguro Social a partir de agosto de este año.
El cambio normativo implica que las administradoras dejarán de tener la obligación de organizar estas licitaciones. En su reemplazo, el Fondo Autónomo de Protección Previsional, un organismo público de carácter técnico y autónomo, asumirá esa función. Actualmente se tramita en el Congreso un proyecto de ley para formalizar esa transferencia de responsabilidades. La subasta que acaba de ser lanzada por las AFP introduce además una modificación sustancial en su estructura.
EL GIRO HACIA LA PRIMA DE RIESGO
Originalmente, las bases de licitación se habían diseñado bajo un esquema de administración de la prima, modelo que se venía utilizando desde la pandemia. Sin embargo, las AFP reformularon las condiciones para volver al sistema de prima de riesgo, similar al que operaba antes de la crisis sanitaria. Bajo el esquema vigente hasta ahora, las compañías de seguros cobraban el costo real del SIS según la siniestralidad y obtenían una comisión por administración. Esto significaba que no funcionaba como un seguro propiamente tal, ya que no existía un mecanismo de riesgo donde las aseguradoras realizaran estudios actuariales, fijaran precios y pusieran en juego su patrimonio según el comportamiento futuro de los siniestros.
El retorno al modelo de prima de riesgo fue impulsado por la misma Superintendencia de Pensiones. Este cambio busca que las compañías vuelvan a asumir un verdadero rol asegurador, evaluando los riesgos y tarificando en consecuencia. De esta forma, podrían obtener ganancias o pérdidas dependiendo de la evolución de la siniestralidad, lo que inyecta mayor disciplina al mercado.
ANTECEDENTES DE LA LICITACIÓN MÁS COMPLEJA
El contexto histórico ayuda a entender la relevancia de este giro. En 2020, el proceso de licitación del SIS atravesó su momento más crítico desde la creación del seguro. La primera subasta, realizada en abril de ese año, fue declarada desierta por primera vez. En la segunda, en mayo, solo dos compañías presentaron ofertas, adjudicándose apenas el veinte por ciento de las fracciones disponibles.
Ante esa situación, las AFP se vieron forzadas a modificar las bases, pasando del esquema de riesgo al de administración. La Superintendencia de Pensiones instruyó un procedimiento especial que incluía la negociación directa con las aseguradoras de vida. Finalmente se adjudicaron todas las fracciones, y desde entonces las subastas se han realizado bajo esa misma fórmula durante seis años.
El escaso interés de las aseguradoras en 2020 respondió a múltiples factores. Dos grandes riesgos debían ser evaluados para definir las ofertas: la proyección de siniestralidad, es decir, cuántas personas se invalidarían en el período, y el riesgo de tasas de interés. Tras el estallido social y la crisis económica provocada por la pandemia, ambos elementos presentaban una alta incertidumbre. Las tasas de interés estaban bajas, lo que encarecía el financiamiento de los siniestros para las aseguradoras. Además, en los años previos se había registrado un aumento relevante en la siniestralidad y en el monto promedio de cada siniestro.
La incertidumbre se mantuvo después con los retiros de fondos de las AFP y de rentas vitalicias, así como con el proceso constitucional. Por eso se optó por continuar con el esquema de administración, ya que el ruido existente podía disparar el precio de la prima ante un mayor riesgo percibido.
PERSPECTIVAS PARA LA NUEVA SUBASTA
Ahora que el panorama incierto se ha ido disipando, las AFP han decidido retornar al esquema de prima de riesgo con esta licitación. Desde la industria aseguradora se estima que esta vez sí habrá ofertas, aunque la gran incógnita es a qué precio. Todos los actores del mercado estarán atentos al monto de la prima que logre la subasta, la cual es con cargo al empleador.
Este proceso también sirve como preparación para que el Fondo Autónomo de Protección Previsional pueda evaluar la situación actual de la licitación y los ajustes necesarios para garantizar la sostenibilidad del Seguro Social en el futuro. La transición hacia el nuevo organismo público exige que se conozcan las condiciones del mercado y los mecanismos más eficientes para gestionar este enorme seguro colectivo.
La última licitación del SIS a cargo de las AFP representa, por tanto, un hito en la historia del sistema previsional chileno. No solo cierra un ciclo de administración privada, sino que además intenta restaurar un esquema de riesgo que podría generar mayor competencia y eficiencia en beneficio de los afiliados. El resultado de esta subasta marcará el punto de partida para la nueva etapa que comenzará en agosto con la gestión estatal del seguro.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
