El Poder Judicial chileno puso a disposición de funcionarios y funcionarias una guía de atención para usuarias víctimas de violencia de género en el ámbito de pareja o intrafamiliar. El documento, elaborado por la Secretaría Técnica de Igualdad de Género y no Discriminación, busca estandarizar el trato que reciben estas mujeres desde que ingresan a un tribunal hasta el cierre del caso, y evitar así la revictimización.
La guía se enmarca en la Ley N° 21.675, que establece medidas para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en razón de su género. Su objetivo es mejorar la gestión de estas causas, entregar información oportuna a las víctimas y responder adecuadamente a situaciones de especial vulnerabilidad.
CONTEXTO LEGAL Y FUNDAMENTOS
La violencia contra las mujeres constituye una grave vulneración de derechos humanos. Cuando una víctima llega a un tribunal, la forma en que es atendida puede determinar si continúa o abandona el proceso. Muchas enfrentan barreras de acceso, falta de información y riesgos adicionales. Para fortalecer la respuesta del sistema de justicia, la guía ofrece recomendaciones concretas dirigidas al personal judicial.
El documento fue difundido a través del canal de YouTube del Poder Judicial de Chile, donde se explicó su contenido y alcance. Se trata de una herramienta práctica que organiza la atención en cinco etapas, cada una con acciones específicas.
LAS CINCO ETAPAS DE ATENCIÓN
La primera etapa es la atención inicial. Desde el primer contacto, ya sea presencial o remoto, se debe garantizar un trato respetuoso, resguardar la privacidad y evitar que la víctima tenga que contar su historia más de una vez. La idea es generar confianza y reducir la angustia.
La segunda etapa corresponde a la evaluación del riesgo. El contacto debe planificarse de forma segura, y la evaluación del nivel de peligro debe realizarse idealmente en un solo momento, aplicando la pauta unificada de evaluación de riesgo. Esto permite identificar amenazas y adoptar medidas oportunas.
La tercera etapa se centra en las medidas cautelares. Es fundamental informar a la víctima con claridad y empatía sobre las medidas decretadas, así como realizar un seguimiento de su cumplimiento. Además, la guía destaca la importancia de notificar adecuadamente al agresor para garantizar la efectividad de la protección.
La cuarta etapa es la tramitación del proceso. Se recomienda agilizar las causas utilizando resoluciones estandarizadas, desarrollar audiencias oportunas y evitar siempre el contacto entre víctima y agresor. La eficiencia procesal no debe sacrificar la seguridad ni la dignidad de la usuaria.
La quinta etapa es el cierre del caso. La guía advierte que el término del proceso judicial no implica el fin del acompañamiento. Se sugiere un monitoreo posterior de hasta seis meses para resguardar la seguridad de la víctima y detectar posibles rebrotes de violencia.
ENFOQUE INTERSECCIONAL
La guía incorpora un enfoque de género e interseccional, reconociendo que muchas mujeres enfrentan múltiples formas de discriminación en su acceso a la justicia. Factores como la edad, la discapacidad, la pertenencia a pueblos originarios o la situación migratoria pueden agravar las dificultades.
Por ello, el documento incluye herramientas prácticas, formularios tipo y orientaciones para la atención de público, diseñadas para facilitar su aplicación cotidiana. Se busca que las funcionarias y funcionarios cuenten con recomendaciones claras y operativas.
IMPACTO ESPERADO
La puesta en marcha de esta guía representa un paso concreto hacia una justicia más accesible y con perspectiva de género. Al poner a las usuarias en el centro, se espera reducir la victimización secundaria y aumentar la confianza en el sistema judicial.
El Poder Judicial de Chile ha puesto a disposición de la comunidad la guía completa a través de su sitio web especializado. Conocerla y aplicarla es clave para mejorar la respuesta institucional frente a la violencia de género.
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
