El biministro del Interior y de la Segegob, Claudio Alvarado, salió al paso del dictamen de la Contraloría General de la República que reprochó a la exministra de Seguridad, Trinidad Steinert, por excederse en sus atribuciones al solicitar un oficio reservado a la Policía de Investigaciones (PDI). En un contexto de tensiones internas en el oficialismo, Alvarado defendió el aporte de la exautoridad y llamó a los partidos a resolver sus diferencias fuera de los medios de comunicación.
El pronunciamiento del ente contralor se originó a raíz de una solicitud que Steinert, entonces al frente de la cartera de Seguridad, hizo a la PDI respecto del traslado de funcionarios a otras zonas del país. La Contraloría determinó que esa acción vulneró el deber de abstención, principio que obliga a las autoridades a evitar intervenir en materias donde puedan tener un interés personal o comprometer su imparcialidad.
DICTAMEN DE CONTRALORÍA
Alvarado reconoció el fallo y aseguró que el gobierno lo acata como una referencia para actuar con mayor cuidado en el futuro. “La Contraloría ha determinado que una acción de la ministra Steinert afecta al deber de abstención. Es un fallo que nosotros respetamos, que reprocha una decisión que se tomó en su minuto por parte de la ministra y que nosotros la tomamos como referencia para que hacia adelante tengamos un actuar más cuidadoso en esta materia”, señaló el biministro durante una declaración en La Moneda.
Consultado sobre si el gobierno hace una autocrítica por el respaldo brindado a Steinert en ese momento, Alvarado fue enfático en destacar su gestión. “Nosotros somos agradecidos y reconocemos el aporte de la ministra Steinert en su paso por el gobierno y en el ejercicio de un cargo público. Todos los ministros, de pronto, podemos cometer algún tipo de error”, afirmó, agregando que la Contraloría manifestó públicamente una falta al deber de abstención que “suele ocurrir en muchas oportunidades en diferentes instantes”.
DEFENSA DE STEINERT
Las declaraciones del biministro se producen en medio de un clima político caldeado en el oficialismo, luego del rechazo de la acusación constitucional contra el exministro de Hacienda, Nicolás Grau. Para bajar las tensiones, el Presidente convocó un desayuno en La Moneda con los líderes de los partitos oficialistas y jefes de bancada. Alvarado explicó que el objetivo es mantener una comunicación “efectiva, fluida y directa” y asegurar el respaldo a las iniciativas del gobierno en el Congreso.
“Sobre las diferencias entre los partidos, sería bueno, sano y conveniente que pueda existir una instancia regular, habitual, en que ellos pudiesen hacer un análisis político, definir acciones conjuntas y las discusiones que son propias de partidos políticos se puedan hacer puertas adentro y no a través de los medios de comunicación”, sostuvo el ministro. Además, ofreció la disposición del Ejecutivo para generar instancias de coordinación que faciliten una mejor relación entre las colectividades.
LLAMADO AL ORDEN OFICIALISTA
En la misma línea, Alvarado describió la cita matinal como parte de las “conversaciones habituales y permanentes” que se tienen con los presidentes de partidos y jefes de bancada. “Hemos tomado la decisión de compartir con ellos un desayuno y conversar directamente de diferentes materias que dicen relación con el apoyo de los partidos políticos al gobierno. Tenemos en el país urgencias que son importantes, en materia económica y en materia de seguridad”, expresó.
El biministro recalcó que el foco principal del gobierno es canalizar el respaldo de los partidos hacia esas necesidades. “El foco principal del gobierno es que el apoyo de nuestros partidos esté en esas necesidades y en esos problemas que tienen las personas”, enfatizó.
RELACIONES CON LAS DERECHAS
Finalmente, al ser consultado sobre la pugna entre las derechas —particularmente entre el Partido Libertario y Chile Vamos— y si el gobierno se siente más cercano a alguno de esos bloques, Alvarado fue categórico. “El gobierno se siente cercano a la ciudadanía y tiene que responderle a los problemas que ellos nos demandan y nos reclaman, y en ese sentido, nuestros objetivos y propósitos son claros: brindarle el máximo de seguridad, combatir con fuerza la delincuencia, el narcotráfico, las bandas criminales y sacar adelante proyectos recursos”, respondió.
Con estas declaraciones, el Ejecutivo busca cerrar filas en torno a su agenda legislativa y dejar atrás las fisuras internas, mientras el dictamen contra Steinert queda como un recordatorio de los límites jurídicos que deben observar las autoridades en el ejercicio de sus funciones.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
