La falta de un registro formal y de una regulación específica para la compraventa de bicicletas en Chile ha generado un mercado secundario plagado de informalidad, donde el robo y la reventa de artículos de dudosa procedencia son una constante. Ante este vacío legal y la desconfianza que genera entre compradores y vendedores, un grupo de emprendedores decidió crear una plataforma que ofrece trazabilidad y seguridad jurídica para estos activos. Se trata de Bikfy, una startup fundada en 2021 por los ingenieros comerciales Domingo Errázuriz y Augusto Errázuriz, y el ingeniero civil Joaquín Araya.
EL PROBLEMA: INFORMALIDAD Y RIESGOS EN EL MERCADO DE BICICLETAS
Durante la última década, la bicicleta dejó de ser vista únicamente como un artículo deportivo o recreativo para convertirse en un medio de transporte urbano cada vez más relevante. En Santiago, por ejemplo, los desplazamientos en bicicleta pasaron de representar cerca del 4% de los viajes diarios en 2012 a un 7,8% en 2024, lo que equivale a aproximadamente 1,5 millones de trayectos cada día. Este crecimiento, sin embargo, no vino acompañado de una institucionalidad que regulara la propiedad y las transacciones de estos vehículos.
Los fundadores de Bikfy detectaron que, a pesar de que las bicicletas pueden alcanzar altos valores y constituir una parte significativa del patrimonio de una persona, el mercado operaba sin un registro robusto de dominio ni una legislación que diera certeza jurídica a las compraventas entre particulares. Esta falta de control facilitaba la existencia de un mercado negro y la reventa de bicicletas robadas, generando una profunda desconfianza en las transacciones. “Esta desconfianza destruye valor en la industria y hace que el robo de bicicletas sea un negocio rentable debido a la facilidad para liquidarlas en el mercado usado sin títulos de propiedad”, señaló Augusto Errázuriz, CEO de la startup.
LA SOLUCIÓN: UN ECOSISTEMA DIGITAL CON EFECTOS JURÍDICOS
Para abordar este problema, Bikfy desarrolló una infraestructura tecnológica y legal que busca entregar garantías tanto a dueños como a compradores. El corazón del modelo es un ecosistema que acompaña al ciclista durante todo el ciclo de vida de su vehículo. Entre sus funciones principales se encuentra la transferencia de propiedad, un servicio que opera de manera similar a un “Autofact” para bicicletas, permitiendo dejar constancia del cambio de titularidad.
Las transferencias son gratuitas, pero si el comprador desea obtener el contrato firmado electrónicamente, la plataforma cobra un valor de $11.990. Además, ofrecen seguros contra pérdida total, con primas que van desde los $3.500 hasta los $30.000 mensuales, según el valor del vehículo. El modelo también incluye un marketplace seguro, donde cada vendedor debe realizar una declaración jurada de propiedad, asumiendo la responsabilidad legal por la procedencia del bien y liberando al comprador de eventuales riesgos. “Creemos que la propiedad, la trazabilidad y la confianza son la base para desarrollar nuevos servicios, generar mayor eficiencia y capturar valor en una industria que históricamente ha operado de manera fragmentada”, explicó Errázuriz.
La plataforma también permite monetizar la etapa de uso mediante alianzas con tiendas y talleres asociados, ofreciendo seguimiento de kilometraje para mantenciones preventivas y programas de trade-in, donde el usuario puede entregar su bicicleta usada como parte de pago para una nueva, en una operación triangulada por la startup.
CRECIMIENTO Y PLANES DE EXPANSIÓN
Actualmente, Bikfy cuenta con más de 13.000 bicicletas registradas en su plataforma y tiene operaciones únicamente en Chile. No obstante, la empresa busca expandir su modelo a todo el país y, a futuro, a otros mercados latinoamericanos. Para financiar este crecimiento, se encuentra realizando una ronda de inversión por US$500.000 a través de la plataforma de crowdfunding Broota, la cual cierra el 30 de junio.
Según sus fundadores, los problemas de informalidad, falta de trazabilidad y ausencia de infraestructura para conectar servicios no son exclusivos de Chile, sino que se repiten en gran parte de la región. Por ello, la plataforma fue diseñada como un modelo escalable y adaptable a distintos marcos jurídicos. “Uno de nuestros objetivos es seguir fortaleciendo la trazabilidad como una herramienta concreta para combatir el robo de bicicletas, dificultar su reventa informal y entregar mayor confianza al mercado”, afirmó el CEO.
Los resultados de la startup ya muestran una tendencia positiva: en mayo de 2026 se batió un nuevo récord de ventas, acumulando un crecimiento del 200% respecto al mismo período del año anterior. Con estas cifras, la compañía proyecta alcanzar $1.500 millones en ventas para el cierre del año.
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
