La experiencia de Francisco Vidal al dejar el Ministerio del Interior en 2006 ilustra el desafío de la reinvención. Al día siguiente de su salida, se presentó con corbata a una entrevista en la Universidad Alberto Hurtado, describiendo como angustiante el paso de la adrenalina de La Moneda a una vida normal. Semanas después, cenó con otros excompañeros en el Lili Marlen para compartir esa sensación. Recientemente, Mara Sedini y Trinidad Steinert se sumaron a este grupo de exministros que deben enfrentar el mismo tránsito.
Raúl Figueroa, quien lideró Educación en el segundo gobierno de Sebastián Piñera, admite que ser ministro castiga todas las debilidades. Exige en todas las dimensiones posibles: comunicación, gestión, toma de decisiones con poca información y negociación. En el mundo privado, en cambio, se pide una sola de esas habilidades. Para Figueroa, cuando un ministro falla no es por falta de inteligencia, sino porque alguna de esas exigencias lo supera. Al dejar el gobierno, el cuerpo y la autoestima también sufren, pues muchos vuelven al lugar del que partieron: los académicos regresan a las aulas, los abogados a los tribunales y los doctores al sistema de salud.
Experiencias anteriores muestran trayectorias diversas. Jorge Burgos, quien fue ministro del Interior y Defensa con Michelle Bachelet, volvió a ejercer como abogado y describe una vida más apacible, aunque confiesa que aún extraña la complejidad del poder. Helia Molina, en tanto, regresó a la academia tras su renuncia a Salud, y ha reconocido que habría preferido continuar en el cargo.
En medio de este panorama, algunos exministros han optado por crear consultoras para reinventarse. Ana Lya Uriarte constituyó la empresa Asesorías e Inversiones Lya; Jeannette Jara hizo lo mismo; Álvaro García retomó su consultora particular, y Aisén Etcheverry actualmente se desempeña como directora de Asuntos Públicos en Crítica. Giorgio Jackson tomó un camino distinto: tras su salida en 2023, estudia un doctorado en Barcelona, saldando una deuda personal y profesional que postergó por una década.
Así ha ocurrido con la administración saliente. Un total de 14 exministros retomaron labores académicas: Nicolás Grau, Luis Cordero, Alberto van Klaveren, Nicolás Cataldo, Ximena Aguilera, Jaime Gajardo, Giorgio Boccardo, Juan Carlos Muñoz, Macarena Lobos, Esteban Valenzuela, María Ignacia Fernández, Claudio Huepe, Diego Pardow y Aldo Valle. Algunos volvieron a la misma universidad donde trabajaban antes; otros cambiaron. Cordero regresa progresivamente al estudio FerradaNehme, donde era socio. Ximena Aguilera intentó volver a la UDD sin éxito y recaló en la UDP. Jeannette Vega y Begoña Yarza retornaron al mundo de la salud, y Marco Antonio Ávila encontró trabajo en la Junji de Coquimbo.
Un exministro de Boric admite que lo difícil llega cuando se viene de la política, porque esos profesionales no buscan el sector privado como primera opción; quieren volver a la vida pública. La derrota electoral de 2025 ha complicado la reinvención, y muchos han enfrentado el argumento de venir de una administración que fue dura con el sector privado. Carolina Tohá, Álvaro Elizalde, Carlos Montes, Maya Fernández, Camila Vallejo, Antonia Orellana, Javiera Toro y Francisco Figueroa están en ese escenario. Miguel Crispi y Mario Marcel pasaron de ser figuras fundamentales a estar sin una fuente laboral estable.
Camila Vallejo, tras ser vocera de gobierno y una de las personas más cercanas al Presidente, se encuentra sin trabajo estable. Un exministro de Boric señala que Vallejo requiere descanso, ya que ha estado activa de manera continua desde su época como dirigente estudiantil. Tohá creó un observatorio de seguimiento de políticas de seguridad, pero hasta ahora no se conocen proyectos asociados. Marcel, por su parte, pasó de presidir el Banco Central a realizar consultorías internacionales, y mantiene en reserva su colaboración en la estrategia opositora contra la megarreforma de Kast. Jeannette Jara fundó la consultora Faro, que cercanos califican como en rodaje.
Javiera Toro, exministra de Bienes Nacionales y Desarrollo Social, ejerció como abogada en FerradaNehme, pero ahora se dedica a la discusión política interna del Frente Amplio, al igual que Antonia Orellana. Un exsecretario de Estado de la Nueva Mayoría señala que muchos exministros están desesperados, presionando a alcaldes y diputados para encontrar algo, aunque por su exposición no se atreven a meterlos en planillas de pago. Un exministro de Boric cree que si deciden privatizarse, deben hacerlo de forma definitiva para ganar credibilidad en el mercado.
Para quienes tienen trayectorias políticas, el paso a la academia también es complejo. Catorce exministros de Boric han tomado ese rumbo, pero los sueldos no siempre alcanzan. Un exministro de Bachelet admite que algunos hacen clases en tres o cuatro universidades para juntar dos o tres millones de pesos. También hay quienes montan consultoras para asesorar a parlamentarios o alcaldes. Desde la izquierda, se observa que los políticos de derecha tienen procesos de reinvención menos traumáticos, apoyados por una red de universidades privadas. Un exministro de Piñera confirma que, pese a los buenos sueldos, debió echar mano a ahorros durante el gobierno, y que tras el segundo gobierno de Piñera el retorno al mercado laboral se volvió más difícil. Un exministro de Chile Vamos cuenta que un colega tardó ocho meses en encontrar trabajo, y que el mundo privado veía a los políticos como un riesgo para su reputación.
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
