El gobierno chileno evalúa una nueva focalización del crédito tributario al empleo, según adelantó el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, en medio del debate parlamentario de la megarreforma que busca impulsar la actividad productiva. La iniciativa, que ya fue aprobada en general por el Senado con 26 votos a favor, 23 en contra y una abstención, contempla una de las medidas más cuestionadas por los expertos debido a su alto costo fiscal, estimado en 1.400 millones de dólares anuales, y su limitado impacto en la generación de nuevos puestos laborales.
REFOCALIZACIÓN DEL CRÉDITO AL EMPLEO
Durante el seminario “Ley de reconstrucción, en su hora final”, organizado por La Tercera junto a EY, la Universidad Andrés Bello y LarrainVial, el secretario de Estado señaló que el crédito de empleo formal, que alcanza hasta el 15% de la remuneración, podría ser objeto de una “refocalización”. Aunque el gobierno ya introdujo ajustes en la Cámara de Diputados para orientar el beneficio hacia mujeres y jóvenes, el consenso técnico indica que se requieren perfeccionamientos adicionales.
“Este es un tema que se ha discutido bastante, y es probable que tengamos que hacer una especie de refocalización en esto”, afirmó Quiroz. Agregó que la medida se combinará con iniciativas de transformación productiva y promoción de servicios basados en el conocimiento, emulando experiencias de países como Argentina.
Según fuentes del Ejecutivo, el objetivo es concentrar el crédito en sectores más golpeados por el desempleo. Las cifras oficiales muestran una tasa de desocupación del 10,5% entre las mujeres y del 28% entre los jóvenes. Además, se busca proteger a trabajadores cuyos empleos corren riesgo de automatización, mientras se potencian industrias con alto potencial de desarrollo, como la exportación de servicios.
El desafío central del rediseño es mantener la esencia del crédito como un mecanismo que funcione como un símil de reducción del impuesto corporativo hasta el 20% para empresas intensivas en empleo, pero acotando su costo fiscal.
VISIÓN DE LOS EXPERTOS
Los economistas consultados valoraron la apertura del ministro a modificar el instrumento. Alejandro Weber, exsubsecretario de Hacienda y académico de la Universidad San Sebastián, calificó el anuncio como “un guiño importante”, señalando que el ajuste no responde solo a la negociación política, sino a la necesidad de mejorar el proyecto en un contexto de arcas fiscales estrechas. Propuso redirigir los recursos desde el stock de trabajadores formales hacia la creación de nuevos empleos, lo que reduciría el costo de 1.400 millones a unos 200 millones de dólares anuales.
Sergio Lehmann, economista jefe de Bci, coincidió en la necesidad de focalizar mejor, pero subrayó que el problema laboral es estructural. Planteó que se debe poner especial atención a los cambios en el mercado laboral, promoviendo mayor flexibilidad.
Juan Bravo, economista del OCEC-UDP, valoró las correcciones para favorecer a grupos vulnerables, pero sostuvo que “este mecanismo aún requiere correcciones considerables, en varios aspectos”. Sugirió revisar el carácter permanente del crédito, argumentando que la experiencia internacional muestra que los incentivos de menos de seis meses difícilmente permiten adquirir habilidades fundamentales, mientras que plazos de entre nueve meses y dos años aumentan la productividad y reducen la necesidad del subsidio. También propuso un diseño flexible que priorice nuevos empleos en periodos normales y permita la retención en épocas complejas como la actual.
Carmen Cifuentes, economista de Clapes-UC, planteó mejorar la focalización en los grupos con mayores dificultades de inserción, como jóvenes y mujeres. El cambio más relevante, a su juicio, sería otorgar el beneficio sobre el flujo de nuevas contrataciones y no sobre el stock de trabajadores. “Si el beneficio se entrega por mantener empleos que ya existían, gran parte de los recursos termina subsidiando decisiones que las empresas habrían tomado de todas maneras”, explicó, mientras que focalizarlo en nuevas contrataciones incentivaría la creación de empleo adicional.
IMPACTO Y PRÓXIMOS PASOS
Con la aprobación en general del proyecto en el Senado, se abre ahora el plazo para presentar indicaciones y modificaciones. El gobierno deberá equilibrar las exigencias de los expertos para reducir el costo fiscal sin desnaturalizar el incentivo, mientras atiende las urgencias del mercado laboral chileno, que enfrenta tasas de desempleo juvenil que duplican el promedio nacional.
La discusión en particular será clave para definir si el crédito tributario al empleo logra convertirse en una herramienta efectiva de reactivación o si requiere cambios más profundos en su estructura.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
