La situación del empleo en Chile continúa siendo compleja. De acuerdo al último informe del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), la tasa de desempleo a nivel nacional alcanzó un 9,4% durante el trimestre marzo-mayo, lo que significó un incremento de medio punto porcentual en comparación con el mismo lapso del año anterior.
Este valor es el más elevado desde junio de 2021, época en que la pandemia disparó la desocupación al 9,5%. Además, supera en 0,3 puntos porcentuales la medición del trimestre febrero-abril.
Las proyecciones a corto plazo tampoco son alentadoras. Una señal de ello la entrega el Índice de Avisos Laborales que elabora cada mes el Banco Central.
En junio, dicho índice se ubicó en 70,7 puntos, registrando una caída interanual del 6,1% y encadenando ocho meses seguidos de retrocesos.
No obstante, comparado con mayo se observó un repunte del 4,9%, rompiendo una racha de dos descensos mensuales consecutivos. Aun así, el valor de junio es el más bajo para ese mes desde 2024.
El índice se calcula como el promedio simple de los anuncios de trabajo publicados en los mayores portales de empleo online del país, con alcance nacional. Sirve como termómetro de la evolución futura del empleo formal a partir de las vacantes mensuales.
Por lo general, este indicador se mueve en sintonía con las cifras de empleo asalariado de la Encuesta Nacional de Empleo (ENE) del INE, pero con un desfase que puede superar un mes, dado el tiempo que transcurre hasta que las vacantes se cubren.
Al igual que en trimestres anteriores, la entidad emisora desglosó los datos por región. En el segundo trimestre, la contracción más fuerte se dio en Magallanes, con un descenso del 19,8% respecto a igual periodo del año anterior. Le sigue La Araucanía con una baja del 14,1%. En tanto, Arica y Parinacota presentó el nivel más bajo del índice a nivel nacional, con 54,1 puntos.
En el lado opuesto, Aysén lideró los aumentos con un 20,9% interanual, seguida de Atacama con un 13,9%.
Al analizar por categoría ocupacional, el mayor retroceso se observó en las ocupaciones elementales, que cayeron un 21,1% en el trimestre. Esta categoría abarca oficios como auxiliares de aseo, trabajadores domésticos, obreros agrícolas, pesqueros, forestales, mineros, de construcción, manufactura y transporte, así como cocineros de comida rápida y ayudantes de cocina, entre otros.
En el segmento de técnicos y profesionales de nivel medio, las ofertas disminuyeron un 7,7%, mientras que para directores, gerentes y administradores la caída fue del 7%.
MAL ESCENARIO
Carmen Cifuentes, economista de Clapes-UC, afirma que este indicador permite “anticipar” la evolución de la creación de empleo formal en el sector privado. “En ese sentido, si bien en junio se observa un leve repunte respecto de mayo, el hecho de que el índice acumule ocho meses consecutivos de caídas en términos anuales confirma que la demanda por nuevas contrataciones sigue siendo débil”.
La experta indica que “esto es consistente con el deterioro que hemos observado en el mercado laboral durante el último año. De hecho, ya acumulamos cinco trimestres móviles consecutivos de destrucción de empleo privado formal, y todo indica que este patrón se repetirá en el siguiente periodo. A ello se suma un escenario macroeconómico poco favorable, con cifras de crecimiento que han sido negativas durante los primeros cinco meses del año, lo que obviamente reduce los incentivos de las empresas para expandir sus dotaciones”.
Por su parte, Juan Acuña, economista del Observatorio del Contexto Económico de la Universidad Diego Portales (OCEC-UDP), indica que “si bien este es un índice que se asocia a la demanda por empleo asalariado formal en el sector privado, está alineada a otras cifras como las de la Encuesta Nacional de Empleo (ENE), donde el empleo asalariado formal en el sector privado completó en el trimestre marzo-mayo de 2026 el quinto mes consecutivo de destrucción de este tipo de empleo. Además, con la entrega del último dato de Imacec, se completaron cinco meses consecutivos de contracción económica, reflejando un menor dinamismo que influye en el debilitamiento del mercado laboral. Este escenario hace que sea poco probable que el índice de avisos y otros indicadores del mercado laboral muestren mejoras significativas en el corto plazo”.
Además, señala que respecto a la comparación mensual, “si bien se observa un aumento de 4,9% respecto al mes anterior, cabe señalar que este tipo de indicadores son bastante volátiles en general lo que una mejora en un mes dato no entrega evidencia categórica sobre una mejora del indicador como por ejemplo, ocurre en el caso de la comparación anual donde la tendencia se consolidó de forma clara”.
Para adelante, Cifuentes agrega que en los meses que vienen el panorama enfrenta un desafío estacional adicional. “Durante el invierno, sectores como la construcción, la agricultura y parte de los servicios tienden a reducir su actividad, lo que históricamente se traduce en una menor creación neta de empleo. Por ello, salvo que se produzca una recuperación más marcada de la actividad económica y de las expectativas empresariales, es esperable que el mercado laboral, y especialmente el empleo asalariado formal privado, continúe mostrando una evolución débil durante los próximos meses”.
REMUNERACIÓN
El INE también dio a conocer el martes que el Índice Real de Remuneraciones, que ajusta los sueldos por la inflación, subió un 3,2% en doce meses, con un acumulado de 1,2% en lo que va del año. Este incremento representa una aceleración frente a meses anteriores y constituye el alza más pronunciada desde junio del año pasado.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
