La semana pasada quedó marcada como la más conflictiva para la oposición chilena, luego de que una serie de descoordinaciones internas y negociaciones paralelas derivaran en un acuerdo sobre invariabilidad tributaria que fracturó al bloque opositor. El pacto, alcanzado entre senadores del PPD y el gobierno del Presidente Kast, no solo generó un terremoto político, sino que también puso en jaque la estrategia judicial que la centroizquierda y la izquierda preparaban para impugnar la megarreforma ante el Tribunal Constitucional.
CRISIS EN LA OPOSICIÓN
Todo comenzó cuando el senador Pedro Araya (PPD), principal artífice de las conversaciones con el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, quedó fuera del anuncio oficial del acuerdo. Mientras él viajaba a Santiago, sus colegas de bancada, Loreto Carvajal y Ricardo Celis, se sumaron a la petición de la presidenta del Senado, Paulina Núñez (RN), y del propio Quiroz para comunicar de inmediato el trato cerrado. La movida del oficialismo buscaba desmontar las críticas sobre su falta de diálogo y asestar un golpe a la oposición justo cuando esta se aprestaba a recurrir al Tribunal Constitucional.
El acuerdo versaba sobre la invariabilidad tributaria, uno de los puntos más resistidos de la reforma, y ofrecía tramos diferenciados para inversiones de distinto tamaño. Sin embargo, la forma inconsulta en que se llevó a cabo la negociación provocó un cisma dentro del Partido Socialista, que vivió su propia crisis interna.
NEGOCIACIONES PARALELAS
Las conversaciones entre Araya y el gobierno se desarrollaron al margen de la mesa oficial convocada por la presidenta del Senado. Según fuentes de la bancada del PPD, los senadores socialistas estaban tan enfrascados en sus disputas internas que no lograron articular una respuesta unitaria. Incluso, los propios PPD alentaron al gobierno a avanzar con ellos, señalando que un acuerdo con el PS no tendría respaldo mayoritario.
Mientras tanto, en el PS, la senadora Paulina Vodanovic enfrentaba duras críticas por su estilo de conducción. El lunes, en una reunión de bancada, la senadora Daniella Cicardini acusó a la timonel de estar negociando a espaldas del partido, generando una fuerte tensión que escaló hasta que Cicardini abandonó la reunión. El miércoles, Cicardini subió un video a sus redes sociales acusando a Vodanovic de estar “coludida” con el ministro Quiroz y de traicionar al partido al no informar sobre las tratativas.
ACUSACIONES INTERNAS
En el video, Cicardini afirmó que se les dijo que no se estaba negociando nada, pero que se enteraron por la prensa de que se negociaba no ir al Tribunal Constitucional por la invariabilidad tributaria. “O sea, un candado a la ley de los superricos”, sostuvo. La acusación fue un duro golpe para Vodanovic, quien preparó una carta de descargos y enfrentó públicamente a Cicardini en el hemiciclo, aunque la puesta en escena no le resultó como esperaba.
La crisis interna del PS desvió la atención del resto de la oposición, que no advirtió a tiempo el avance de las conversaciones del PPD con el gobierno. El jueves, cuando finalmente se reunieron los presidentes de partido y jefes de bancada con abogados constitucionalistas para definir la estrategia ante el TC, la tensión era máxima.
DESENLACE Y CONSECUENCIAS
No obstante, la reunión no derivó en un cisma mayor. Todos los partidos validaron la estrategia judicial contra la megarreforma, y el presidente del PPD, el diputado Raúl Soto, desautorizó a sus senadores al afirmar que “ellos no representan la posición del partido”. Esto alivió las tensiones, pero dejó en evidencia las profundas divisiones dentro del bloque opositor.
El viernes, los senadores del PPD desestimaron el acuerdo luego de que el gobierno incluyera y luego retirara un aumento en la rebaja del impuesto corporativo al 22%, algo que no estaba en la negociación original. Sin embargo, los pasos en falso ya estaban dados, y la oposición quedó marcada por la semana más negra en su relación con el gobierno de Kast.
A pesar de los intentos por recomponer la unidad, como el llamado de la presidenta del FA, Constanza Martínez, a entender que la unidad no es una opción sino una necesidad, otras voces como la del diputado Mulet advirtieron que “hay y va a haber dos oposiciones”. La crisis dejó al descubierto el vacío de poder en el PS, la falta de coordinación entre las fuerzas opositoras y la fragilidad de los acuerdos alcanzados en el Senado.
La experiencia, que combinó descoordinaciones internas, acusaciones cruzadas y una negociación inconsulta, sienta un precedente complejo para el futuro de la tramitación de la megarreforma y para la capacidad de la oposición de presentarse como un bloque cohesionado ante el Ejecutivo.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
