LAS DECLARACIONES DE PEDRO PABLO LARRAÍN, EL CONTROLADOR DE GRUPO SARTOR, ANTE LA FISCALÍA: “NO EXISTE APROPIACIÓN DIRECTA DE FONDOS NI FALSAS INVERSIONES”
De esta manera inició la primera de seis comparecencias de Pedro Pablo Larraín Mery ante la Fiscalía de Alta Complejidad Metropolitana Oriente. Dueño del Grupo Sartor y figura central de uno de los mayores fraudes financieros chilenos, el empresario relató sus inicios el 16 de junio de 2026 a las 11:00 horas.
“Soy Pedro Pablo Larraín Mery, tengo 47 años de edad, estudié ingeniería comercial en la Universidad Finis Terrae. Posteriormente, comencé a trabajar como ejecutivo de cuentas en el Banco Santander, donde estuve 1 año, desde el 2003 al 2004. El 2004 me cambié de Banco, me fui a trabajar al Banco BBVA, y el 2005, comienzo a trabajar en el área de inversiones internacionales de Citibank, donde estuve hasta el inicios de 2007 y pasé a trabajar al Grupo Euroamérica, en el área de inversiones, donde estuve hasta el año 2009, y en el año 2009 me integré al equipo de asesores de inversión de Compass Group, donde estuve hasta el año 2012, que fue cuando fundé Sartor Finance Group, en concreto Asesorías e Inversiones Sartor S.A”.
El 30 de julio próximo, Larraín será formalizado junto a otros diez imputados por delitos como administración desleal, negociación incompatible, entrega de información falsa al mercado y estafa. Entre los acusados también figuran ex socios y directivos de Sartor: Alfredo Harz Castro, Michael Mark Clark Varela, Óscar Ebel Sepúlveda, Juan Carlos Jorquera, Mauro Valdés Raczynski, Miguel León Núñez, Rodrigo Bustamante García, Carlos Larraín Mery, Hugo Baranda Peralta y Sergio Yáñez Astete.
El controlador señaló que la organización de Sartor no fue diseñada para gestionar los recursos de Sartor AGF, sino para ofrecer asesoría a clientes.
“El 2017 nosotros más o menos administrábamos alrededor de US$100 millones, compuesto entre lo que eran las áreas de asesorías para clientes de inversión y lo que era AGF. Lo que es Sartor AFIP prácticamente no tenía movimiento, pues los dos fondos que tenía en su momento se traspasaron de privado a público, es decir, el leasing y el táctico”, acotó.
Larraín también recordó su primer contacto con Michael Clark en 2014, cuando Clark trabajaba en el área de fusiones y adquisiciones de Banco Penta. Según su relato, acudió a él para explorar un posible financiamiento de Penta a los fondos, pero fue rechazado por el tamaño reducido de estos. A fines de 2017, Clark, ya en Redwood, los contactó para participar en un crédito sindicado de Nexus vinculado a la isapre Nueva Más Vida, lo que derivó en el conocimiento de Eduardo Sánchez y otros.
“Era un financiamiento de aproximadamente US$20 millones del cual nosotros participábamos con el 10% aproximadamente, como Fondo Sartor Táctico”, agregó.
LA CMF COMETIÓ UN GRAVE ERROR
“Quisiera señalar que analizando con mayor perspectiva todo lo que ha pasado desde que la CMF decidió suspender los aportes a los fondos públicos administrados por Sartor, he llegado a la conclusión de que existía un problema sobreviniente en la forma en que estuvieron concebidos los fondos, sin que en ello exista ilicitud alguna”, indicó en la última de sus declaraciones, donde se extendió en analizar la trayectoria del holding.
Aunque inicialmente dijo que los fondos no estaban concebidos para inversiones de largo plazo con rescates anticipados, Larraín admitió que con el tiempo encontraron buenas oportunidades de inversión a largo plazo, pese a que los aportantes podían solicitar rescates antes de que esas inversiones maduraran. Insistió en que Sartor siempre tuvo liquidez para responder.
“A mi juicio la CMF cometió un grave error en la forma en que abordó este problema y terminó por perjudicar a los aportantes, pues la solución razonable consistía en exigir la transformación de los fondos rescatables a fondos no rescatables, adecuando los rescates al tiempo de retorno esperado de las inversiones a largo plazo. Y respecto a los aportantes que solicitaran rescates por no querer el cambio, Sartor contaba con activos para hacer frente a ello, como lo hizo durante el estallido social, en pandemia y con algunos rescates solicitados luego de la decisión de la CMF de suspender los aportes. Sartor siempre, incluso en las circunstancias más complejas, tuvo la capacidad de responder a sus aportantes”, indicó.
El empresario defendió que ningún socio obtuvo beneficio personal, que casi todos sus ahorros estaban invertidos en los fondos y que la matriz mantenía inversiones por unos 20 mil millones de pesos, lo que, según él, demuestra su confianza en el negocio.
“Acá ninguno de los socios obtuvo un beneficio personal por estos hechos”, se defendió. Larraín Mery indicó incluso que casi la totalidad de sus ahorros están invertidos en los fondos Sartor y que la matriz mantenía inversiones por unos $ 20 mil millones. Aquello, agregó, “demuestra que yo creía en el negocio que estábamos desarrollando y en la solidez de las inversiones realizadas”.
Y agregó: “En este caso no existe apropiación directa de fondos ni falsas inversiones. La realidad es una tercera opción: que inversiones reales y legítimas no alcancen finalmente los retornos esperados debido a circunstancias externas y a los riesgos propios del mercado. Este es un riesgo inherente a este tipo de inversiones y es conocido por quienes participan en estas. En este caso, el retorno esperado requería que se cumplieran determinadas condiciones que no se pudieron verificar por la intervención de la CMF”. Aquello, aseguró, quedará demostrado en el proceso de liquidación de los fondos.
ANFP
El 2 de julio de 2026, a las 11:15 horas, Larraín continuó su declaración. Relató que Michael Clark, a través de Redwood Capital, les presentó unas once operaciones, la mayoría exitosas. Entre ellas mencionó el financiamiento sindicado de Nexus, Torrencial Lechero, Agrícola Chepu, Sociedad Berkeley, Ñublense, Azul Azul, Autofídem, Inmobiliaria Cannel, AItamira y Zipeddi.
“Lo de Ñublense fue un financiamiento contra los derechos de televisión que tenía Ñublense, que llevó Redwood, que fue nuestro primer acercamiento con el mundo del fútbol. A su pregunta, Núblense contrató a Redwood para estructurar un financiamiento de capital el año 2019, el cual ascendió a alrededor de $1.000.000.000, según recuerdo, puedo aportar la información de tenerla, pero no lo recuerdo bien”, añadió.
Consultado por el rol de Clark en Sartor, Larraín respondió que era un gestor de negocios sin contrato ni remuneración fija.
“Michael Clark entro al directorio en marzo de 2020, y por lo tanto, a la fecha de la reestructuración ya era parte del directorio de SartorAGF, pero en esa reestructuración no participó Redwood como intermediario sino que lo hicimos directamente con Ñublense. Desconozco si a fecha de la reestructuración Redwood cobró nuevamente a Ñublense. Mantuvimos las garantías y todo lo demás. A su pregunta, a Patrick lo conocí por este financiamiento y me lo presentó Michael Clark”.
NEXO CON PRIMUS CAPITAL
El 3 de julio de 2026, a las 14:15, Pedro Pablo Larraín retomó su declaración y esta vez, a diferencia de ocasiones anteriores, cuestionó a los querellantes. Dijo que el supuesto engaño no se sostiene porque una parte importante de los fondos de los contratos de asociación sí fue a los fondos públicos, y que los rescates no se pagan por la situación actual de la AGF.
“Los querellantes sostienen que la estafa estaría dada por un engaño que consistiría en hacer creer a los aportantes que invertían directamente en los fondos públicos de Sartor y que fue eso lo que los llevó a hacer la disposición patrimonial”, dijo.
“En ese sentido, no es posible avizorar perjuicio alguno de ese supuesto engaño, toda vez que una parte importante de los fondos de los contratos de asociación para inversiones fueron efectivamente a los Fondos Públicos y, respecto de estos, los rescates no se pueden pagar debido a la situación actual de la AGF”, dijo.
En la misma declaración, el fundador de Grupo Sartor también detalló los nexos con los imputados del fraude al factoring Primus Capital.
Explicó que Inversiones ADM, sociedad ligada a la familia Diéguez, tenía un financiamiento con Sartor AGF garantizado con activos en Marina Rapel y otros fondos.
Gonzalo “Diéguez llegó a Sartor por Antonio Guzmán. A su pregunta, Antonio Guzmán fue presentado por Francisco Coeymans. Y a Coeymans lo conozco desde niño, desde el colegio, no era mi amigo, pero coincidimos en la generación de negocios, pues Primus era un factoring importante y por eso nos acercamos a la gente de Primus. Esto debe haber sido en el año 2017-2018”.
Señaló que se acercaron a Primus en 2017-2018 para explorar negocios, contactando a Ignacio Amenábar, quien los puso en contacto con el gerente Brian Moore. Comenzaron a trabajar juntos en 2018 o 2019, financiando a Primus desde el Fondo Táctico.
AZUL AZUL
En su última declaración ante la Fiscalía, fechada el 15 de julio a las 15:45 horas, el fundador de Grupo Sartor abordó la operación de Azul Azul. Explicó que a fines de 2020, Michael Clark presentó la oportunidad de comprar la participación de Carlos Heller y Grupo Bethia en el club, por un valor cercano a 15 millones de dólares más una deuda de 7 millones con Banco Santander. El plan era reestructurar financieramente y vender en un plazo de 3 a 5 años.
“Según nuestros abogados asesores, la operación señalada no requería una OPA, por cuanto el titular de las acciones de Azul Azul seguía siendo el propio FIP Tactical Sport, no constituyendo la adquisición de cuotas del FIP una toma de control que obligue a efectuar una OPA: el titular de las acciones sigue siendo el FIP Tactical Sport, por tanto, no hay un cambio en quien jurídicamente es el titular de las acciones y es la AFIP la que controla el Fondo”, agregó.
YO NO LE DI ESA INSTRUCCIÓN
En la misma diligencia, a Larraín se le exhibió el testimonio de Alfredo Harz, ex gerente de inversiones de Sartor AGF del el 9 de junio, quien declaró que el ex controlador de Sartor le instruyó deshacerse de su teléfono y le entregó un nuevo equipo. Larraín lo negó, señalando que los cambios de celular se hacían periódicamente por contrato con Entel y que no recordaba tal instrucción.
“Al respecto, puedo señalar que se cambiaban los celulares con cierta periodicidad según lo que decían los contratos con Entel. Y propiamente tal no recuerdo si fue Bustamante quien buscaba esto, pero yo decirle a Alfredo Harz de que se deshiciera de su celular y destruyera su celular, yo no le di esa instrucción, esa instrucción no existe, no es comprobable. Y sinceramente, es poco comprensible esa situación porque ese día que nosotros recibimos la cancelación de la AGF, recuerdo que después nos fuimos a la oficina de AZ todos los socios, y después cada uno se fue para su casa”, añadió.
“Yo no recuerdo haber cambiado mi celular en dicha fecha, ni tampoco di instrucciones ni recibió instrucciones. Esto debe ser parte de los contratos de Entel”, agregó.
“A su pregunta, respecto de si se si alguien destruyó su teléfono antiguo, puedo señalar que no lo sé. Yo no tengo el chat de directorio ni de socio”, concluyó.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
