Con una intensa jornada que arrancó a las 5:30 de la mañana, el nuevo ministro de Seguridad Pública, Martín Arrau, asumió esta semana el mando de la cartera que él mismo había criticado con dureza cuando militaba en el Partido Republicano. Su llegada al edificio de Teatinos 220 busca saldar la principal deuda que arrastra el gobierno de José Antonio Kast: la falta de un plan concreto contra la delincuencia y el crimen organizado.
Arrau, ingeniero civil oriundo de Chillán, reemplaza a María Trinidad Steinert, quien reconoció en una entrevista radial que no existía una estrategia definida para enfrentar la crisis de inseguridad. El nuevo secretario de Estado, pese a las dudas iniciales sobre su experiencia en la materia, ya había acumulado trayectoria como coordinador del área de Seguridad del Partido Republicano y fue el hombre que Kast tuvo en mente para este cargo antes incluso de asumir la Presidencia.
UN CAMBIO DE POSTURA
Cuando en 2024 se debatía en el Congreso la creación del Ministerio de Seguridad Pública, Arrau, entonces vicepresidente de Republicanos, lanzó críticas frontales. Afirmó que Chile Vamos había apoyado la nueva cartera con “más gastos de tus impuestos” y que su partido había votado en contra. Poco más de 500 días después, el mismo ingeniero civil asumió la jefatura de esa repartición con un lenguaje que contrasta con el usado en campaña. “La seguridad requiere acuerdos amplios”, escribió esta semana en sus redes sociales.
El ministro también fue el encargado de dirigir la campaña municipal de la colectividad, que obtuvo resultados por debajo de lo esperado, y posteriormente lideró la campaña para el balotaje presidencial que enfrentó a Kast con la candidata del Partido Comunista, Jeannette Jara. Durante ese proceso, tuvo roces con Alejandro Irarrázaval, actual jefe del Segundo Piso de La Moneda, lo que lo llevó a dar un paso al costado y asumir el Ministerio de Obras Públicas, cargo que desempeñó hasta ser llamado nuevamente a la primera línea de la seguridad.
PRIMERAS ACCIONES EN EL CARGO
El miércoles, Arrau se instaló en el piso 4 del edificio de Teatinos 220, donde había operado el exministro Luis Cordero. Su antecesora, Steinert, había preferido el piso 9 por tener más espacio para su equipo de abogados. Desde allí, con cuaderno y lápiz, sostuvo una maratónica ronda de reuniones.
La primera fue con los subsecretarios Andrés Jouannet y Ana Victoria Quintana, a quienes no aseguró su continuidad aunque tampoco los removió. Luego recibió al general director de Carabineros, Marcelo Araya, y al director general de la PDI, Eduardo Cerna. A ambos les pidió aumentar la presencia de efectivos en las calles. También se reunió con el director de Gendarmería, Rubén Pérez, y con el director del Centro Integrado de Coordinación Policial, general Juan Francisco González.
En la tarde, el ministro se volcó a la política. Se reunió con la presidenta de RN, Andrea Balladares, y con el presidente de la Comisión de Seguridad de la Cámara de Diputados, Cristián Araya. Además, ha conversado con legisladores de todos los partidos. El diputado RN Diego Schalper señaló que la bancada lo invitará a almorzar a la vuelta de la semana distrital. No pudo reunirse con el presidente de la Comisión de Seguridad del Senado, Karim Bianchi, por encontrarse en Magallanes, pero le pidió que le enviara sus prioridades legislativas.
EL PLAN DE SEGURIDAD PENDIENTE
Una de las grandes interrogantes que rodean la gestión de Arrau es si el gobierno cuenta con un plan de seguridad estructurado. Desde el Ejecutivo aseguran que, desde inicios de abril, existe una estrategia que contempla siete ejes: combate al crimen organizado y terrorismo, recuperación territorial, prevención integral del delito, fortalecimiento policial, análisis criminal, seguridad privada y nuevos desafíos ministeriales. El documento aún no ha sido formalizado mediante una resolución exenta.
El plan incluye seis nuevos proyectos de ley, entre ellos uno que castiga incivilidades, otro que crea un registro de vándalos, una iniciativa para terminar con la “puerta giratoria” internacional (encarcelar a quienes hayan sido expulsados por delitos y reingresen ilegalmente), y una reforma a Carabineros que contempla modernización institucional, aumento de salarios para policías en comunas de alto riesgo, reintegración de personal en retiro y supresión de oficiales de enlace.
La gran duda es si La Moneda reservó anuncios de mayor impacto para la primera Cuenta Pública de Kast, prevista para el 1 de junio. El Senado ya citó a Arrau para el martes 2 de junio, al día siguiente, en una sesión especial para analizar el estado de seguridad del país.
DESAFÍOS LEGISLATIVOS Y GESTIÓN
Arrau ha pedido a sus equipos “números y plazos; fechas y costos” de todos los proyectos heredados de Steinert. El jueves feriado, Día de las Glorias Navales, sostuvo una extensa jornada de trabajo con sus subsecretarios y los 11 asesores de confianza que trajo desde el MOP.
Las prioridades legislativas que le hizo llegar el senador Bianchi incluyen una aplicación que fusiona números de emergencia y geolocaliza llamadas, una iniciativa para mejorar la seguridad de trabajadores en recintos hospitalarios, y el perfeccionamiento del proyecto de juicio en ausencia.
Pese a las críticas iniciales, el nuevo ministro ha mostrado una intensa capacidad de trabajo. Kast lo definió como “una persona que a muchos nos despierta a las cinco y a las 6 de la mañana”. Arrau intentará ahora demostrar que su transformación, de crítico a gestor, puede traducirse en resultados concretos para una de las mayores demandas ciudadanas.
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
