El megaproyecto económico del gobierno de José Antonio Kast enfrenta su etapa más decisiva en el Senado con una base de votos asegurada por el oficialismo, pero con la oposición fracturada y la amenaza latente de un requerimiento ante el Tribunal Constitucional. La iniciativa, que busca reactivar la economía tras los incendios forestales que afectaron a las regiones de Ñuble, Biobío y Valparaíso, avanza con un calendario ajustado que contempla votaciones en comisiones y sala durante las próximas semanas. El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, ha logrado consolidar los 26 votos necesarios para la aprobación artículo por artículo, aunque el diálogo político busca ampliar esa mayoría.
MEGAPROYECTO EN SU RECTA FINAL
El proyecto de reconstrucción y reactivación económica ingresó a su fase crucial a partir de este martes, cuando las comisiones de Medio Ambiente, Trabajo y Hacienda comienzan a votar las indicaciones presentadas. De no mediar imprevistos, la Sala del Senado estaría votando el texto el miércoles 15 de junio, justo antes del feriado de la Virgen del Carmen. La iniciativa contempla rebajas tributarias significativas, como la disminución del impuesto a las empresas del 27% al 23%, la reintegración, la eliminación del gravamen a la ganancia de capitales y la invariabilidad fiscal. También incluye medidas para agilizar los procedimientos de evaluación ambiental, un crédito al empleo, el rediseño de la franquicia Sence y recursos para la reconstrucción de las zonas incendiadas.
El calendario legislativo es intenso. Las indicaciones en materia medioambiental cerraron el lunes a las 20 horas, mientras que para los temas tributarios el plazo se amplió hasta el viernes, a petición de la senadora Paulina Vodanovic (PS). Las enmiendas laborales podrán ingresar hasta el mediodía del miércoles. La Comisión de Hacienda, presidida por el senador Javier Macaya (UDI), sesionaría el lunes 13 y podría evacuar el texto ese mismo día para habilitar las votaciones finales en la sala. El gobierno espera que el Congreso despache el proyecto en la penúltima semana de julio, considerando un tercer trámite en la Cámara y una eventual comisión mixta.
PISO DE VOTOS Y DIVISIÓN OPOSITORA
El ministro Quiroz ya cuenta con los votos necesarios para aprobar el megaproyecto, según información de la presidencia del Senado. En la votación de la idea de legislar, el senador Pedro Araya (PPD) se abstuvo como señal de apertura, y los artículos relacionados con la reconstrucción se aprobarían casi por unanimidad. En los temas tributarios, la mayoría podría ser menos holgada, pero el oficialismo proyecta sumar hasta seis votos de la oposición, principalmente del PPD y un par de socialistas. Esto implica que la oposición actuará dividida, pese a un diagnóstico común en sus dos bancadas: el Comité Unido (DC, PC, Frente Amplio y FREVS) y el Comité Socialismo Democrático (PS, PPD y PL).
La división se ha hecho evidente. Los senadores del Comité Unido se marginaron de un punto de prensa transversal encabezado por Paulina Núñez (RN), al que sí asistieron Vodanovic, Loreto Carvajal (PPD) y Juan Luis Castro (PS). Para La Moneda, este escenario es óptimo porque quiebra a la oposición al contar con votos del PS y el PPD. Sin embargo, el senador y presidente de Evópoli, Luciano Cruz-Coke, expresó altas expectativas de entendimiento, señalando que ha visto “brotes verdes en el Socialismo Democrático”, aunque reconoció que el Partido Comunista votaría todo en contra. “Apostamos a que no se gane por un voto en la sala”, afirmó Cruz-Coke en TVN.
La oposición ha propuesto medidas para compensar la menor recaudación tributaria, como combatir la evasión y la elusión, eliminar exenciones y buscar nuevas fuentes de financiamiento. El senador Diego Ibáñez (FA) insistió en la necesidad de que el proyecto se “netee” mediante un aumento de impuestos a las personas más ricas. No obstante, el ministro Quiroz advirtió que no aceptaría que se cuestione toda la iniciativa y que, aunque está abierto a compensaciones, estas no cubrirían el 100% de la menor recaudación fiscal. También ha ofrecido reducir la invariabilidad tributaria de 25 a 20 años, no eliminar la franquicia Sence a cambio de un rediseño y focalizar parte del crédito al empleo.
AMENAZA DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
El quiebre opositor tiene un efecto negativo para el gobierno: el sector más resistente a la megarreforma, integrado por el PC y algunos legisladores de la DC, la FREVS y el Frente Amplio, podría recurrir al Tribunal Constitucional. Para presentar un requerimiento solo se necesitan 13 senadores o 39 diputados, umbral que ese grupo puede alcanzar incluso sin el respaldo de todo el Socialismo Democrático. Esta semana se realizará una reunión de abogados y presidentes de partidos del bloque opositor para evaluar esa posibilidad, que para algunos legisladores ya es un hecho.
La amenaza del TC se suma a un escenario político complejo, donde las concesiones del gobierno no logran convencer a la izquierda más dura. Sin embargo, el oficialismo confía en que la base de 26 votos en el Senado sea suficiente para despachar el proyecto antes del receso legislativo de julio. El presidente Kast tiene la facultad de obligar a los parlamentarios a sesionar si fuera necesario, aunque la expectativa es que el acuerdo político permita evitar esa medida extrema.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
