MICHAEL CLARK TOMA DISTANCIA DE SOCIOS DE SARTOR: “NUNCA FUI INVITADO A CUMPLEAÑOS, NO CONOZCO A SUS FAMILIAS, NO HE ESTADO EN SUS CASAS”
Michael Clark ha prestado testimonio en varias ocasiones a lo largo de la investigación. Las primeras fueron el 24 y 25 de junio, luego regresó el miércoles 15 de julio, y esta semana completó su última declaración. En total, sus declaraciones suman más de 100 páginas. Las tres primeras ya están en manos de las partes que participan en la indagatoria del fiscal Juan Pablo Araya, quien formalizará a 11 personas vinculadas al grupo Sartor –entre ellas su controlador, Pedro Pablo Larraín Mery, y el ex director Michael Clark– el próximo 30 de julio.
“Lo primero que quiero dejar absolutamente claro es que jamás he actuado con el propósito de defraudar a nadie, y que nunca me he quedado con dinero ni he recibido fondos que no correspondan a un trabajo real y efectivamente realizado. Todas mis decisiones siempre han sido tomadas sobre la base de criterios técnicos y financieros, con los antecedentes con que contaba a la fecha”, señaló durante su primera comparecencia ante el fiscal, el 24 de junio, dos días después de cumplir 49 años. “Nunca antes había estado involucrado en un proceso penal, y menos como imputado”, agregó.
Clark es ingeniero comercial. Trabajó en el BBVA entre 2005 y 2011, luego en Banco Penta hasta 2015, año en que se independizó y fundó Redwood Capital junto a dos socios para ofrecer asesorías en estructuraciones financieras. También es socio de Inversiones Kaysen S.A., sociedad que posee un terreno en Lo Barnechea actualmente arrendado.
Ante el fiscal, se describió como una persona reservada, con pocos amigos y una vida social tranquila. Conoció a los Sartor mientras trabajaba en Penta, cuando ellos presentaron productos novedosos que ofrecían “una rentabilidad dos o tres veces mayor que un depósito o un fondo mutuo corto, con un riesgo no muy distinto y, por tanto, una ratio de rentabilidad super interesante”. En esa época, dijo, invirtió en Sartor una suma menor, entre 15 y 20 millones de pesos, usando ahorros y bonos.
En 2019 se incorporó como asesor en comités de crédito y en 2020 asumió formalmente como director de la Administradora de Fondos Generales (AGF). Clark afirmó que a fines de 2021 dejó de asistir a los comités porque las operaciones comenzaron a aprobarse solo por correo electrónico, sin presentaciones ni discusiones de los casos, algo que consideró inaceptable.
Su vínculo con los Sartor fue meramente laboral, según aseguró. “Debido a mi personalidad reservada, dedicada exclusivamente a mi familia y al deporte, jamás participé en eventos sociales, fiestas o viajes corporativos. A mayor abundamiento y sólo para ejemplificar, nunca fui invitado a cumpleaños, no conozco a sus familias, no he estado en sus casas, nunca realicé viajes con ellos, nunca salí a comer con ellos”, declaró. La única excepción fue Pedro Pablo Larraín, a cuya casa fue una sola vez en ocho años. Tampoco, afirmó, fue invitado a participar como socio en los negocios paralelos del grupo.
Sí reconoció haber tenido otra relación comercial como asesor o a través de Redwood: recibió remuneraciones por dos contratos de supervisión firmados con Autofidem SpA y el Fondo de Inversión Privado LS, ambas sociedades ligadas a los Sartor. “Hay un mandato formal con precios de mercado, hay responsabilidades por las partes, informando la marcha del negocio, informes mensuales que se hicieron, no son informes falsos”, testificó. Sobre esos contratos declaró extensamente ante el fiscal, al igual que sobre el bono Nexus y Emprender Capital, el caso que, según Clark, está en el origen de la crisis de Sartor.
Hasta esta semana no había profundizado en la operación sobre Azul Azul, lo que probablemente hizo en su última declaración, que aún no ha sido comunicada a las partes.
EL BONO NEXUS
En su primera declaración (27 páginas), Clark explicó su vinculación con el bono Nexus, emitido por Nexus Chile Health, matriz de la isapre Nueva Mas Vida. Conocía la empresa porque participó en la estructuración del financiamiento para la compra de sus activos de salud en 2018.
En septiembre de 2023, según declaró, Banchile vendió bonos con una posición nominal de 100 mil UF, pero a un valor de UF 22 mil. Redwood fue contratada para adquirirlos en nombre de Nexus, que prefería mantener su capital de trabajo disponible. La pérdida de valor del bono, emitido en 2020 como parte de un financiamiento con Euroamérica, se debió, según Clark, al contexto pospandemia y a la crisis de las isapres. La compra se justificó porque “a Nexus le preocupaba justificadamente que Banchile vendiera ese bono a inversionistas ajenos y externos al mundo de las isapres, o lo que se denomina como fondos buitres”.
Para financiar la operación, Redwood recibió un préstamo de 875 millones de pesos del fondo Sartor Deuda Privada, con una tasa de 1,5%, superior a la de mercado que era de 1%. Clark dijo que su honorario fue de 1.000 UF más un variable de 1,5%. Para el fondo de Sartor, afirmó, fue un “buen negocio”. El bono fue revendido por Redwood a Sartor en septiembre de 2024, y en diciembre Sartor, presionada por la CMF, lo vendió a Nexus. Clark consideró que esa venta fue beneficiosa para Sartor.
“Esta operación, que por muchos ha sido cuestionada, mal mirada, vilipendiada, publicitada por terceros con el objetivo de perjudicarme (…) cumplió con todos los elementos y requisitos establecidos por la compañía y la ley”, concluyó.
EL CASO ECAPITAL, SEGÚN CLARK
La semana pasada, Clark se refirió a la arista de Emprender Capital Servicios Financieros SpA, una empresa de factoring en la que Sartor participó y que generó millonarias pérdidas para los fondos que administraba la gestora.
Según su relato, en 2017 la empresa era controlada por Sergio Yáñez Astete (50%) y por los hermanos Sergio y Francisco Gómez Yáñez, a través de Inverges. La firma creció rápidamente y diversos actores le otorgaban líneas de financiamiento.
Clark señaló que “la apariencia de solidez que proyectaba Ecapital comenzó a resquebrajarse hacia 2018, según lo han expresado los querellantes. Lo que entonces no era público —y que solo se reveló años después— era que la cartera de factoring estaba sustancialmente sobrevalorada: los pasivos de la sociedad superaban con creces los activos realizables. Ecapital e Inverges, su matriz, eran técnicamente insolventes”.
Añadió que Sergio Yáñez, quien también será formalizado la próxima semana, no habría informado a los inversionistas y habría alcanzado un acuerdo con la matriz de Sartor para refinanciar la deuda y seguir dando una imagen de normalidad. ECapital debía 25 mil millones de pesos a fondos de Sartor y, como parte de la reestructuración, se prendaron en favor de Sartor el 25% de Inversiones La Araucana y el 100% de Inverges. Esto ocurrió en 2018 y, desde entonces, Sartor empezó a tener control directo sobre ECapital. Los hermanos Gómez y Yáñez rompieron relaciones y finalizaron su sociedad en esa misma época, acusándose mutuamente de actuaciones irregulares.
En mayo de 2019, Inversiones Cerro El Plomo, de los socios de Sartor, compró ese mismo 25% de La Araucana por 12.912 millones de pesos. Clark calificó la operación como “difícil de comprender”, dado que la valorización había cambiado drásticamente en solo cinco meses.
En 2020, fondos de Sartor ingresaron con el 15% de ECapital y obtuvieron un asiento en el directorio. Se produjeron acuerdos, repartos de dividendos y pactos de accionistas que, según Clark, beneficiaron a Sergio Yáñez en perjuicio de Sartor. Clark afirmó que en esa fecha no era director ni “participé en ninguno de esos acuerdos”.
Clark integró el directorio de Emprender Capital desde inicios de 2021 hasta mediados de 2022, junto a los hermanos Pedro Pablo y Carlos Larraín, y asistió a unas 15 reuniones. El gerente general era Hugo Baranda y Clark recibía una dieta de 1 millón de pesos. Manifestó su sorpresa al señalar que cuando era director creía que Sartor tenía el 35% de la propiedad de Emprender Capital, pero que al revisar los antecedentes entendió que en realidad poseía el 65%.
“Yo no conocía en ese momento la realidad de lo ocurrido en 2018, ni los detalles del acuerdo de silencio, ni la insolvencia oculta del conglomerado. Lo que me presentaron fue una compañía con problemas de gestión en un momento complejo, dada la coyuntura que vivía por el país, es decir, post estallido social y pandemia Covid-19, lo que explicaba la existencia de una alta cartera en cobranza judicial, gastos operacionales excesivos para su generación de flujos y acceso a financiamiento caro que necesitaba diversificarse”, aseguró.
Clark cuestionó las auditorías posteriores, las valorizaciones incorrectas de activos y la falta de transparencia. A partir de ello elaboró una tesis: “A la luz de los antecedentes que he podido analizar con motivo de esta investigación puedo concluir que la situación de insolvencia que se produjo en algún momento del 2016/2017 en Emprender Capital y que se decide no sincerar el 2018 sino que esconder, finalmente terminó generando una pérdida mayor en los fondos de Sartor”.
Agregó que esto evidenció las debilidades del modelo de Sartor: “Yo creo que el modelo de Sartor como era finalmente administrar platas de familias y no de inversionistas institucionales nunca se vio expuesto a retiros muy significativos o por mucha plata en un mismo momento”. Además, indicó que el caso de Emprender Capital no estalló antes porque las tasas de interés eran bajas y no hubo retiros importantes de inversionistas institucionales hasta que la UNAB y SURA lo hicieron.
Clark también se refirió a la creación, en 2021, de una sociedad llamada Danke, controlada entonces por Carlos Larraín Mery, hermano del controlador de Sartor. Danke se creó, según dijo, por idea de los abogados de HD Group, para tener un vehículo de servicios financieros no relacionado con la AGF y así cumplir con la normativa. “Danke era Carlos Larraín y él no participaba de la propiedad de la AGF”, indicó.
“Lo anterior junto a los antecedentes que he podido tener a la vista refuerzan la hipótesis que la creación de Danke tenía por objeto la no consolidación de las deudas de Emprender Capital en los fondos públicos de Sartor y con ello no develar la realidad financiera, hipótesis que he podido desarrollar sólo con los antecedentes de la investigación”, afirmó.
CREDICORP QUISO COMPRAR SARTOR
En su última declaración, Clark habló del fondo Facturas Dólares USD, creado _ad hoc_ para un único aportante, el grupo financiero Credicorp, que hoy es querellante en la causa y acusa un desfalco millonario.
Clark reveló un desconocido intento de adquisición de Sartor por parte del conglomerado peruano. Según el ingeniero comercial, la relación entre Sartor y Credicorp se remontaba al menos a 2020, cuando se creó el fondo Táctico Perú.
“Entiendo que, Credicorp el año 2023 había suscrito un acuerdo de confidencialidad con Sartor para realizar un due diligence, con el objeto de potencialmente adquirir Sartor AGF. Entiendo que la cercanía entre ambos era tal que, el año 2024, Credicorp presentó una oferta no vinculante para formalmente hacerse de la totalidad de SartorAGF. Todo lo anterior, fue gestionado directamente por los socios de Sartor, no tratándose este tema en directorio”, reveló.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
