El ministro de Defensa, Fernando Barros, ha generado un intenso debate al cuestionar la imposición de un arancel del 12,5 por ciento a productos chilenos por parte de Estados Unidos, calificando la medida como profundamente injusta y sembrando dudas sobre la solidez de la relación bilateral. En declaraciones a radio Infinita, el secretario de Estado puso en tela de juicio la coherencia de una política comercial que, a su juicio, no se ajusta a la realidad jurídica y laboral de Chile, un socio tradicionalmente cercano a Washington. Sus palabras han resonado en el ámbito legal y diplomático, ya que vinculan la medida arancelaria con supuestos incumplimientos en materia de derechos laborales, un punto que el ministro rechazó de plano.
CRÍTICA A ARANCELES DE EE.UU.
Barros afirmó que el aumento arancelario resulta desconcertante para una relación que se ha caracterizado por la amistad y la cooperación. Señaló que Chile posee uno de los estándares laborales más altos del mundo, incluso por sobre el nivel estadounidense, y que la idea de que exista una legislación laxa en derechos de las personas es un reproche que no se entiende a la luz de los vínculos existentes. El ministro fue enfático al sostener que en Chile no hay trabajo forzoso ni esclavitud, y que cualquier acusación en ese sentido es infundada. La diferenciación aplicada por Estados Unidos entre distintos países, según Barros, no se condice con el historial de cooperación, especialmente en el ámbito militar.
IMPACTO EN RELACIÓN BILATERAL
El ministro de Defensa subrayó que la medida genera incertidumbre sobre la confiabilidad de la relación con Estados Unidos. En su análisis, aplicar una suerte de sanción por una acción u omisión relacionada con valores tan relevantes como el abuso o el trabajo forzoso parece injusto y hace dudar de la verdadera cercanía entre ambas naciones. No obstante, Barros recordó que Chile mantiene sólidos lazos comerciales con otros socios, siendo China el principal, y que el país debe relacionarse con ambos bloques sin ser parte de conflictos geopolíticos. La crítica apunta a que, pese a la identidad en legislación comercial y criterios financieros, la medida estadounidense contradice esa armonía.
GOBIERNO DEFIENDE GESTIÓN ANTE TEMPORALES
En otro orden de materias, el ministro Barros también se refirió a la respuesta del gobierno frente a los sistemas frontales que han afectado a varias regiones. Defendió la gestión estatal y respondió a las críticas del alcalde de Coquimbo, Alí Manouchehri, quien acusó una llegada tardía del gobierno para enfrentar la emergencia. Barros calificó esas declaraciones como un aprovechamiento político del dolor de las personas, y aseguró que la etapa más dramática de la emergencia ya está superada, trabajándose en la normalización del acceso a zonas aisladas y en la reconectividad. Sus dichos buscan reforzar la imagen de una administración activa y presente, pese a las críticas locales.
El debate abierto por el ministro de Defensa toca fibras sensibles tanto en el plano comercial como en el diplomático, al cuestionar la coherencia de un socio histórico y defender la solidez del ordenamiento laboral chileno. La imposición del arancel del 12,5 por ciento, que Barros considera injustificada y basada en supuestas deficiencias en derechos humanos y laborales, es vista por él como una medida que no reconoce los avances normativos del país. La polémica se da en un contexto donde Chile busca mantener equilibrios entre sus principales socios comerciales, mientras enfrenta desafíos internos como la emergencia climática.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
