**Artículo: la internación psiquiátrica que la cárcel no reemplaza**
Una investigación del canal Defensoría Penal Pública reveló que al menos ocho personas con enfermedades psiquiátricas, imputadas y a la espera de una pericia, han muerto en los últimos seis años en centros penitenciarios donde la ley prohíbe su reclusión. El reportaje actualiza una denuncia previa que ya había identificado cinco fallecimientos similares, sumando tres nuevos casos desde entonces.
El artículo 458 del Código Procesal Penal establece que quienes presentan una patología mental al momento de cometer un ilícito deben ser internados provisionalmente en un centro hospitalario especializado, no en una cárcel. Sin embargo, la falta de camas en recintos psiquiátricos ha convertido a las prisiones en el destino real de estas personas.
En la Región Metropolitana, los tribunales derivan habitualmente a los imputados bajo esta figura al Instituto Psiquiátrico Dr. José Horwitz. La Unidad de Evaluación de Personas Imputadas de ese centro dispone de 39 camas, todas ocupadas. En la actualidad, 175 internos esperan en Santiago 1 que se libere un cupo.
CASOS QUE ILUSTRAN LA FALLA
Camilo, diagnosticado con esquizofrenia desde niño, fue detenido tras un episodio de violencia en su hogar. Su madre relató que pidió auxilio para que lo hospitalizaran de urgencia, pero terminó recluido en el módulo 2 de Santiago 1, y luego trasladado al módulo 88, conocido como área de castigo. Una jueza de garantía que visitó el lugar constató condiciones inhumanas: internos con sarna, sin dignidad para realizar necesidades básicas y con heridas visibles.
Marcos Vázquez, diagnosticado con esquizofrenia paranoide, fue formalizado por desacato luego de intentar ingresar a la casa de su madre, pese a una orden judicial de alejamiento. El tribunal decretó su internación provisional en un hospital psiquiátrico, pero ante la falta de cupos fue enviado a Santiago 1. Su hija relató que la Corte Suprema ordenó el traslado a un centro de salud, pero la orden nunca se cumplió. Marcos falleció esperando la cama.
José Sandoval, con esquizofrenia desde los nueve años, cayó en prisión tras ser formalizado por amenazas contra su tía. Su prima contó que lo dejaron con la ropa mojada, lo que le provocó hipotermia. Fue hospitalizado de urgencia después de que su familia insistiera en saber su paradero. Logró sobrevivir, pero el episodio evidenció los riesgos de la demora.
TESTIMONIOS Y FRUSTRACIÓN INSTITUCIONAL
Defensoras públicas que representan a estas familias expresaron su frustración. Una de ellas señaló que, como el tema no es prioritario para la ciudadanía, tampoco se transforma en prioridad a nivel estatal. Otra agregó que los delitos cometidos por estas personas en medio de una descompensación suelen ser amenazas, violencia intrafamiliar o desacato, actos que no estaban bajo su pleno control.
A pesar de que el año pasado se reunieron los ministerios de Justicia, Salud y el Poder Judicial para diseñar un plan que abordara esta crisis, las madres y familiares denuncian que en la práctica no ha ocurrido nada. Hoy, cerca de 200 internos esperan en cárceles una pericia psiquiátrica, y sus familias temen que se sumen a la lista de quienes han muerto en el lugar equivocado.
La vocera de los familiares exigió el traslado inmediato de los afectados a centros especializados, tal como manda la ley. Mientras tanto, las muertes siguen ocurriendo, y las respuestas no llegan.
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
