La Sala del Senado definirá en las próximas semanas al sucesor del secretario general, un cargo con una remuneración bruta que ronda los 16 millones de pesos. La recta final del concurso público se ha centrado en los dos postulantes mejor evaluados: Luis Rojas, actual prosecretario de la Cámara de Diputados, y Macarena Lobos, exministra de la Secretaría General de la Presidencia. Ambos superaron los 90 puntos en la evaluación técnica encargada a la consultora Empresas Mundo Laboral, lo que les permitió acceder a la etapa de entrevistas presenciales.
PROCESO EN FASE DECISIVA
La comisión de Régimen Interno del Senado acordó avanzar con las entrevistas a los candidatos, las cuales se programaron a más tardar el martes. De ser necesario, el proceso podría extenderse hasta el miércoles. Luego de esa instancia, la votación en el pleno está prevista para el 16 de junio. Desde el Senado se indicó que la definición no se postergará más allá de esa fecha. Para ser ratificado, el postulante deberá reunir al menos 33 votos, equivalentes a dos tercios de la Cámara Alta. En el ambiente parlamentario surgió la posibilidad de declarar el concurso desierto, pero la mesa directiva descartó esa opción y confirmó que el proceso sigue adelante. Además, se ha mencionado que un pacto político de mayor alcance, relacionado con la próxima designación del prosecretario, podría allanar el camino para la elección.
MACARENA LOBOS: EXPERIENCIA POLÍTICA COMO ACTIVO Y FLANCO
La candidatura de Macarena Lobos se apoya en su experiencia en el Ejecutivo, especialmente su gestión en la Segpres, ministerio clave para el vínculo entre el Ejecutivo y el Legislativo. Quienes la respaldan valoran que conoce el funcionamiento político del Estado, cualidad importante para un cargo que exige articulación institucional y manejo político. También suma su labor anterior como asesora externa del Consejo Resolutivo de Asignaciones Parlamentarias del Congreso Nacional, lo que fortalece su vínculo con el ámbito legislativo.
Sin embargo, esa misma trayectoria también le juega en contra. Haber sido ministra durante el gobierno del Frente Amplio genera reparos en quienes creen que la secretaría general del Senado debe ser un espacio técnico, no asociado a la política reciente. En el escenario actual, Lobos ha perdido respaldos en la derecha dentro de la Cámara Alta. Entre quienes antes se consideraban sus aliados están José García Ruminot, actual ministro de la Segpres; Rodrigo Galilea, expresidente de Renovación Nacional; y los senadores UDI Luz Ebensperger y Juan Antonio Coloma, apoyos que ya no estarían disponibles.
LUIS ROJAS: FORTALEZA TÉCNICA Y DUDAS POR INFLUENCIA INTERNA
Luis Rojas cuenta con un respaldo técnico importante. Su larga carrera en la Cámara de Diputados, donde ha sido responsable de la supervisión jurídica de iniciativas y disposiciones por varias décadas, es su principal carta de presentación. Unos 40 senadores que antes fueron diputados lo conocen de cerca, lo que le da una base de apoyo considerable. Incluso parlamentarios de centroizquierda e izquierda reconocen que, aunque perciben en él una orientación más cercana a la derecha, valoran su solvencia técnica y jurídica, lo que podría inclinar su voto a su favor.
No obstante, su candidatura también recibe críticas por su vínculo con Miguel Landeros, actual secretario general de la Cámara, una figura que es reconocida transversalmente por el poder que tiene dentro de esa corporación. Landeros llegó a la Cámara en 1990 como asesor de la Democracia Cristiana y fue ascendiendo: fue abogado de comisiones, jefe de secretarios, prosecretario, hasta que en 2013 asumió como secretario general con votación unánime. Su extensa experiencia le ha dado un control importante sobre las decisiones jurídicas internas. Ante esto, algunos senadores ven con prudencia la opción de Rojas, por temor a que esa dinámica se repita en el Senado y que una figura externa termine incidiendo en las decisiones jurídicas de esta rama. Esto se acentúa porque ambos han compartido labores de asesoría jurídica desde 1993.
Sin embargo, personas cercanas a ambos desmienten esa interpretación. Sostienen que la relación entre Rojas y Landeros es estrictamente profesional, no personal, y que incluso han tenido discrepancias jurídicas.
EQUILIBRIO ENTRE TÉCNICA Y POLÍTICA
La decisión final del Senado no solo estará marcada por los antecedentes técnicos de los candidatos, sino también por consideraciones políticas, redes de apoyo y percepciones sobre independencia institucional. Lobos debe lograr desvincularse de su paso reciente por el Ejecutivo, mientras que Rojas necesita disipar las sospechas de que pueda trasladar al Senado las influencias internas de la Cámara. Con las entrevistas a la vuelta de la esquina y la votación clave fijada para el 16 de junio, el proceso llega a su instancia definitiva, donde lograr consensos amplios será tan importante como las credenciales de cada candidato.
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
