La Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, en alianza con la Pontificia Universidad Católica del Perú, llevó a cabo el Segundo Seminario Internacional Digital “Retos y Caminos de la Enseñanza Ética del Derecho” el pasado 4 de junio de 2026. El encuentro, transmitido a través del canal de YouTube de la facultad chilena, congregó a académicos de Perú, Colombia y Chile para debatir estrategias pedagógicas, filosóficas y curriculares orientadas a fortalecer la formación ética de los futuros abogados.
Organizado por la Unidad de Pedagogía Jurídica de la Universidad de Chile, dirigida por María Francisca Elgueta, y el Área de Ética y Responsabilidad Profesional de la PUCP, a cargo de Fernando del Mastro, el seminario se articuló en dos mesas de trabajo que combinaron experiencias prácticas con reflexiones teóricas de alto nivel.
JUEGO DE ROLES COMO ESTRATEGIA DIDÁCTICA
La primera mesa, moderada por Fernando del Mastro, llevó por título “El juego de roles como estrategia para la formación en ética profesional”. En ella se presentaron tres experiencias de aplicación de esta metodología en diferentes cursos de la malla curricular de la Facultad de Derecho de la PUCP.
Marcela Guaita, docente de derecho de familia, expuso una experiencia implementada entre 2024 y 2025. A partir de la película “Historia de un matrimonio”, los estudiantes debían redactar un ensayo ético sobre los conflictos profesionales detectados y luego participar en audiencias simuladas de conciliación. Guaita destacó una brecha recurrente: aunque los alumnos identificaban correctamente los dilemas en el ensayo, al enfrentarse a la simulación —sobre todo en temas patrimoniales como alimentos o separación de bienes— adoptaban posiciones confrontacionales, incluso contradiciendo sus propias reflexiones.
Ricardo Elías, especialista en teoría de la prueba, presentó la experiencia del curso “Comunicación jurídica eficaz”, codictado con una profesora de artes escénicas. En la simulación, los estudiantes recibían correos electrónicos de “clientes” interpretados por actrices, con casos que involucraban dilemas sobre secreto profesional, obtención ilícita de pruebas y presión emocional. Elías subrayó que la metodología permitía abordar la ética desde el primer contacto con el cliente, no solo en etapas avanzadas del litigio.
Sergio Rodríguez, profesor de derecho penal, relató su trabajo en cursos de teoría del delito y política criminal. Utilizando casos reales como el “caníbal de Rotterdam” y audiencias simuladas, buscó que los estudiantes tomaran decisiones bajo presión y justificaran sus posiciones frente a otros. Rodríguez advirtió que la mera enseñanza teórica no garantiza una conducta ética y que el juego de roles obliga a confrontar preconceptos, como la idea de que el abogado debe “ganar a toda costa”.
REFLEXIÓN FILOSÓFICA Y CULTURA JURÍDICA
La segunda mesa, moderada por María Francisca Elgueta, aprovechó artículos publicados en la Revista Pedagogía Universitaria y Didáctica del Derecho, publicación indexada en Scopus y WoS que dirige la académica.
Carlos Alfredo Pérez, desde Colombia, presentó su investigación doctoral sobre fundamentación pedagógica y filosófica para diseños curriculares de programas de derecho. Analizó 21 mallas curriculares y encontró que 18 tienen un enfoque constructivista, centrado en competencias cognitivas y prácticas, mientras que solo tres poseen una orientación emancipadora que integra formación axiológica, compromiso social y participación estudiantil. Pérez propuso un modelo dialogante que articule pedagogía crítica, educación popular y andragogía para formar abogados transformadores.
Esteban Pereira Fredes, académico de la Universidad de Chile, abordó el vínculo entre filosofía del derecho privado y dogmática civil. Sostuvo que la reflexión filosófica —sobre conceptos como propiedad, contrato o buena fe— no debe ser un adorno sino una herramienta para cuestionar creencias asentadas y enriquecer la comprensión de las instituciones jurídicas. Pereira ejemplificó con la relectura del artículo 582 del Código Civil chileno, que define la propiedad, mostrando que su fundamento no es necesariamente individualista.
Francisco Antonio Pino, también chileno, cerró la mesa con una reflexión crítica sobre el lugar de la ética en la cultura jurídica. Advirtió que la mera inclusión de cursos de ética o la colegiatura obligatoria no resuelven los problemas de fondo si no se transforma la cultura formativa. Para Pino, la ética no se enseña en sentido estricto, sino que se cultiva en comunidades críticas donde la filosofía, la pluralidad de perspectivas y la resistencia intelectual sean valores centrales.
CONCLUSIONES Y PROYECCIÓN
El evento evidenció la complejidad de formar abogados éticos en contextos de alta presión profesional. Tanto los ponentes como los moderadores coincidieron en que la transversalidad de la ética —desde el diseño curricular hasta las metodologías activas como el juego de roles— es un desafío urgente. Fernando del Mastro cerró destacando la importancia de las redes académicas para sostener esta agenda, mientras María Francisca Elgueta anunció que el seminario tendrá una tercera versión en 2027.
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
