La mesa del Partido Socialista logró este lunes un cese al fuego interno tras la escalada de tensiones entre su presidenta, Paulina Vodanovic, y la senadora Daniella Cicardini, en una reunión que buscó cerrar la crisis desatada por sus diferencias en torno a la estrategia de oposición al gobierno de José Antonio Kast. En el encuentro, realizado en la sede central de la colectividad, se acordó endurecer el tono contra la administración de ultraderecha y dar señales de unidad institucional, aunque las heridas entre ambas dirigentes distan de estar completamente sanadas.
EL ENCUENTRO DE LA MESA
La cita fue convocada por Vodanovic y contó con la participación de Cicardini, el secretario general subrogante Arturo Barrios, la senadora Danisa Astudillo, Olga Marchant, Jorge Millaquén, la alcaldesa Karina Delfino, Bastián Jul y el jefe de bancada de los diputados, Raúl Leiva. En su intervención inicial, la timonel reconoció las polémicas de la semana anterior y llamó a canalizar las discrepancias por la vía institucional, evitando debates públicos que dañen la imagen del partido.
La tensión se originó cuando Vodanovic y el jefe de los senadores, Juan Luis Castro, fueron acusados por Cicardini de ocultar información sobre las negociaciones con La Moneda en torno a la megarreforma económica impulsada por Kast. La senadora por Atacama incluso acusó de mentir a ambos dirigentes, lo que reactivó una crisis que venía gestándose desde que la presidenta le quitó el piso en la sala del Senado.
Durante la reunión, los presentes coincidieron en que las diferencias de estilo y opinión no pueden resolverse en los medios, sino en los órganos internos del PS. No obstante, en la mesa entienden que el distanciamiento entre Vodanovic y Cicardini se mantendrá al menos hasta que la timonel deje la dirección del partido el próximo año.
EL ACUERDO DE OPOSICIÓN FIRME
Uno de los puntos centrales del encuentro fue la necesidad de emitir una declaración conjunta que reflejara la postura del partido frente al gobierno de Kast. El comunicado final estableció que «sabemos que las diferencias forman parte de toda democracia y que el deber del socialismo es poner siempre en el centro los intereses de Chile». Además, se subrayó la frase «ante un gobierno de ultraderecha, el PS seguirá ejerciendo una oposición firme, clara y sin ambigüedades. Seremos una oposición frontal».
Este tono duro, que prevaleció en el texto, fue celebrado por el entorno de Cicardini y del diputado Daniel Manouchehri, quienes desde un inicio han abogado por enfrentar sin concesiones al ejecutivo de Kast. Contrasta con la postura más dialogante que habían sostenido Vodanovic y Castro, quienes buscaban posicionar al PS como un partido de acuerdos con La Moneda.
El control de daños venía gestándose desde el fin de semana, cuando dirigentes históricos como Ricardo Núñez, Arturo Barrios, Andrés Santander y, en menor medida, Álvaro Elizalde intercedieron en la pugna. El jueves anterior, Barrios, Santander, Delfino y Millaquén ya habían sostenido una reunión para buscar un cese al fuego.
IMPLICANCIAS JURÍDICAS Y POLÍTICAS
Desde una perspectiva de derecho político, el episodio revela las dificultades del PS para ejercer su rol de articulador en la oposición, un estatus que figuras como Osvaldo Andrade y el senador DC Francisco Huenchumilla han reclamado para la colectividad. La directiva reconoce que, aunque la sede del partido se utiliza para los encuentros semanales de coordinación, el PS no tiene mayor incidencia real sobre el resto de las fuerzas opositoras, ni siquiera control sobre sus propios parlamentarios.
Para enfrentar esta debilidad, se acordó que los diputados socialistas se reunirán quincenalmente en el Congreso con integrantes de la mesa directiva. Además, se planea convocar una mesa ampliada con la comisión política del partido y los parlamentarios, ejercicio que luego se replicará con los alcaldes de la colectividad.
La presidenta Vodanovic deslizó en radio Cooperativa que «no es un tema personal, hay diferencias políticas de fondo que deben tratarse en la institucionalidad del partido. Para eso estamos tomando algunas medidas, básicamente de mayor regularidad en la conversación con los parlamentarios». Con ello, la dirigente busca evitar que el conflicto interno escale y desgaste la imagen del PS de cara a la lucha contra la megarreforma de Kast.
RECOMPOSICIÓN EN CURSO
El acuerdo alcanzado este lunes representa un respiro para la directiva, pero no elimina el riesgo de nuevas fisuras. Las bases del partido, según fuentes internas, respaldan mayoritariamente la línea de oposición frontal, lo que sugiere que un eventual acuerdo entre Vodanovic y Castro con el gobierno de Kast podría haber desatado una crisis mucho mayor, similar a la que ya afectó a tres senadores del PPD.
En el corto plazo, el PS apuesta a mantener la unidad formal y concentrar sus energías en la agenda legislativa. Sin embargo, las diferencias personales y estratégicas entre la presidenta y la senadora por Atacama seguirán latentes, a la espera de que el recambio en la dirección del partido, previsto para el próximo año, permita una recomposición más profunda.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
