A casi dos meses del cambio de gabinete del 19 de mayo, la exministra de Seguridad Pública Trinidad Steinert sigue sin un destino laboral definido, mientras enfrenta un pronunciamiento de la Contraloría que cuestiona sus actuaciones durante su brevísimo paso por La Moneda. La situación contrasta con la de su excompañera Mara Sedini, quien ha optado por alejarse completamente de la vida pública y descartó volver al Ejecutivo.
EL FUTURO LABORAL DE STEINERT
La salida de Steinert del gabinete, ocurrida tras apenas 69 días en el cargo, fue el resultado de una acumulación de conflictos que incluyeron tensiones con el alto mando de la PDI, la polémica remoción de la prefecta Consuelo Peña y los cuestionamientos al plan de seguridad presentado por el gobierno. En Palacio reconocen que el capítulo de la exministra permanece abierto, debido a un compromiso político y personal que el propio presidente José Antonio Kast asumió con ella al momento de sumarla a su equipo.
Detrás de su incorporación estuvo el respaldo directo del senador Arturo Squella, timonel del Partido Republicano, quien la impulsó como la figura técnica que encabezaría la lucha contra el crimen organizado. Steinert provenía de una carrera de más de 20 años en el Ministerio Público, donde se desempeñaba como fiscal regional de Tarapacá, cargo al que renunció para asumir la cartera.
Desde su salida, la exministra ha mantenido contacto con Squella, su principal apoyo político. Según fuentes de Palacio, el Segundo Piso solicitó al Ministerio de Relaciones Exteriores evaluar la posibilidad de crear un cargo de rango regional en Sudamérica con foco en seguridad, aunque esa idea no prosperó.
Una de las alternativas más concretas es nombrarla en una agregaduría en la embajada de Chile en Perú, opción que incluso fue conversada directamente entre el presidente y la exministra. Sin embargo, desde Cancillería surgieron objeciones vinculadas a materias de seguridad, dado que Steinert encabezó investigaciones complejas contra organizaciones criminales transnacionales, lo que generó dudas sobre el destino más adecuado para ella.
El canciller Francisco Pérez Mackenna le ofreció otras posibilidades, entre ellas Miami, pero esa alternativa no fue bien recibida por Steinert debido a la distancia con Chile. A pesar de ello, la opción de una agregaduría en otro país sigue sobre la mesa, aunque quienes conocen las conversaciones afirman que la exministra ya había comenzado a delinear su futuro personal considerando un eventual traslado a Perú.
LA SOMBRA DE LA CONTRALORÍA
A esta incertidumbre se sumó un nuevo frente durante los últimos días. La contralora Dorothy Pérez resolvió que Steinert excedió sus atribuciones al solicitar antecedentes detallados sobre funcionarios de la PDI vinculados a una investigación que ella misma había dirigido cuando era fiscal regional de Tarapacá.
Frente a ese pronunciamiento, la exministra presentó una solicitud de reconsideración para dejar sin efecto el dictamen. En su escrito sostiene que la resolución incurre en errores de derecho, que vulneró su derecho a defensa y que restringe las facultades que la ley entregó al recientemente creado Ministerio de Seguridad Pública. Mientras ese flanco siga abierto, su futuro laboral permanece sin una resolución definitiva.
En el Ejecutivo, algunos advierten en privado que una designación en estos momentos podría ser contraproducente para el presidente Kast, quien se prepara para capitalizar la aprobación de la megarreforma económica.
SEDINI CIERRA LA PUERTA
La situación de Mara Sedini tomó un rumbo completamente distinto. La exministra de la Secretaría General de Gobierno, quien formaba parte del círculo de mayor confianza del presidente desde la campaña presidencial, nunca anticipó una salida tan temprana del gabinete. Cercanos afirman que la decisión la afectó profundamente en lo personal.
Tras abandonar La Moneda, Sedini optó por tomar distancia. Viajó fuera de Chile junto a su familia, retomó actividades sociales y reapareció públicamente a inicios de junio en el matrimonio de quien fuera su director de contenidos en la Segegob, Juan Lagos.
Paralelamente, comenzó a recibir ofrecimientos para regresar a los medios de comunicación, actividad que desarrollaba antes de incorporarse al gobierno. Entre ellos hubo invitaciones para integrarse como panelista en programas radiales y espacios de streaming, además de propuestas para conceder entrevistas en programas de farándula. Hasta ahora, sin embargo, ha rechazado todas esas alternativas.
Según quienes conocen su decisión, también descartó tajantemente, al menos por ahora, volver al Ejecutivo, pese a que inicialmente el presidente le transmitió que existía disposición para reincorporarla en otra función dentro del gobierno.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
