ASTILLEROS NAVALES: ASMAR CONSTRUYE DOS BUQUES SIMULTÁNEAMENTE TRAS DÉCADAS
La empresa estatal Astilleros y Maestranzas de la Armada (Asmar) ejecuta en Talcahuano la construcción paralela de dos buques multipropósito, el «Magallanes» y el «Rapa Nui», un hito que no se registraba desde hace muchos años en esa zona del país. El primero ya fue botado al agua en una ceremonia encabezada por el presidente José Antonio Kast el 18 de junio de 2025, mientras que el segundo está programado para tocar el mar en el primer semestre de 2029. Ambas naves forman parte del proyecto Escotillón IV, un contrato por US$ 409 millones suscrito con la Armada de Chile en agosto de 2022.
La compañía, considerada el principal astillero de la costa Pacífico sur latinoamericana, reportó ingresos por US$ 210 millones en 2025, cifra que el director de la firma, contraalmirante José Miguel Hernández, proyecta superar este año gracias a la coyuntura excepcional de tener dos buques en construcción al mismo tiempo. «Nuestras más recientes proyecciones estiman que los ingresos de la operación esperados para el presente año serían superiores con respecto a los alcanzados durante el año pasado», explicó el oficial a Pulso.
INGRESOS Y UTILIDADES
Según la Memoria Anual de Asmar, cuyos orígenes se remontan a los Arsenales de Marina de 1895, la empresa obtuvo una utilidad neta de US$ 18,9 millones y un Ebitda de US$ 26,5 millones en 2025. Este resultado se produjo en un contexto de fuerte alza de costos en la industria de construcción naval, que ha debido adaptarse a un escenario internacional más complejo con aumentos de precios, mayores tiempos de entrega y dificultades para conseguir ciertos materiales y equipos, según resumió Hernández.
La evolución de los ingresos en los últimos tres años refleja la dependencia de los grandes proyectos navales: en 2023 alcanzaron US$ 223 millones impulsados por el rompehielos Almirante Viel y el inicio del Escotillón IV; bajaron a US$ 205 millones en 2024 tras la entrega del rompehielos el 4 de julio de ese año; y se recuperaron hasta los US$ 210 millones en 2025 con los nuevos contratos en marcha.
PROYECTO ESCOTILLÓN IV
Los buques Magallanes y Rapa Nui miden 110 metros de eslora, 21,8 metros de manga, 13,8 metros de puntal y 7.987 toneladas de desplazamiento. Son multipropósito: pueden transportar personal y material para operaciones anfibias, prestar apoyo logístico a zonas aisladas, responder ante catástrofes naturales y operar en aguas antárticas durante los veranos. Ambos son parte del proyecto Escotillón IV, que Hernández calificó como «sin duda un proyecto relevante para Asmar», cuya demanda actual está en función de las máximas capacidades productivas y operativas en construcción naval.
NEGOCIO CON TERCEROS
Asmar, que es una empresa del Estado de administración autónoma cuya función principal es reparar, carenar y construir los barcos de la Armada, también atiende a terceros con su capacidad excedentaria, según la facultad que le otorga la ley. Ese negocio genera hoy el 20% de los ingresos, atendiendo a buques mercantes y pesqueros nacionales e internacionales para carena, reparación, modificación, alargamiento y remotorización en sus diques de Valparaíso, Talcahuano y Punta Arenas.
Entre sus clientes externos se cuentan las barcazas de la Dirección de Obras Portuarias del Ministerio de Obras Públicas, para la conectividad de zonas aisladas, y un contrato con la Empresa de Ferrocarriles del Estado (EFE) para el mantenimiento integral de dos trenes de la ruta Puerto Montt-Puerto Varas-Llanquihue. Hernández describió esta actividad como «menor pero creciente» y que históricamente se ha movido en esos márgenes. «Con esta oferta, Asmar participa de la actividad económica marítima nacional, integrando la innovación tecnológica y el compromiso con los plazos, costos y por sobre todo calidad en los servicios que ofrece», agregó.
FILIALES Y ESTRATEGIA FINANCIERA
Asmar cuenta con dos filiales. La tecnológica Sisdef desarrolla los sistemas de los buques del plan Escotillón IV y generó ventas por US$ 15 millones en 2025, frente a US$ 10,6 millones en 2024 y US$ 7,2 millones en 2023, crecimiento que refleja el impulso del mismo contrato. La otra filial, Sociber (Sociedad Iberoamericana de Reparaciones Navales), es la más comercial del grupo y su propiedad se comparte en partes iguales con la estatal española Navantia. Opera en el dique flotante Valparaíso III y en 2025 generó ingresos por US$ 13,5 millones y utilidades de US$ 1,78 millones, ambas cifras superiores a las de 2024 (US$ 9,8 millones y US$ 888 mil respectivamente). Se trata de una alianza estratégica que habilita transferencia tecnológica y acceso a mercados.
Un dato destacable es que Asmar no tiene deuda financiera de largo plazo y financia su operación e inversiones con flujo propio, una característica inusual para una empresa que maneja contratos multimillonarios. En 2025 destinó aproximadamente US$ 19 millones a inversiones, de los cuales US$ 7 millones fueron a proyectos mayores en sus plantas de Talcahuano, Valparaíso y Magallanes. «La estrategia ha sido la administración responsable de los recursos de la empresa, el uso adecuado de la caja y generar la posibilidad de endeudamiento para proyectos de inversión de mayor envergadura que permita mantener sus principales activos», explicó Hernández, quien añadió que la firma usa coberturas para transacciones en moneda extranjera y ha ampliado su red de proveedores para asegurar los plazos.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
