Hernán Searle, gerente general y propietario de Trailer Logistics, afirmó que el costo operacional de un camión eléctrico ya iguala al de un vehículo diésel e incluso lo supera en eficiencia. Con apenas una decena de tractocamiones eléctricos circulando en el país, la declaración de Searle cobra relevancia en un sector donde la flota diésel supera las 156 mil unidades según datos del INE. La diferencia de precio de adquisición sigue siendo favorable al diésel, pero la brecha operativa se acorta de manera acelerada.
EQUIVALENCIA DE COSTOS
Searle explicó que la ecuación es simple: el costo por kilómetro de un camión eléctrico ya es menor que el de uno diésel. Con el precio del diésel a costo empresa en torno a los 1.200 pesos por litro y un rendimiento de entre 2 y 3 kilómetros por litro, el gasto alcanza unos 400 pesos por kilómetro. En cambio, un camión eléctrico puede cargarse a una tarifa de entre 200 y 300 pesos por kilowatt/hora, con un consumo de entre 1 y 1,3 kilowatts por kilómetro, lo que deja una diferencia a favor de la electromovilidad de aproximadamente 100 pesos por kilómetro.
El ejecutivo señaló que esta ventaja operativa convierte al camión eléctrico en una opción competitiva en el presente, no solo en el futuro. Recordó lo ocurrido en marzo pasado, cuando el alza en los precios del petróleo impactó directamente a los transportistas y sus clientes. Para Searle, depender exclusivamente del diésel como fuente de energía dentro de una flota de camiones es hoy un riesgo significativo.
INVERSIÓN Y RECUPERACIÓN
En términos de precio de compra, un tractocamión diésel nuevo cuesta entre 130 mil y 180 mil dólares, mientras que uno eléctrico se sitúa en torno a los 200 mil dólares. No obstante, la fabricación china ha reducido los costos respecto a modelos europeos que superaban los 350 mil euros. Searle calcula que, en rutas con más de 10 mil kilómetros mensuales, la inversión inicial en un camión eléctrico se puede recuperar en un plazo de dos a tres años, gracias al ahorro en combustible.
EL CAMIÓN WINDROSE
Uno de los vehículos que Searle destaca es el camión Windrose, homologado en China, Estados Unidos, la Unión Europea, Nueva Zelanda y Chile. Su precio, según la página web del fabricante, oscila entre 180 mil dólares en Estados Unidos y 198 mil euros en Europa. Cuenta con una batería de 705 Kwh y una autonomía de 700 kilómetros en condiciones ideales. En Chile, puede recorrer al menos 500 kilómetros diarios sin problemas, con una carga al 80% que tarda 40 minutos en electrolineras de alta potencia como las de Copec Voltex y EnelX.
Searle comparó este modelo con el Tesla Semi, señalando que el Windrose salió a las calles tres años antes que el vehículo de Elon Musk. Además, destacó que la garantía de las baterías es de seis años o un millón de kilómetros, frente al año de garantía que ofrecen los camiones diésel.
REGULACIÓN E IMPORTACIÓN
Un aspecto legal relevante que Searle mencionó es que en Chile solo se pueden vender camiones importados nuevos, lo que impide la introducción de vehículos usados. Esto, a su juicio, permite prever un crecimiento constante, aunque paulatino, de la electromovilidad en el transporte de carga. La flota de camiones en el país es relativamente joven, lo que facilita la incorporación de nuevas tecnologías.
PROYECCIONES
Searle estimó que a comienzos del próximo año podrían haber cerca de 50 camiones eléctricos en las carreteras chilenas, todavía una cifra mínima frente a los 156 mil vehículos diésel contabilizados por el INE en 2021. Su empresa, Trailer Logistics, opera con 50 camiones en total y tiene dos unidades eléctricas en fase de prueba: una en la zona central para proveer servicios a Cencosud, Walmart y Tottus, y otra en Antofagasta para el transporte de cobre de Codelco al puerto.
La experiencia de Searle muestra que la transición hacia la electromovilidad en el transporte de carga no solo responde a criterios ambientales, sino que se fundamenta en una mejora concreta de la eficiencia económica.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
