La acusación constitucional contra el exministro de Hacienda Nicolás Grau llega al Senado chileno con un escenario adverso para sus impulsores, luego de que la aritmética política en la Cámara Alta se torciera en contra del libelo impulsado por sectores libertarios y republicanos. Los senadores, constituidos como jurado, iniciarán la vista del texto este martes 30 de junio a las 10.30 horas, en un proceso que promete definir no solo el futuro político de Grau, sino también la estabilidad del debate público en el Congreso.
CONTEXTO DE LA ACUSACIÓN
El libelo fue aprobado en la Cámara de Diputados con 77 votos a favor, 68 en contra y una abstención, una mayoría más estrecha de lo previsto. La acusación se estructura en cuatro capítulos que cuestionan los errores en la proyección de la deuda pública y en la elaboración de la Ley de Presupuestos, pese a las advertencias de organismos como el Fondo Monetario Internacional y el Consejo Fiscal Autónomo. Los diputados promotores, liderados por libertarios y republicanos, llevan el caso ante el Senado confiados en repetir el apoyo que obtuvieron en la otra rama del Congreso, donde el Partido de la Gente fue decisivo.
Sin embargo, en la Cámara Alta la ecuación cambia radicalmente. El PDG no cuenta con representación en el Senado, lo que resta un bloque clave que antes inclinó la balanza a favor de la acusación. Además, la izquierda y centroizquierda se muestran alineadas para defender al exministro, mientras que la derecha evidencia divisiones internas que reducen las posibilidades del libelo.
LA ARITMÉTICA EN EL SENADO
Para que la acusación prospere, los acusadores necesitan reunir al menos 26 votos, es decir, la mayoría de los senadores en ejercicio. En teoría, la derecha suma 25 escaños, sumando a todos los integrantes de los comités del sector. Pero esa cifra se ha deteriorado por decisiones personales y discrepancias internas.
El senador Luciano Cruz-Coke, de Evópoli, decidió inhabilitarse voluntariamente para votar, pese a que ni el reglamento del Senado ni la Ley Orgánica del Congreso lo obligaban. El legislador argumentó críticas previas a sus comentarios sobre el mal uso de la herramienta constitucional y prefirió evitar controversias. Su abstención resta un respaldo hipotético al libelo.
Además, el senador Manuel José Ossandón, de Renovación Nacional, solicitó permiso constitucional para salir del país el lunes en la noche, acogiendo una invitación del Presidente José Antonio Kast. Su ausencia reduce el quórum necesario a 25 votos, pero incluso así los acusadores solo cuentan con 24 respaldos hipotéticos. De esos, solo los cinco senadores republicanos –Arturo Squella, Ignacio Urrutia, Renzo Trisotti, Rodolfo Carter y Cristián Vial– y la libertaria Vanessa Kaiser son considerados seguros, aunque Squella y Vial han tomado distancia de la presentación.
DIVISIÓN EN LA DERECHA
Dentro de la bancada de RN y en el comité Evópoli-Independientes, al menos nueve senadores no estarían convencidos de aprobar el texto. Las señales previas lo indican. La presidenta del Senado, Paulina Núñez, de RN, había cuestionado en mayo la oportunidad de esta presentación, argumentando que contaminaba el proceso de diálogo por la megarreforma tributaria. Sus pares Andrés Longton, Andrea Balladares y Miguel Becker compartieron esas críticas.
El senador Rojo Edwards, independiente asociado a RN, declaró en Radio Agricultura que, si bien comparte los reproches por las fallidas proyecciones económicas, precisó que “la gran mayoría de estas cifras falsas que nos entregó el gobierno anterior fueron hechas por otro ministro de Hacienda. Entonces, habrá que ver cuáles son las responsabilidades de cada uno”. Edwards trabajó con Grau cuando este era ministro de Economía en reformas para atenuar la permisología.
El senador Enrique Lee, también independiente ligado a RN, no ha dado señales públicas de su voto, pero históricamente apoyó muy pocas acusaciones cuando era diputado.
En el comité Evópoli-Independientes, además de la resistencia de Cruz-Coke, los senadores Matías Walker, Miguel Ángel Calisto y Sebastián Keitel han sido reticentes a adherir a estas presentaciones. En la pasada acusación contra el exministro Diego Pardow, Keitel y Walker se abstuvieron o votaron en contra en los dos capítulos del escrito.
Incluso la UDI, que votó alineada en la Cámara, no garantiza el respaldo de sus cinco senadores. El vicepresidente del Senado, Iván Moreira, lamentó la oportunidad de esta arremetida, y señaló que “enrarece el ambiente político” y “le abre la puerta a la izquierda a futuras acusaciones constitucionales a ministros de nuestro gobierno”.
CAMINO COMPLICADO
Con este panorama, los acusadores están obligados a buscar al menos un respaldo más de la centroizquierda o del senador independiente Karim Bianchi.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
