El Presidente José Antonio Kast debutó en el escenario internacional al intervenir en la 68.ª Cumbre de Jefes de Estado del Mercosur y Estados Asociados, realizada este martes en Asunción, Paraguay. En su primera participación como mandatario en una cita de este tipo, Kast puso el foco en la amenaza del crimen organizado como un obstáculo central para la integración regional, y propuso construir una «arquitectura de seguridad» conjunta entre los países del bloque.
La cumbre, que tuvo lugar en el Centro de Convenciones de la Conmebol, reunió a líderes sudamericanos para debatir sobre comercio, cooperación e integración. Durante la sesión se conmemoró el cierre de la presidencia pro tempore de Paraguay, período que estuvo marcado por la entrada en vigor provisional del tratado de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, acuerdo que comenzó a aplicarse el pasado 1 de mayo tras más de dos décadas de negociaciones.
Kast fue el sexto orador de la jornada, después de los presidentes de Paraguay, Santiago Peña; Brasil, Lula da Silva; Uruguay, Yamandú Orsi; Bolivia, Rodrigo Paz; y del canciller argentino, Pablo Quirno. Su discurso, de alrededor de 13 minutos, combinó referencias a una reciente catástrofe natural con un llamado urgente a la acción colectiva contra la delincuencia organizada transnacional.
LLAMADO A LA ACCIÓN CONTRA EL CRIMEN ORGANIZADO
El mandatario chileno comenzó su intervención expresando su solidaridad con Venezuela tras el doble terremoto ocurrido el miércoles pasado, que causó numerosas víctimas fatales y daños materiales extendidos. «Del dolor nace una esperanza, porque desde cada rincón de Sudamérica han despegado aviones, se han sumado rescatistas y se ha colaborado», afirmó, destacando la solidaridad sin distinciones ideológicas.
A partir de esa imagen, Kast introdujo el eje central de su alocución: el crimen organizado como una amenaza silenciosa y persistente. «Hay otro terremoto que es más lento, más silencioso, pero que puede llegar a asesinar a más personas que las que murieron en el terremoto en Venezuela. Este terremoto no se registra en un sismógrafo, pero está debajo de cada uno de los problemas que se debaten en esta cumbre», advirtió.
El Presidente subrayó que «no hay integración posible cuando las rutas que queremos abrir al comercio ya están abiertas por el crimen organizado». En esa línea, recordó el Compromiso de Santiago, acuerdo previo que estableció la base para una cumbre dedicada a enfrentar la delincuencia y el crimen organizado. Propuso que el Mercosur y sus Estados asociados, junto a quienes deseen sumarse, trabajen en una arquitectura de seguridad con metas y plazos claros.
Entre las áreas de acción, mencionó la gestión integrada de fronteras, la persecución coordinada de flujos financieros ilícitos, el control del tráfico de armas y el intercambio real de inteligencia entre fiscalías y policías. También planteó una agenda migratoria regional que ordene sin deshumanizar y una persecución sin cuartel a las redes de tráfico y trata de personas.
«Esperamos que la colaboración en seguridad y en migración pase a ser uno de los ejes centrales en las próximas cumbres», señaló. Kast insistió en que los países deben actuar juntos porque «el crimen organizado no respeta fronteras, no respeta leyes, no tiene bandera, salvo la del crimen».
RESPALDO A BOLIVIA Y CIERRE
Para concluir su discurso, Kast felicitó al presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, por su manejo de la crisis política y social que enfrenta ese país tras meses de bloqueos y protestas lideradas por sectores afines a Evo Morales. «La libertad y el orden democrático son innegociables», afirmó, y valoró que Paz haya dejado el uso de la fuerza legítima del Estado para el final, evitando muertes violentas en los enfrentamientos.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
