La división en la derecha chilena ha alcanzado su punto más crítico en el marco de la acusación constitucional contra el exministro de Hacienda Nicolás Grau. Todo indica que el libelo será rechazado en el Senado durante la jornada de este martes, a pesar de haber sido aprobado por un estrecho margen en la Cámara de Diputados. La votación, que requiere 26 votos para prosperar, se enfrenta a un panorama complejo para los acusadores, mientras que las recriminaciones entre republicanos, libertarios y Chile Vamos se han intensificado en las últimas horas.
LA VOTACIÓN EN EL SENADO
La sesión en la Cámara Alta comenzó a las 10.30 horas con la exposición de argumentos de los acusadores y la defensa. Para que la acusación sea aprobada se necesita mayoría simple, es decir, 26 votos. Sin embargo, la derecha y centroderecha, que en conjunto suman 26 escaños potenciales, no logran unificar su postura. De ese bloque, solo los senadores republicanos y la libertaria Vanessa Kaiser han manifestado su voto a favor de manera clara.
El oficialismo, por su parte, necesita al menos dos votos adicionales de la centroizquierda, la izquierda o del independiente Karim Bianchi. Pero el verdadero problema para los impulsores del libelo está en la falta de cohesión de sus propias filas. El senador de Evópoli, Luciano Cruz-Coke, anunció su inhabilitación para esta votación, mientras que el expresidente del Senado, Manuel José Ossandón (RN), dejó sin efecto el permiso constitucional que le permitía ausentarse, lo que reduce las posibilidades de bajar el quórum.
LA DIVISIÓN EN CHILE VAMOS
En Renovación Nacional, las dudas sobre el libelo son evidentes. El comité de senadores de ese partido tiene previsto reunirse durante el almuerzo para definir su posición. Aunque reconocen que la acusación «no tiene mucha sustancia jurídica», la presión del electorado, especialmente para quienes deben renovar su escaño en 2029, como Carlos Kuschel o Rojo Edwards, complica una eventual negativa. El senador Edwards señaló que creer que los datos se falsearon no implica que una persona específica sea responsable, desmarcándose de la imputación directa.
En la UDI, la mayoría de los senadores estaría decidida a votar a favor, pero se realizan gestiones para que Iván Moreira, vicepresidente de la Cámara Alta y reacio al libelo, se sume al bloque. De no prosperar esas gestiones, la abstención aparece como el camino más seguro para los gremialistas. En tanto, el senador Matías Walker, de Demócratas, calificó los libelos como un mecanismo desvirtuado, mientras que su compañero de bancada Miguel Ángel Calisto enfrenta dificultades climáticas para llegar a Valparaíso.
LAS RECRIMINACIONES CRUZADAS
El libelo ha reavivado la batalla interna entre la llamada «derecha valiente» y la «derechita cobarde». La diputada republicana Stephanie Jéldrez y el diputado Cristián Araya han utilizado esos términos para referirse a Chile Vamos, mientras que Agustín Romero advirtió que la coalición deberá dar explicaciones a su electorado si no respalda la acusación. Esto provocó una reacción de RN, cuya presidenta Andrea Balladares exigió respeto en el último comité político ampliado en La Moneda. La comisión política del partido emitió una declaración denunciando el «trato hostil y agresivo» de los republicanos.
La escalada verbal continuó durante la noche del lunes. El diputado republicano Leandro Kunstmann respondió a los dichos del senador Ossandón, quien había anunciado su rechazo al libelo ante una posible ausencia. Kunstmann calificó a Ossandón de «cobarde» y «amarillo», y lo instó a quedarse en Chile y votar en lugar de criticar desde la distancia. Esta ofensiva refleja el deterioro de las relaciones entre el partido de Arturo Squella y el oficialismo de José Antonio Kast.
Se espera que, una vez conocido el resultado del rechazo, se desaten más recriminaciones. Chile Vamos responsabilizará a los republicanos por haberse alineado con los libertarios en esta ofensiva, mientras que el partido de Squella cuestionará a quienes se descolgaron. Los libertarios, además, han insistido en que sus aliados naturales son el Partido Nacional Libertario, lo que profundiza la fractura.
EL PANORAMA EN LA CENTROIZQUIERDA
Mientras tanto, en la centroizquierda e izquierda no hay señales de apoyo a la acusación. El independiente Karim Bianchi calificó de «desastre» la gestión económica de Grau, pero aclaró que eso es político y que debe resolver otro asunto. Senadores como Vlado Mirosevic (PL) y el socialista Fidel Espinoza cancelaron viajes al extranjero para estar presentes en la votación y rechazar el libelo. Espinoza, pese a sus críticas al Frente Amplio, afirmó que su actuar en política es consecuente con sus valores y con los de su partido.
Con este complejo escenario, el destino de la acusación constitucional contra Nicolás Grau parece sellado. La falta de unidad en la derecha y la solidez del oficialismo anticipan un rechazo que dejará heridas profundas en el sector gobernante.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
