La Dirección de Presupuestos (Dipres) se prepara para divulgar el próximo martes 14 de julio el Informe de Finanzas Públicas (IFP) del segundo trimestre, documento que según anticipos del propio director José Pablo Gómez revelará un escenario fiscal más deteriorado que el proyectado en mayo, con un crecimiento del PIB menor al 2,1% estimado y un déficit estructural que probablemente superará la meta oficial del 2,6% del PIB sin alcanzar el 3%. El anuncio se produce en un contexto donde el mercado ya internaliza que la situación fiscal ha empeorado respecto del IFP del primer trimestre, publicado con retraso en mayo, y donde las presiones de gasto han sido mayores a las contempladas al inicio del gobierno.
ESCENARIO MACRO-FISCAL MÁS DEBILITADO
En una reunión con economistas en la Universidad de Los Andes, el jefe de la Dipres sinceró que la proyección para el Producto Interno Bruto será menor al 2,1% previsto en mayo y se ubicará más cerca de 1,8%, lo que implica una generación de ingresos inferior a la esperada. A esto se suma que Gómez esbozó la complejidad de cumplir la meta estipulada en el decreto fiscal de un balance estructural de -2,6% del PIB para 2026, debido a que las presiones de gasto superan lo planificado al inicio de la administración. Por ello, enfatizó que la mejor proyección para esa variable estará en el IFP de la próxima semana.
Fuentes del Ministerio de Hacienda indican que el IFP delineará un cuadro macroeconómico debilitado, con menor crecimiento del PIB, mayor inflación, menores ingresos y un déficit fiscal estructural superior al 2,6% pero inferior al 3% del PIB. En el IFP del primer trimestre, la proyección de déficit fue de 3,7% del PIB, pero tras cambios metodológicos en la contabilización del precio del cobre de largo plazo implementados por Hacienda, ese porcentaje bajó a 3,1% del PIB.
AJUSTE FISCAL Y META DE DÉFICIT
Uno de los economistas presentes en el encuentro afirmó que Gómez transmitió la necesidad de continuar realizando ajustes en el gasto para lograr la meta, lo que implicaría un recorte adicional a los US$3.000 millones comprometidos al inicio de la administración. No obstante, otro experto complementó que por el momento el ajuste solo alcanza los US$1.400 millones, y que lo ahorrado se está destinando a otras necesidades, como salud, por lo que es probable que el gobierno termine ejecutando el Presupuesto en su totalidad sin ahorrarse esos US$3.000 millones.
Un economista presente en el evento señaló que sería complejo que, en su primer año, el gobierno comience sin cumplir su propia meta fiscal, pues representaría una mala señal en términos de credibilidad. El ministro de Hacienda se ha comprometido a cumplir la meta, y su desempeño en este punto es clave para su reputación.
REACCIONES DE ECONOMISTAS
Cecilia Cifuentes, académica de la Universidad de Los Andes, opinó que el escenario es más complejo. Con los datos de ejecución presupuestaria a mayo, la estimación de ingresos no debería ajustarse demasiado a la baja, pero sí cambiar su composición: los ingresos tributarios no mineros estarían ligeramente por debajo de lo estimado, mientras que otros ingresos serían mejores a lo previsto.
Macarena García, economista de LyD, coincidió en que la situación actual es más compleja que la presentada en el IFP pasado, principalmente por la menor actividad y menor recaudación. Sin embargo, consideró que las metas aún son posibles si se despeja la incertidumbre sobre la aprobación del proyecto de reconstrucción, se avanza en una agenda económica complementaria y termina la guerra en Medio Oriente, factores que podrían mejorar la actividad. Para García, es clave que el ministro cumpla la meta este año, pues se juega su credibilidad.
Juan Obach, investigador de Horizontal, calificó la situación como desafiante. Señaló que el alto precio del cobre y los cambios a la regla propuestos por el Consejo Fiscal Autónomo sobre los traspasos de Codelco al Fisco deberían ayudar a cumplir la meta, pero un menor crecimiento y gastos no previstos jugarán en contra. Obach recordó que la brecha para cumplir la meta reportada en el IFP con los cambios metodológicos del CFA ascendía a 0,02% del PIB (unos US$700 millones), lo que implica un esfuerzo adicional importante al ajuste ya realizado de US$1.400 millones.
Juan Ortiz, economista del OCEC-UDP, también ve un escenario desafiante. Para él, lograr el cumplimiento de la meta es complejo, especialmente porque los ingresos deberían ajustarse a la baja debido a una actividad económica más debilitada. Su proyección es que el déficit estructural será más bajo que el 3,1% del PIB del primer trimestre, pero más alto que la meta del 2,6% del decreto de política fiscal.
TRANSPARENCIA Y PRÓXIMOS PASOS
Los economistas coincidieron en que el escenario es más complicado de lo anticipado, con la posibilidad de mayores gastos por medidas adicionales en un contexto de economía débil, menores ingresos y gastos no contemplados por emergencias. Obach enfatizó que los IFP son una gran herramienta de transparencia y rendición de cuentas, por lo que el gobierno debe hacer su mejor esfuerzo para sincerar toda la información fiscal. En el segundo informe se debería aclarar cuánto del ajuste ya realizado es permanente o transitorio, y si se harán más esfuerzos en lo que queda del año, además de entregar más antecedentes que expliquen el desajuste en las proyecciones de deuda.
Con la publicación del IFP del segundo trimestre el próximo martes, el mercado y los analistas esperan conocer las cifras actualizadas y las medidas que el gobierno adoptará para enfrentar el deterioro fiscal, en un año que marca el primer periodo del ministro de Hacienda en el cargo.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
