La historiadora Josefina Araos, subdirectora del centro de estudios IES, plantea que sectores de la derecha chilena subestiman el valor del debate intelectual y la reflexión profunda, lo que debilita su capacidad para interpretar fenómenos sociales complejos. En una entrevista concedida con ocasión del vigésimo aniversario del IES, la académica sostiene que esta resistencia a las ideas, lejos de ser un problema menor, explica en parte las dificultades que han enfrentado los gobiernos de ese sector para leer a la sociedad.
CRITICA AL CONCEPTO DE ESTALLIDO DELICTUAL
Araos cuestiona abiertamente la caracterización que el Presidente José Antonio Kast y otros sectores han hecho del estallido social de 2019. En particular, rechaza la tesis del «estallido delictual» impulsada por el jefe de Estado. La historiadora reconoce que la violencia fue inseparable de la crisis, pero advierte que reducir el fenómeno a una mera expresión delictual impide comprender sus causas profundas. «El 19 de octubre, la ciudadanía no demandaba mano dura», recuerda, y agrega que esa desconexión con el malestar ciudadano fue precisamente uno de los problemas del segundo gobierno de Sebastián Piñera.
Para Araos, insistir en esa categoría no resuelve la pregunta política central: qué revela ese apoyo ciudadano que hizo posible la violencia. Señala que, si bien la izquierda se apropió erróneamente del descontento, eso no convierte al estallido en un hecho exclusivamente delictual. «La pregunta por las causas sigue vigente», enfatiza.
EL ROL DEL IES EN LA DISCUSION PUBLICA
El IES, fundado en 2006, se ha posicionado como un espacio de reflexión que busca llenar un vacío intelectual en la derecha chilena. A diferencia de centros como el CEP o Libertad y Desarrollo, enfocados en la economía y las políticas públicas, el IES pone el acento en los principios y fundamentos. Araos explica que su trabajo no es la asesoría legislativa, sino la discusión de las ideas que inspiran las políticas. «Nos paramos en otro nivel: el de los principios», afirma.
La institución, que celebra dos décadas con una edición especial de su revista «Punto y coma», se define por su vocación humanista y su inspiración en la antropología cristiana. Araos destaca un factor generacional: el IES forma parte de quienes comenzaron a revisar los puntos ciegos de la derecha de la transición, un ejercicio que, dice, a veces les ha valido ser considerados «fuego amigo». Ese proceso crítico, sostiene, busca renovar la trayectoria del sector, no destruirla.
ANALISIS DE LOS GOBIERNOS DE DERECHA
La historiadora analiza la relación de los gobiernos de Piñera con las ideas. Reconoce que el expresidente era una persona formada, pero sostiene que su entorno intelectual era restringido. «Faltaban las ciencias sociales, las humanidades e incluso la ficción», comenta, recordando que el IES dedicó un número de su revista a cómo la literatura anticipó las tensiones del 2019. Esa carencia de herramientas interpretativas, asegura, explica la dificultad para leer tanto el movimiento estudiantil de 2011 como el estallido social.
Respecto al gobierno de José Antonio Kast, Araos considera que su discurso de campaña de «gobierno de emergencia» reflejó una buena lectura del momento. Sin embargo, advierte que gobernar es más difícil que ganar una elección. «El ejercicio de justificación de las promesas ha sido débil», señala. Sobre el reciente cambio de gabinete, lo interpreta como un acto doloroso pero realista, que busca corregir problemas de diseño. Las nuevas figuras, dice, tienen oficio político y capacidad de mediación.
DEFINICION DE SER DE DERECHA Y RIESGOS REFUNDACIONALES
Araos evita las definiciones rígidas y se inclina por la distinción de la filósofa Chantal Delsol entre quienes se paran del lado del cuidado del mundo y quienes se paran del lado de la transformación. En ese esquema, ella se ubica en el primer polo, junto al IES, reivindicando una visión humanista del ser humano. Sin embargo, alerta sobre una deriva peligrosa: algunos sectores de las nuevas derechas caen en un diagnóstico completamente negativo de la realidad, lo que termina justificando agendas refundacionales. «Eso es destructivo», afirma, porque desconoce lo que costó construir. Pone como ejemplo a Trump, pero descarta que ese riesgo esté presente en Chile con el Presidente José Antonio Kast, a quien no ve dando señales de una relación instrumental con la democracia.
En definitiva, Josefina Araos plantea un desafío para las derechas chilenas: superar la tentación de considerar inútil el debate de ideas y asumir la complejidad de la sociedad para gobernar con sensibilidad y profundidad.
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
