Martín Arrau asumió esta semana como ministro de Seguridad Pública, una cartera cuya creación criticó duramente hace poco más de 500 días. En diciembre de 2024, cuando aún era vicepresidente del Partido Republicano, calificó el nuevo ministerio como un gasto innecesario de impuestos y afirmó que crear estructuras políticas no resolvía el problema de la delincuencia. Sin embargo, el actual gobierno de José Antonio Kast le encargó la jefatura de esa misma repartición, luego de la salida de María Trinidad Steinert, quien reconoció públicamente que no existía un plan concreto para enfrentar la crisis de seguridad.
El ingeniero civil chillanejo, pariente del pianista Claudio Arrau, no era un desconocido en el ámbito de la seguridad pública. Durante largo tiempo coordinó el área de Seguridad del Partido Republicano, desde donde denunció el alza de homicidios, el descontrol del comercio informal y la sobrepoblación carcelaria, y criticó con dureza la gestión del entonces ministro Luis Cordero. En diversas plataformas digitales, Arrau reclamaba liderazgo y medidas firmes: “Sacarse los guantes, ponerse las botas o el chaleco antibalas e ir a la acción. Los tiempos difíciles requieren hombres fuertes”, señaló en una cápsula difundida en julio de 2025.
PERFIL Y EXPERIENCIA PREVIA
Arrau fue el hombre que Kast pensó inicialmente para la Seguridad Pública si ganaba la presidencia, pero el mandatario consideró que era un cargo demasiado expuesto para uno de sus delfines políticos. Finalmente, tras el triunfo electoral y un choque de trenes con Alejandro Irarrázaval, Arrau asumió el Ministerio de Obras Públicas, donde se sintió “como pez en el agua”, según relatan cercanos. Sin embargo, la crisis desatada por las declaraciones de Steinert y la petición expresa de Republicanos de mantener la cartera en sus manos llevaron a Kast a solicitarle que tomara el “fierro caliente” de la Seguridad.
LLEGADA INTENSA Y PRIMERAS DECISIONES
El nuevo secretario de Estado inició su gestión con la misma energía que lo caracteriza. Según contó el propio Kast durante la campaña municipal de 2024, Arrau suele despertar a las cinco de la mañana y ya está trabajando. El miércoles pasado llamó a las 5:30 a los seremis de seguridad y a las seis ya estaba en su despacho del edificio de Teatinos 220. Su primera decisión fue instalarse en el piso 4, donde operó el equipo de Cordero, a diferencia de Steinert que prefirió el piso 9 para albergar a su numeroso equipo de exfiscales.
Con cuaderno y lápiz, sostuvo una maratónica ronda de reuniones que comenzó con los subsecretarios Andrés Jouannet y Ana Victoria Quintana, a quienes no aseguró su continuidad ni la descartó. Luego se reunió con el general director de Carabineros, Marcelo Araya, y con el director general de la PDI, Eduardo Cerna, a quienes pidió aumentar la presencia policial en las calles. También recibió al director nacional de Gendarmería, Rubén Pérez, y al director del Centro Integrado de Coordinación Policial.
En la tarde, se enfocó en la política. Se reunió con la presidenta de RN, Andrea Balladares, y con el presidente de la Comisión de Seguridad de la Cámara de Diputados, Cristián Araya, además de conversar con legisladores de todos los partidos. El diputado Diego Schalper señaló que confía en reunirse como bancada a la brevedad y aconsejó dejar claro quién manda y cuál es la estrategia.
PLAN DE SEGURIDAD Y PROYECTOS PENDIENTES
Una de las principales interrogantes que rodean la gestión de Arrau es si el gobierno cuenta realmente con un plan de seguridad. Desde el Ejecutivo aseguran que desde abril existe un documento con siete ejes estratégicos, entre ellos combate al crimen organizado, recuperación territorial, prevención integral del delito y fortalecimiento policial. Ese plan incluye seis nuevos proyectos de ley, como el que castiga incivilidades, el registro de vándalos, el fin a la puerta giratoria internacional para expulsados que reingresen ilegalmente, y una reforma a Carabineros que contempla modernización institucional, aumento de salarios para policías en comunas de alto riesgo y reintegración de personal en retiro.
Sin embargo, la fuente señala que el plan aún no ha sido formalizado mediante una resolución exenta, y persiste la duda de si La Moneda se guardó anuncios de mayor impacto para la primera Cuenta Pública de Kast, el 1 de junio. Steinert no logró comunicar efectivamente los avances, a pesar de que se le entregaron adelantos para lucirlos en sus primeros meses. La propia exministra reconoció en una entrevista radial la inexistencia de un plan concreto, lo que precipitó su salida.
DESAFÍOS LEGISLATIVOS Y AGENDA INMEDIATA
El Senado ya citó a Arrau para el martes 2 de junio, al día siguiente de la Cuenta Pública, a una sesión especial para analizar el estado de la seguridad. El presidente de la Comisión de Seguridad del Senado, Karim Bianchi, se reunirá con él este miércoles. Mientras tanto, Bianchi le hizo llegar sus prioridades legislativas: un proyecto que crea una aplicación que fusiona los números de emergencia, geolocaliza llamadas y permite grabar como medio de prueba; una iniciativa que mejora la seguridad de los trabajadores en recintos hospitalarios; y el mejoramiento del proyecto de juicio en ausencia que ya está en el Congreso.
UN TONO DISTINTO AL DE LA CAMPAÑA
En sus primeras declaraciones como ministro, Arrau afirmó en redes sociales que “la seguridad requiere acuerdos amplios”, un tono muy diferente al que empleó durante la campaña. La paradoja de haber criticado la creación del ministerio que ahora lidera no pasa desapercibida, pero el nuevo secretario de Estado tiene la misión de mostrar resultados concretos en la principal preocupación ciudadana. Con su estilo de trabajo conocido como “el robot” por su alta capacidad, deberá saldar la deuda pendiente del gobierno de Kast en materia de seguridad.
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
