El Frente Amplio chileno se encuentra sumergido en un intenso proceso de definición política interna, cuyo punto culminante será el Primer Congreso Ideológico-Estratégico del partido a realizarse el próximo fin de semana en la sede de la Central Unitaria de Trabajadores. La colectividad que gobernó con el expresidente Gabriel Boric enfrenta un debate incómodo sobre el papel de su dirigencia durante la administración de Gabriel Boric, mientras busca redefinir su proyecto para los próximos años.
DECISIÓN Y AUTOCRÍTICA
Desde el 11 de junio, decenas de militantes trabajan en la sede de calle Esmeralda procesando las actas de más de 180 encuentros denominados unidades congresales (UCON), realizados en los últimos tres meses en Chile y en el extranjero. En cada UCON participaron entre 10 y 19 militantes. El resumen de estas conversaciones será presentado en el congreso, que se realizará en la casona de la Central Unitaria de Trabajadores.
Paradójicamente, pese a que ninguna de las cuatro preguntas guía abordaba la gestión gubernamental, surgieron cuestionamientos espontáneos a la dirigencia que acompañó a Boric. El principal reproche fue el alejamiento de los movimientos sociales que habían impulsado el ascenso del partido: el movimiento universitario de 2011, el feminista de 2018 y el estallido social de 2019.
El encargado del Congreso, Javier Ahumada, reconoce la existencia de visiones autocríticas necesarias sobre el proceso constitucional y el repliegue que produjo la derrota en los movimientos sociales. No obstante, también destaca que hay muchos más acuerdos y consensos de lo que se podría haber sospechado. Entre los militantes se repite el reclamo de que no ha habido una instancia para debatir abiertamente el meteórico ascenso del partido y su papel en el gobierno.
DEFENSA Y AGRADECIMIENTO
Sin embargo, fuentes del Frente Amplio señalan que casi en igual cantidad hubo voces que defendieron con brío el rol del exgobernante y sus ministros. Argumentaron las difíciles circunstancias que enfrentaron tras el rechazo de la propuesta de nueva Constitución en el plebiscito del 4 de septiembre de 2022. El exconstituyente Fernando Atria valoró la flexibilidad de Boric y su capacidad para ajustarse al nuevo escenario político tras esa derrota.
La exsubsecretaria Valeska Naranjo comenta que existe una reflexión compartida sobre la necesidad de analizar la experiencia de haber sido gobierno para corregir lo que no se hizo bien y ofrecer un proyecto para Chile para la etapa que viene.
Este debate entre autoflagelantes y autocomplacientes recuerda al que vivió la Concertación durante sus años más exitosos. Existe una soterrada preocupación por alguna eventual salida de libreto en el encuentro, considerando que casi la totalidad de los delegados electos son militantes de base que no obedecen a ninguna facción interna ni a los think tanks del partido.
PROTAGONISMO DE BASES
Entre los 180 congresales solo hay dos nombres conocidos: el exministro socialista Jorge Arrate y la exmiembro de la Convención Constitucional Giovanna Roa. La dirigencia buscó que fueran militantes desconocidos los que asumieran el protagonismo, acordando que exautoridades, parlamentarios y alcaldes estuvieran en un segundo plano. Un dirigente afirma que se buscó una instancia completamente igualitaria entre la militancia.
La diputada Tatiana Urrutia indica que la repartición geográfica y el azar con que se definieron las UCON fue una buena experiencia, que permitió conocer la mirada de militantes no involucrados en las decisiones partidarias. No obstante, otras fuentes señalan que la actual dirigencia perdió completamente el control del Congreso, ya que la directiva y el comité central no tienen voz ni voto en las definiciones que adoptará el plenario.
La inquietud radica en la decisión de la dirigencia de blindar al exmandatario y no abrir espacios para autocríticas, especialmente en momentos en que la oposición necesita unidad para ser un contrapeso efectivo al gobierno del presidente José Antonio Kast.
PENDIENTES Y FUTURO
El exsenador Juan Ignacio Latorre destaca la conciencia de la necesidad de defender lo logrado durante el gobierno: reforma de pensiones, royalty minero, salario mínimo y Ley de 40 horas. También menciona los pendientes no concretados por la correlación de fuerzas en el Parlamento, como el CAE, la reforma tributaria, la sala cuna universal y la reforma a la salud.
Terminado el congreso, el Frente Amplio abrirá su proceso de elecciones internas, donde podrían surgir fricciones sobre el papel de la elite frenteamplista y el fracaso del discurso refundacional con el cual irrumpieron sus dirigentes en 2017. Para el ala más de izquierda, el ciclo político surgido del estallido social no se ha cerrado. Para los sectores más moderados, la colectividad debe encantar a un electorado que en las últimas presidenciales se inclinó mayoritariamente por Kast y Franco Parisi.
El partido cuenta con una potente carta presidencial: el alcalde de Maipú, Tomás Vodanovic, quien aparece como uno de los políticos mejor evaluados. También el propio Boric no ha descartado volver a postular a La Moneda. El dirigente histórico José Antonio Viera-Gallo afirmó que Vodanovic es la persona más indicada para representar al progresismo.
La presidenta del Frente Amplio, Constanza Martínez, sentencia que el desafío no es discutir si son más o menos moderados, sino cómo construir un nuevo proyecto para Chile para los próximos 50 años, con transformaciones que se construyen con mayorías y desde la sociedad.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
