El Poder Judicial de Chile ha puesto a disposición de sus funcionarios y funcionarias una guía práctica destinada a mejorar la atención que reciben las mujeres víctimas de violencia en el contexto de pareja o intrafamiliar. Elaborada por la Secretaría Técnica de Igualdad de Género y no Discriminación, esta herramienta busca que el primer contacto con el sistema judicial no se convierta en una barrera adicional para quienes buscan protección.
La guía, presentada por el Poder Judicial en un video que incluye lenguaje de señas, se enmarca en la Ley 21.675, que establece medidas para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres por razón de género. Su objetivo central es entregar recomendaciones claras al personal judicial para evitar la victimización secundaria, gestionar de manera eficiente las causas y brindar información oportuna a las víctimas.
UNA HERRAMIENTA PARA LA ATENCIÓN JUDICIAL
La guía organiza el proceso de atención en cinco etapas claramente definidas. Cada una contempla acciones concretas que los funcionarios deben seguir para garantizar un trato digno y seguro. La idea es que la víctima no tenga que repetir su relato ni enfrente riesgos evitables durante el procedimiento.
La primera etapa es la atención inicial. Desde el momento en que la mujer se presenta de forma presencial o remota, se debe asegurar privacidad, un trato respetuoso y evitar que tenga que contar su experiencia más de una vez. La guía enfatiza que la forma en que se recibe a la víctima puede determinar su decisión de continuar o abandonar el proceso judicial.
CINCO ETAPAS DE ATENCIÓN
La segunda etapa corresponde a la evaluación del riesgo. El contacto con la víctima debe planificarse de manera segura, y la evaluación del riesgo debe realizarse, idealmente, en un solo momento aplicando la pauta unificada de evaluación de riesgo. Esto permite identificar el nivel de peligro y adoptar las medidas adecuadas.
La tercera etapa se centra en las medidas cautelares. Es fundamental que la víctima reciba información clara y empática sobre las medidas decretadas por el tribunal. Además, la guía destaca la necesidad de hacer un seguimiento del cumplimiento de esas medidas y de notificar correctamente al agresor, para evitar que la víctima quede desprotegida.
La cuarta etapa es la tramitación. Aquí se recomienda agilizar los procesos mediante el uso de resoluciones estandarizadas, la realización de audiencias oportunas y la evitación de cualquier contacto directo entre la víctima y el agresor. La eficiencia procesal es clave para reducir la angustia de la mujer y minimizar los tiempos de exposición al sistema.
La quinta etapa es el cierre. La guía advierte que el término formal del caso no implica el fin del acompañamiento. Se sugiere un monitoreo posterior de hasta seis meses para resguardar la seguridad de la víctima y verificar que las medidas adoptadas sigan siendo efectivas.
ENFOQUE INTERSECCIONAL
La guía incorpora un enfoque de género e interseccional. Esto significa que reconoce que muchas mujeres enfrentan múltiples formas de discriminación en su acceso a la justicia, ya sea por su origen étnico, situación económica, discapacidad u otras condiciones. Por ello, incluye herramientas prácticas, formularios tipo y orientaciones diseñadas para facilitar su aplicación cotidiana.
Conocer y aplicar esta guía es un paso clave para avanzar hacia una justicia más accesible y con perspectiva de género. La publicación completa está disponible en el sitio web de la Secretaría Técnica de Igualdad de Género y no Discriminación, en la dirección secretariadegénero.ppejut.cl.
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
