El nuevo Informe de Finanzas Públicas (IFP) correspondiente al primer trimestre de 2026 revela que, a pesar de un aumento significativo en los ingresos esperados de la minería privada gracias al alza del cobre, el fisco necesitará acudir a un mayor endeudamiento para cubrir sus compromisos fiscales. La actualización de proyecciones muestra un recorte en los ingresos totales del Gobierno Central, impulsado principalmente por un desempeño inferior al esperado en la recaudación de la Ley de Cumplimiento Tributario y otros tributos no mineros.
AJUSTE EN INGRESOS Y LEY DE CUMPLIMIENTO TRIBUTARIO
De acuerdo con el documento oficial, los ingresos totales del Gobierno Central para 2026 se estiman en $78.814.783 millones, equivalentes al 21,7% del Producto Interno Bruto (PIB). Esta cifra representa un crecimiento real anual del 4,6%, pero es $347.747 millones menor que lo proyectado en el IFP del trimestre anterior. La principal causa de esta reducción es una evaluación más conservadora sobre la efectividad de la Ley de Cumplimiento Tributario. Mientras que en informes previos se anticipaba que esta normativa aportaría un 0,7% del PIB, ahora se espera que su rendimiento se limite al 0,1% del PIB.
El análisis del Ministerio de Hacienda atribuye esta baja a una materialización inferior a la prevista en el impuesto a la renta y el IVA. Además, las medidas transitorias solo lograron aproximadamente un 18% de lo estimado inicialmente. También se señala que los ingresos vinculados a altos patrimonios, tributación internacional y fiscalización multijurisdiccional carecen aún de métricas de seguimiento para evaluar su impacto. Ante esta realidad, el informe justifica la decisión de aplicar un ajuste prudencial en los supuestos de recaudación para resguardar la trayectoria de las proyecciones fiscales.
CONTRASTE CON EL ALZA MINERA
En el lado positivo, la tributación de la minería privada experimenta una revisión al alza, impulsada por un mayor precio esperado del cobre. El IFP elevó la proyección del metal desde US$5,15 la libra a US$5,46 la libra. Este incremento compensa parcialmente la caída en otros tributos. Según el informe, la recaudación del sector minero privado crecerá un 27,6% real anual en 2026, favorecida además por un tipo de cambio más depreciado que el considerado anteriormente.
En términos comparativos, los ingresos mineros previstos aumentan en casi US$1.200 millones respecto al IFP del cuarto trimestre de 2025 y se elevan en US$2.000 millones en comparación con las estimaciones del tercer trimestre, que sirvieron de base para el Presupuesto 2026. Sin embargo, este mayor flujo no logra evitar que el déficit fiscal se amplíe.
DÉFICIT Y NECESIDADES DE FINANCIAMIENTO
Un análisis del banco Scotiabank, citado en la nota oficial, indica que el gobierno aumentó la estimación del déficit fiscal efectivo para 2026 en US$1,9 billones respecto al IFP del cuarto trimestre de 2025. Esto se debe principalmente al reconocimiento de compromisos vigentes que normalmente no se consideraban, compensado en parte por el ajuste fiscal ya ejecutado. Desde la perspectiva de los ingresos, la proyección se redujo en cerca de US$380 millones, debido al ajuste en los tributos no mineros, compensado solo en parte por los mayores ingresos mineros.
Como resultado, el déficit efectivo empeoró en 0,6% del PIB, pasando de -1,8% a -2,4% del PIB. Scotiabank estima que, considerando el alza en los ingresos mineros y el proyecto de Reconstrucción, las necesidades de financiamiento adicional alcanzan los US$3,2 mil millones.
ESCENARIOS DE CRECIMIENTO Y META DEL 4%
El informe también aborda las proyecciones de crecimiento del PIB bajo tres escenarios: base, pesimista y optimista. Ninguno de ellos logra la meta de crecimiento del 4% al término del gobierno de José Antonio Kast, prometida durante la campaña. En el escenario base, que refleja una proyección pasiva sin considerar las medidas de impulso en curso, se prevé un crecimiento promedio de 2,2% para todo el período, con una expansión de 2,2% en el cuarto año. El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, explicó que esta es una proyección que no incorpora los efectos de las políticas que el gobierno está implementando para acelerar la actividad económica.
El escenario pesimista supone una agudización del conflicto entre Estados Unidos e Irán, que afectaría el tráfico de combustibles y la capacidad productiva petrolera, elevando su precio por más tiempo. Esto reduciría la demanda mundial de cobre y debilitaría el impulso externo, con una demanda interna menor y un tipo de cambio más depreciado. En este caso, el crecimiento promedio del gobierno sería de 2,1%, alcanzando también 2,2% al final.
Por último, el escenario optimista considera un mayor impulso interno gracias a la implementación de políticas que mejoran la competitividad tributaria y la eficiencia en la administración de permisos, abarcando sectores más allá del minero y energético. Este mayor dinamismo incrementaría el consumo y la demanda interna, proyectando un crecimiento promedio de 2,8% y llegando a 3,1% al año 2029.
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
