La diplomacia chilena ha iniciado un movimiento estratégico para reposicionar sus lazos con Beijing, en un contexto de creciente tensión entre Estados Unidos y China. El gobierno encabezado por José Antonio Kast busca equilibrar su política exterior, que inicialmente se inclinó fuertemente hacia Washington, retomando el diálogo con el gigante asiático como un socio comercial y político relevante.
Esta ofensiva diplomática comenzó a materializarse con la agenda de la subsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales, Paula Estévez, quien se encuentra en China desde el jueves 21 de mayo. Tras participar en la reunión de ministros de Comercio del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) en la ciudad de Suzhou, Estévez se trasladó a Beijing. Allí, el lunes 25 de mayo, sostendrá un encuentro con Ma Hui, viceministro del Departamento Internacional del Comité Central del Partido Comunista Chino. Esta cita, según fuentes de la Cancillería, busca enviar una señal clara sobre la importancia que Chile otorga a la relación con China.
La agenda de la subsecretaria incluye también la vigésimo segunda Comisión Mixta Comercial y Económica Chile-China, junto a reuniones con el viceministro de Comercio, Li Chengang, y con el responsable del servicio de aduanas, Hu Haiping. El componente político de la visita se refuerza con el encuentro con Ma Hui, quien es el principal responsable del seguimiento de las relaciones de China con los países iberoamericanos.
La Cancillería, liderada por Francisco Pérez Mackenna, ya trabaja en los siguientes pasos. Se realizan gestiones para que el propio canciller viaje a China entre agosto y septiembre, como antesala a la visita oficial que el Presidente Kast tiene programada para noviembre. Ese mes, Kast asistirá a la cumbre de líderes del APEC en Shenzhen, y una vez finalizada, iniciaría su primera visita de Estado a China. La gira de Pérez Mackenna es fundamental para consolidar los acuerdos que permitan ese desplazamiento presidencial.
DESIGNACIÓN DE ALFONSO SILVA EN BEIJING
En paralelo, el gobierno chileno espera que Beijing otorgue el beneplácito a la designación de Alfonso Silva como nuevo embajador en China. Silva, de 75 años y con una extensa trayectoria diplomática – incluyendo su paso como subsecretario de Relaciones Exteriores y embajador en Estados Unidos durante el segundo gobierno de Sebastián Piñera – aceptó el cargo pese a que no planeaba volver al servicio activo. Según ha señalado a sus cercanos, el desafío de representar a Chile en el gigante asiático es comparable a haber sido enviado a Moscú durante la Guerra Fría.
Silva ha sostenido reuniones preparatorias con el canciller Pérez Mackenna, con equipos de diversos ministerios sectoriales y con el embajador de China en Chile, Niu Qingbao. En estas conversaciones se han abordado temas de la agenda bilateral, incluyendo el relanzamiento de la relación política y el potencial de incrementar el intercambio comercial en rubros como la salmonicultura y los vinos chilenos hacia provincias del interior de China. También se ha tratado el controvertido proyecto del cable submarino de fibra óptica que uniría Valparaíso con Hong Kong, el cual sigue su curso de evaluación bajo el actual gobierno, aunque con un ritmo más pausado en atención a la confrontación entre las potencias.
Para preparar su arribo, Silva se ha reunido con los últimos seis embajadores chilenos en Beijing, buscando consejos y contactos políticos que faciliten su gestión.
EL PERFIL DE ANDRÉS ERGAS EN WASHINGTON
Mientras la Cancillería buscaba un perfil técnico y experimentado para China, la embajada en Estados Unidos quedó en manos de Andrés Ergas, empresario y exdirector del Banco de Chile. Kast le ofreció el cargo en noviembre de 2025, antes de la segunda vuelta presidencial, debido a su cercanía con sectores conservadores vinculados al entorno de Donald Trump y a su estrecha relación con el círculo más íntimo del mandatario.
Ergas fue un actor clave en el acercamiento inicial a Estados Unidos e Israel, que comenzó desde la Oficina del Presidente Electo (OPE) antes de que asumiera el canciller Pérez Mackenna. En febrero pasado, junto al jefe de asesores de La Moneda, Alejandro Irarrázaval, y la subsecretaria Estévez, viajó a Washington para reunirse con la Cámara de Comercio de Estados Unidos y funcionarios del Departamento de Estado. En esas reuniones, la administración estadounidense presentó una serie de memorándum de entendimiento que buscaba que Chile suscribiera rápidamente, en materias como seguridad y minerales críticos.
Sin embargo, Pérez Mackenna, al asumir la Cancillería, impuso un mayor control sobre la agenda con Estados Unidos. El ministerio emitió en marzo una declaración que puso cautela en la firma de esos memorándum, que hasta ahora no son vinculantes. El canciller también exigió que los asesores del Segundo Piso de La Moneda se coordinaran con su gabinete para evitar conflictos como los ocurridos durante la controversia del cable submarino, cuando el Ministerio de Transportes actuó sin coordinación con la Cancillería. Como resultado, la embajada estadounidense ahora canaliza sus gestiones a través de Cancillería, y el asesor internacional del presidente acude semanalmente al ministerio para alinear los mensajes.
Ergas, quien presentó sus cartas credenciales ante Trump el jueves 21 de mayo, también ha contribuido a institucionalizar la relación. En sus primeras conversaciones en Washington, ha indagado sobre la forma de articular el trabajo entre la embajada, la Cancillería y el Segundo Piso de La Moneda. Conoce bien a Pérez Mackenna, con quien compartió directorio en el Banco de Chile, lo que facilita la coordinación entre ambos.
La estrategia del gobierno de Kast apunta a mantener una aproximación prudente, inteligente y pragmática frente a las dos potencias, siguiendo el principio que la Cancillería ha defendido: Chile no debe ser parte de la confrontación entre Washington y Beijing.
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
