La votación de la acusación constitucional contra el exministro de Hacienda Nicolás Grau, fijada para el martes 30 de junio, generó un inesperado malestar transversal entre senadores de todo el espectro político. La decisión, prácticamente forzada por los plazos legales, interrumpió el receso legislativo programado para la próxima semana, que estaba destinado al trabajo parlamentario en regiones. El libelo, que varios parlamentarios de oposición y oficialismo consideran inconducente e inoportuno, provocó no solo críticas de fondo sino también un serio problema práctico de logística y traslados.
CONTEXTO DE LA ACUSACIÓN
La acusación constitucional contra Nicolás Grau fue aprobada por la Cámara de Diputados y notificada al Senado el miércoles. La presidenta de la Cámara Alta, Paulina Núñez (RN), quedó obligada por el reglamento a fijar la jornada de alegatos y votaciones entre el cuarto y sexto día desde esa notificación, sin considerar domingo ni feriado. Como el lunes 29 de junio es feriado, la única opción viable era sesionar a partir de las 10:30 de la mañana del martes 30. El proceso, que requiere al menos dos sesiones, podría extenderse más allá de un día.
PROBLEMAS LOGÍSTICOS PARA SENADORES DE REGIONES
La calendarización forzada generó un fastidio generalizado, especialmente entre los senadores de regiones extremas que debieron cancelar actividades territoriales y reprogramar vuelos en un fin de semana largo. La senadora Claudia Pascual (PC) fue la primera en preguntar en la sesión del miércoles sobre la programación detallada del día. Alfonso de Urresti (PS), senador por Valdivia, solicitó conocer la hora exacta de la votación de cada capítulo del libelo, ya que debía viajar desde su región.
El senador Ignacio Urrutia (republicano) expresó su molestia con mayor énfasis. Explicó que desde su hogar en la Región del Maule hasta Valparaíso hay aproximadamente 600 kilómetros, un trayecto que le toma entre seis y siete horas en automóvil. Planteó que pensaba viajar el martes a las 6 de la mañana para llegar a la una de la tarde, pero cualquier problema en la Panamericana podría retrasarlo y no alcanzar la votación programada. Sugirió realizar una sesión en la tarde, pero el secretario del Senado, Luis Rojas, le recordó que la ley exige al menos dos sesiones.
REACCIONES DE LOS PARLAMENTARIOS
La presidenta Paulina Núñez reconoció las dificultades de traslado y aseguró que la votación no se realizaría en la mañana para permitir que todos pudieran llegar. Deslizó su propia incomodidad al calificar la presentación de la Cámara como una “ocurrencia”. Urrutia replicó que mientras los senadores que viajan en avión tienen menos problemas, quienes viajan por tierra enfrentan un tráfico horrible, tanto hacia el sur como hacia el norte.
Otros senadores compartieron experiencias similares. Alejandro Kusanovic (independiente), representante de Magallanes, comentó que viajará desde Punta Arenas el lunes a medianoche y llegará alrededor de las 3 de la madrugada del martes. Karim Bianchi (independiente), también de la Duodécima Región, indicó que en menos de dos días tendrá que pasar más de seis horas en avión, tomando un vuelo el lunes para regresar en la madrugada del miércoles.
Desde el extremo norte, Enrique Lee (independiente asociado a RN) señaló que debió suspender su agenda del martes en Arica, generando gastos de traslado a cargo del Senado y complicaciones adicionales. Pedro Araya (PPD) afirmó que la situación interrumpe el trabajo en regiones y genera complicaciones logísticas, especialmente para quienes representan zonas extremas y tienen actividades programadas en distintas comunas. Renzo Trisotti (republicano) indicó que debió cancelar reuniones previamente agendadas en Tarapacá y viajará muy temprano el martes para cumplir con su deber.
POSIBLE DESENLACE DEL LIBELO
Varios senadores de oposición y oficialismo coinciden en que el libelo es inconducente e inoportuno, por lo que es probable que sea rechazado. No obstante, el debate se ha visto opacado por los problemas logísticos derivados de la calendarización, que obligó a muchos legisladores a alterar sus planes de trabajo regional de manera abrupta. La votación, que podría extenderse más de un día, se llevará a cabo con un Senado que, al menos en su mayoría, asiste con incomodidad a un proceso que consideran mal sincronizado con la agenda legislativa.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
