La Moneda y la oposición no lograron sellar un acuerdo en torno a la megarreforma tributaria impulsada por el Presidente José Antonio Kast, pese a intensas gestiones de última hora. El fracaso quedó en evidencia el lunes 22, cuando una reunión convocada para dialogar terminó abruptamente apenas comenzó, y se confirmó días después con la votación en el Senado que dio luz verde a la idea de legislar, pero abrió una nueva batalla por cada artículo del proyecto.
Las negociaciones se rompieron en un encuentro en el despacho del binimistro del Interior y Segegob, Claudio Alvarado (UDI). La senadora Beatriz Sánchez (Frente Amplio) se retiró al ver que la mesa estaba puesta para un almuerzo. “Yo tenía entendido que venía a una reunión de trabajo para entregar nuestras propuestas y no a un almuerzo, así que me retiro”, señaló molesta. Su salida marcó el tono de la cita, que originalmente incluía solo a senadores del Socialismo Democrático, pero que la jefa del PS, Paulina Vodanovic, amplió a última hora incluyendo a legisladores del Frente Amplio.
El gobierno, a través de Alvarado y el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, había consensuado modificaciones a al menos seis de las 40 medidas de la ley miscelánea. Entre los cambios que se pusieron sobre la mesa figuraban: acotar la invariabilidad tributaria de 25 a 20 años para proyectos desde los US$ 50 millones, subir el monto mínimo y exigir una prima adicional; reformular el Servicio Nacional de Capacitación y Empleo (Sence) reduciendo el descuento máximo por capacitación de 1% a 0,5%, lo que bajaría el costo fiscal de US$ 300 millones a unos US$ 200 millones; focalizar el crédito tributario al empleo solo en trabajadores de la industria de exportación de servicios, reduciendo su costo de US$ 1.400 millones a la mitad; y garantizar recursos del Fondo Común Municipal vía Ley de Presupuestos.
ACUERDO NO SE CONCRETÓ
Sin embargo, la presencia de los senadores del Frente Amplio impidió que ambas partes revelaran las tratativas. Quiroz pidió la propuesta de la oposición, que Sánchez entregó: un documento de diez indicaciones llamado “Crecimiento para Todos”. El ministro rechazó una por una las propuestas y descartó postergar la votación. “Todos son temas en que nosotros tenemos otra visión”; “nosotros somos gobierno”; “no están en juego los actuales derechos sociales”, fueron algunas de sus frases.
El martes, la acusación constitucional contra el exministro Nicolás Grau desvió la atención política. Alvarado no volvió a comunicarse con Vodanovic. Desde Palacio señalaron que el biministro no vio cohesión al interior del Socialismo Democrático, con posturas encontradas entre la senadora Vodanovic y los diputados del PS, y entre el presidente del PPD, Raúl Soto, y el senador Pedro Araya, quien había manifestado estar dispuesto a aprobar la reforma.
La oposición, por su parte, sostuvo que Alvarado nunca puso por escrito los puntos de acuerdo, lo que impedía a Vodanovic sociabilizarlos dentro de su partido.
VOTACIÓN Y TENSIÓN EN EL SENADO
El miércoles, en un seminario, Quiroz reiteró que la suma urgencia se mantendría y que el proyecto debía aprobarse en julio. Horas después, en Valparaíso, confirmó: “Se vota hoy”. El Frente Amplio recibió una respuesta por escrito de Quiroz que no satisfizo sus demandas, y anunciaron que rechazarían la idea de legislar. El jefe de la bancada del PS, Juan Luis Castro, dijo que ninguna petición había sido atendida.
Con 26 votos asegurados, la División de Relaciones Políticas de la Segpres monitoreó a cada senador. Once funcionarios se encargaron de que todos estuvieran presentes. En la sesión, Moreira dirigió el debate, que incluyó momentos de distensión, como cuando confundió al senador Vlado Mirosevic con Vlado Prokurica, o cuando pidió orden con humor. Quiroz habló solo siete minutos, lo que irritó a la oposición. El marcador final fue 26 votos a favor, 23 en contra y una abstención.
LA BATALLA EN COMISIONES
Ahora la discusión se trasladará a las comisiones del Senado. El plazo para presentar indicaciones vence el lunes 6 de julio. Los senadores de oposición elaboraron un documento con “mínimos comunes” y volvieron a proponer una mesa técnica, que el gobierno descartó. “El país requiere recuperar su capacidad de construir acuerdos transversales y no la imposición de un proyecto gubernamental aprobado por uno o dos votos, que solo generará incertezas”, señala el texto enviado a Alvarado, Quiroz y la Segpres.
Cada partido tendrá libertad para presentar sus propias indicaciones, lo que según varios dirigentes podría dividir a la oposición. El senador Daniel Núñez (PC) advirtió: “El ministro Alvarado está obsesionado con dividir a la oposición”. El analista DC Víctor Maldonado coincidió: “Si cada tienda política intenta brillar por sí sola, lo que se conseguirá es que la oposición se oscurezca como actor relevante”. El Presidente Kast, desde Lautaro, agradeció a los senadores que apoyaron la iniciativa y fue cauto: “La ley, como ustedes saben, no está aprobada. Ahora vendrá el debate artículo por artículo”.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
